04/06/2010 – 11/07/2010
Jose Moreno Villa en Valladolid
📍 Sala Revilla
🎟️ Gratuita
Jose Moreno Villa. En el centenario de la Residencia de Estudiantes
Con la colaboración de la Residencia de Estudiantes
Con motivo del primer centenario de la Residencia de Estudiantes que se celebra en 2010, la Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Valladolid y la Residencia de Estudiantes quieren poner de manifiesto la figura y la presencia de José Moreno Villa en la historia artística e intelectual del primer tercio del siglo XX español. Esta exposición, realizada a partir del fondo pictórico que atesora la Residencia de Estudiantes de Madrid del que fuera «tutor» y uno de los más significativos «espíritus» de esta institución, nos brinda la ocasión de hacer un recorrido, rico y sugestivo, por las distintas evoluciones de su obra plástica. "Mis dibujos cantan la quiebra del corazón, / el quiebro y la salvación", escribió Moreno Villa en 1927, y mediante los óleos, dibujos, aguadas y grafumos seleccionados para esta ocasión, podemos llegar a establecer un cierto autorretrato íntimo del autor acercándonos a una personalidad profundamente marcada por la libertad en su creación.
Son muchos los aspectos de la polifacética trayectoria de este autor que hacen de su obra una de las más singulares de su tiempo. En poesía, Moreno Villa, nacido en Málaga en 1887, recorre un camino muy peculiar que le lleva desde el postmodernismo de sus primeros trabajos, hasta la proximidad a la llamada generación del 27, en cuyo contexto estético escribe sus principales libros: Jacinta la pelirroja (1929), Carambas (1931), Puentes que no acaban (1933) o Salón sin muros (1936). Su estrecho vínculo con el grupo del 27 y con la joven literatura se inicia a través de la relación que establece durante los años veinte con Salvador Dalí, Federico García Lorca, Luis Buñuel, Emilio Prados y José Bello, entre otros, en la Residencia de Estudiantes, donde Moreno Villa vivió siempre –excepto durante dos breves periodos de ausencia–, entre 1917 y 1936, desempeñando tareas informales de tutor «a la anglosajona» de los residentes, o de responsable de las publicaciones de la casa, como hombre de confianza de su director, Alberto Jiménez Fraud, de quien era amigo desde los tiempos de su juventud en Málaga. En diferentes escritos, ambos aludirán a esos años juveniles en los que se forjó su fraternal y permanente amistad y en los que, junto a Ricardo de Orueta, Manuel García Morente, Gustavo Jiménez Fraud y Bernardo Giner, entre otros, formaron parte de la «peña malagueña», como ellos mismos se llamaron. Son los años de las tertulias y reuniones en casa de Orueta o de los hermanos Jiménez Fraud, de la organización, en 1906, de las conferencias de Miguel de Unamuno, mentor del grupo junto con Francisco Giner de los Ríos, o de la breve aventura de la revista Gibralfaro, en 1909.
Con la colaboración de la Residencia de Estudiantes
Con motivo del primer centenario de la Residencia de Estudiantes que se celebra en 2010, la Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Valladolid y la Residencia de Estudiantes quieren poner de manifiesto la figura y la presencia de José Moreno Villa en la historia artística e intelectual del primer tercio del siglo XX español. Esta exposición, realizada a partir del fondo pictórico que atesora la Residencia de Estudiantes de Madrid del que fuera «tutor» y uno de los más significativos «espíritus» de esta institución, nos brinda la ocasión de hacer un recorrido, rico y sugestivo, por las distintas evoluciones de su obra plástica. "Mis dibujos cantan la quiebra del corazón, / el quiebro y la salvación", escribió Moreno Villa en 1927, y mediante los óleos, dibujos, aguadas y grafumos seleccionados para esta ocasión, podemos llegar a establecer un cierto autorretrato íntimo del autor acercándonos a una personalidad profundamente marcada por la libertad en su creación.
Son muchos los aspectos de la polifacética trayectoria de este autor que hacen de su obra una de las más singulares de su tiempo. En poesía, Moreno Villa, nacido en Málaga en 1887, recorre un camino muy peculiar que le lleva desde el postmodernismo de sus primeros trabajos, hasta la proximidad a la llamada generación del 27, en cuyo contexto estético escribe sus principales libros: Jacinta la pelirroja (1929), Carambas (1931), Puentes que no acaban (1933) o Salón sin muros (1936). Su estrecho vínculo con el grupo del 27 y con la joven literatura se inicia a través de la relación que establece durante los años veinte con Salvador Dalí, Federico García Lorca, Luis Buñuel, Emilio Prados y José Bello, entre otros, en la Residencia de Estudiantes, donde Moreno Villa vivió siempre –excepto durante dos breves periodos de ausencia–, entre 1917 y 1936, desempeñando tareas informales de tutor «a la anglosajona» de los residentes, o de responsable de las publicaciones de la casa, como hombre de confianza de su director, Alberto Jiménez Fraud, de quien era amigo desde los tiempos de su juventud en Málaga. En diferentes escritos, ambos aludirán a esos años juveniles en los que se forjó su fraternal y permanente amistad y en los que, junto a Ricardo de Orueta, Manuel García Morente, Gustavo Jiménez Fraud y Bernardo Giner, entre otros, formaron parte de la «peña malagueña», como ellos mismos se llamaron. Son los años de las tertulias y reuniones en casa de Orueta o de los hermanos Jiménez Fraud, de la organización, en 1906, de las conferencias de Miguel de Unamuno, mentor del grupo junto con Francisco Giner de los Ríos, o de la breve aventura de la revista Gibralfaro, en 1909.