23/06/2010 – 10/10/2010
GHIRLANDAIO Y EL RENACIMIENTO EN FLORENCIA
📍 Museo Thyssen-Bornemisza
🎟️ ( Ver detalle al pie de la información )
El Museo Thyssen-Bornemisza presenta en sus salas de exposiciones temporales Ghirlandaio y el Renacimiento en Florencia, un recorrido por el arte florentino del Quattrocento que tiene como punto de partida uno de los iconos de su colección permanente: el Retrato de Giovanna degli Albizzi Tornabuoni pintado por Domenico Ghirlandaio entre 1489 y 1490. En torno a esta obra maestra indiscutible del arte florentino, la muestra reúne un selecto conjunto de 60 obras repartidas en 7 salas, tanto pinturas como esculturas, dibujos, manuscritos iluminados, medallas y objetos diversos, para ilustrar tres ámbitos fundamentales del arte y la cultura en la Florencia de finales del siglo XV: el género del retrato, el tema del amor y el matrimonio, y la iconografía religiosa.
Retrato de Giovanna degli Albizzi Tornabuoni (1489-1490)
La historia que se esconde tras la imagen de Giovanna degli Albizzi Tornabuoni representada por el maestro italiano resulta tan cautivadora como la propia obra de arte. Más de 500 años después, la tabla nos sirve ahora para abrir una ventana a la civilización florentina del primer Renacimiento; un viaje en el tiempo para conocer con más detalle cómo era la vida en la Florencia del siglo XV, las relaciones sociales y comerciales, las creencias religiosas, la vida doméstica,…
La pintura del Museo Thyssen es el único retrato femenino del siglo XV que ha llegado hasta nuestros
días del que se conoce su ubicación original. Además, en él se representan algunos detalles, como las joyas o el libro de horas, que hacen referencia a momentos cruciales de la vida de la joven dama, entre ellos la historia de su boda. En 1486 Giovanna degli Albizzi, nacida en 1468 en una de las familias más importantes de la ciudad, contrae matrimonio con Lorenzo, otro jovencísimo noble de la localidad, de la familia Tornabuoni y emparentado con los Médici. El enlace se celebra por todo lo alto, augurando una vida llena de fasto y de felicidad que, sin embargo, se vería prematuramente rota tras la muerte de Giovanna, embarazada de su segundo hijo. El joven y apenado viudo encarga entonces a uno de los grandes maestros del momento y amigo de su familia, Domenico Ghirlandaio, un retrato que le permita recordar y honrar para siempre la memoria de su esposa, y que reflejara no sólo su belleza exterior sino también la interior: “ARS VTINAM MORES / ANIMVMQVE EFFINGERE / POSSES PVLCHRIOR IN TER / RIS NVLLA TABELLA FORET”; “¡Ojalá pudiera el arte reproducir el carácter y el espíritu! En toda la tierra no se encontraría un cuadro más hermoso”.
Estudio técnico del Retrato de Giovanna Tornabuoni
La última sala de la exposición está dedicada a mostrar el proceso y resultados del minucioso estudio al que ha sido sometido el Retrato de Giovanna degli Albizzi Tornabuoni por parte del equipo de restauración del Museo, acometido a raíz de este proyecto y como complemento perfecto a su discurso, con el fin de arrojar más luz sobre esta obra maestra del arte renacentista, desentrañar algunos de los enigmas que esconde, y conocer mejor los detalles técnicos y la manera de trabajar de uno de los grandes pintores del Renacimiento. Este espacio se convierte en un eventual gabinete técnico donde el público puede descubrir cómo fue el proceso creativo del cuadro, cómo fue concebido, esbozado, retocado y, por último, magistralmente terminado por la experta mano de Ghirlandaio. Una forma diferente y apasionante de aproximarse a esta joya de la colección Thyssen-Bornemisza, cuyos resultados se incluyen también en el catálogo de la exposición, en su página web y son objeto de una publicación monográfica.
Básicamente, los procesos a los que se ha sometido a la tabla han sido: estudio de materiales, análisis a través de reflectografía infrarroja, rayos x y fotografía ultravioleta, y estudio técnico de la composición. El análisis de los materiales utilizados por Ghirlandaio -desde el soporte de madera de álamo, a la paleta de pigmentos y aglutinantes obtenidos de la toma de muestras microscópicas en distintos puntos- ha permitido conocer la composición de los materiales originales y su distribución en los diferentes estratos y, a partir de ahí, las características de la técnica empleada -mixta a base de temple graso y óleo-, y las diversas aplicaciones y trasformaciones que el artista fue realizando durante su ejecución.
Retrato de Giovanna degli Albizzi Tornabuoni (1489-1490)
La historia que se esconde tras la imagen de Giovanna degli Albizzi Tornabuoni representada por el maestro italiano resulta tan cautivadora como la propia obra de arte. Más de 500 años después, la tabla nos sirve ahora para abrir una ventana a la civilización florentina del primer Renacimiento; un viaje en el tiempo para conocer con más detalle cómo era la vida en la Florencia del siglo XV, las relaciones sociales y comerciales, las creencias religiosas, la vida doméstica,…
La pintura del Museo Thyssen es el único retrato femenino del siglo XV que ha llegado hasta nuestros
días del que se conoce su ubicación original. Además, en él se representan algunos detalles, como las joyas o el libro de horas, que hacen referencia a momentos cruciales de la vida de la joven dama, entre ellos la historia de su boda. En 1486 Giovanna degli Albizzi, nacida en 1468 en una de las familias más importantes de la ciudad, contrae matrimonio con Lorenzo, otro jovencísimo noble de la localidad, de la familia Tornabuoni y emparentado con los Médici. El enlace se celebra por todo lo alto, augurando una vida llena de fasto y de felicidad que, sin embargo, se vería prematuramente rota tras la muerte de Giovanna, embarazada de su segundo hijo. El joven y apenado viudo encarga entonces a uno de los grandes maestros del momento y amigo de su familia, Domenico Ghirlandaio, un retrato que le permita recordar y honrar para siempre la memoria de su esposa, y que reflejara no sólo su belleza exterior sino también la interior: “ARS VTINAM MORES / ANIMVMQVE EFFINGERE / POSSES PVLCHRIOR IN TER / RIS NVLLA TABELLA FORET”; “¡Ojalá pudiera el arte reproducir el carácter y el espíritu! En toda la tierra no se encontraría un cuadro más hermoso”.
| El retrato El Retrato de Giovanna degli Albizzi Tornabuoni es, sin duda, uno de los mejores ejemplos que se conservan de retrato femenino, género que tuvo un importante auge en la Florencia de finales del siglo XV. La representación de la figura en riguroso perfil sigue un modelo arcaico, basado en ejemplos de la Antigüedad clásica y en la medallística, y responde a una voluntad evidente de idealización y dignificación del personaje representado; a ello contribuye también el tratamiento lineal de la figura y de la composición, el estilizado cuello o las inexpresivas y perfectas facciones de la retratada, todo ello acorde con el carácter póstumo del cuadro y con las características del encargo. Aunque existen numerosos ejemplos de retratos del Quattrocento realizados según este modelo, su uso ya no era tan frecuente en la fecha en la que fue realizada la tabla, siendo el retrato de medio perfil o tres cuartos, de influencia flamenca, el que triunfa principalmente entre la alta sociedad del momento. La exposición reúne un significativo conjunto de obras que muestran ambos modelos: Retrato de una mujer de perfil (c.1475) de Piero del Pollaiuolo, procedente del Metropolitan Museum of Art de Nueva York, o Perfil de una mujer de Sandro Botticelli, cedido por la Galleria Palatina (Palazzo Pitti) de Florencia corresponden al tipo idealizado y arcaico, mientras que Retrato de una mujer (c.1485) de Ghirlandaio y taller, conservado en el Lindenau Museum de Altenburg, es un magnífico ejemplo del segundo, más realista y próximo al espectador. Son pocos los retratos atribuidos con certeza a Ghirlandaio, muchos de los que conocemos se consideran obras de su taller o de alguno de sus ayudantes. Algunas de estas tablas pueden verse también en la exposición y son objeto de un estudio detallado. |
| Unos esponsales nobles Ningún enlace matrimonial florentino de finales del siglo XV está mejor documentado que el de Giovanna degli Albizzi y Lorenzo Tornabuoni. Su boda fue tan esplendorosa que todavía se escribía sobre ella un siglo más tarde, y son muchas las obras de arte importantes directamente relacionadas con esta ceremonia, como los frescos encargados a Botticelli con motivo del enlace para la casa de campo de la familia. Sin duda, las adquisiciones artísticas más valiosas fueron las que se hicieron para decorar y amueblar la estancia de Lorenzo, centro simbólico de su nuevo hogar. Todavía se conservan las obras para la “chamera di Lorenzo, bella” del palacio Tornabuoni, la mayoría de ellos en un excepcional estado de conservación. Cuatro de estas obras se reúnen ahora por primera vez desde hace 500 años en esta exposición, incluido el magnífico tondo de la Adoración de los Reyes, una obra maestra de Ghirlandaio y préstamo excepcional de la Gallería degli Uffizi de Florencia. Es sin duda una ocasión única de contemplarlas juntas, y reunidas también con otros cuadros y objetos diversos que ilustran el contexto del enlace. Una fascinante sucesión de imágenes de temática diversa, no religiosa, que proyectan los valores culturales descritos en el poema nupcial que el humanista Naldo Naldi escribió con ocasión de la boda. Los textos y las obras de arte relacionados con este enlace permiten además conocer la cultura de la élite florentina y los criterios imperantes sobre temas como el amor, la belleza o la fidelidad. Permiten asimismo mostrar un amplio panorama de las tradiciones y de los valores e ideales sociales, o el gusto por el ornato y el sentido de refinamiento de la alta sociedad florentina del siglo XV. No sólo conocemos los detalles de su enlace matrimonial, toda la corta pero intensa vida de Giovanna está perfectamente documentada a través de diferentes fuentes, entre ellas, los Ricordi de Maso di Luca, el padre de la novia; una especie de diario descubierto recientemente e incluido en la exposición, que nos da idea de cómo era la vida cotidiana de la familia. También sus libros de caja, con anotaciones de los movimientos de dinero y bienes, por ejemplo con motivo de los esponsales, ofrecen detallada información de su día a día. Para una joven aristócrata, Lorenzo Tornabuoni, noble, culto y elegante, hijo único de Giovanni di Francesco Tornabuoni y Francesca di Luca Pitti, era el mejor partido posible. El padre, que había acumulado grandes riquezas como responsable de la banca Médicis en Roma, fue también un importante mecenas; fue él quien encargó a Domenico Ghirlandaio la decoración de la Capella Maggiore de Santa Maria Novella. Su hermana Lucrezia había contraído matrimonio con Piero di Cosimo de Médicis, estrechando de este modo los lazos con la familia más influyente de la ciudad. Los festejos con motivo de la boda se prolongaron durante tres días, del 3 al 5 de septiembre de 1486. Conocemos todos los detalles de las celebraciones, desde cómo iba vestida la novia o la dote que aportó Giovanna al matrimonio -como un libro de horas iluminado similar al representado en su retrato-, prendas de vestir, joyas, artículos de tocador…, hasta los distintos festejos, banquetes, bailes y torneos que tuvieron lugar durante esos días. |
Devoción privada e iconografía sacra El pequeño libro de horas representado en la parte derecha del retrato de Giovanna es el tipo de libro que le regalaría su padre cuando dejó el hogar para ir a vivir al de la familia de su marido. Era un devocionario que se leía cada día en las horas que se consagraban a la oración y a la meditación. En Florencia, la mayoría de los libros destinados a los laicos, como es el caso, estaban lujosamente ilustrados para poner de manifiesto la religiosidad de sus dueños. La iconografía religiosa desempeñó un papel primordial en la vida de los comerciantes florentinos. En las “cámaras” de casi todas las mansiones, tanto en los palacios urbanos como en sus casas de campo, había imágenes religiosas que señalaban y expresaban la religiosidad de la familia, al tiempo que invocaban la protección para sus miembros. El arte religioso, tanto en las iglesias como en el ámbito privado, potenciaba la vida espiritual, representando de forma visual los momentos cruciales de la historia del cristianismo. En este capítulo, la exposición reúne un conjunto de obras que ayudan al visitante a conocer la relación entre los libros de oración iluminados y las pinturas, entre las tablas devocionales y los retablos de altar. El detallado inventario de bienes de la familia Tornabuoni realizado en 1497 ofrece una precisa aproximación al conjunto de piezas de arte religioso que decoraban las residencias de la élite florentina. Es posible recrear los tipos de objetos y los temas representados, y por lo tanto sus gustos y sus devociones particulares; así, en el caso de los Tornabuoni, parece que tenían predilección por los temas asociados a la Virgen. Conocemos, además, los motivos seleccionados para cada una de las habitaciones de las distintas residencias familiares: La Adoración de los Reyes para la camera de Lorenzo, La Anunciación para la habitación del pequeño Giovannino, un Descendimiento de la cruz en la capilla del Palacio, una Virgen de mármol policromado, un Redentor, una pintura de María Magdalena y una tabla de san Francisco en las habitaciones de Giovanni Tornabuoni, y así sucesivamente. De entre las obras escogidas para ilustrar este recorrido por los motivos decorativos y las devociones particulares de una de las familias más ricas de la Florencia del siglo XV destacan algunas piezas, como la magnífica Virgen con el Niño de Ghirlandaio cedida por la National Gallery de Washington, La Anunciación de Filippino Lippi procedente del Museo del Ermitage de San Petersburgo, La Natividad con la Anunciación a los pastores del taller de Ghirlandaio del Museum Boijmans Van Beuningen de Rotterdam, La Lamentación sobre Cristo muerto de Cosimo Rosselli prestado por el Philadelphia Museum of Art, el San Jerónimo penitente de Piero di Cosimo del Museo Horne de Florencia, un relieve en mármol de La Virgen con el Niño y dos ángeles de Antonio Rossellino del Kunsthistorisches Museum de Viena, otra tabla de La Virgen y el Niño de Filippo Lippi cedida por la Fondazione Magnani Rocca de Parma, o la María Magdalena Penitente adorando la Cruz en un paisaje rocoso de Filippino Lippi y procedente de una colección privada de Nueva York. |
Estudio técnico del Retrato de Giovanna Tornabuoni
La última sala de la exposición está dedicada a mostrar el proceso y resultados del minucioso estudio al que ha sido sometido el Retrato de Giovanna degli Albizzi Tornabuoni por parte del equipo de restauración del Museo, acometido a raíz de este proyecto y como complemento perfecto a su discurso, con el fin de arrojar más luz sobre esta obra maestra del arte renacentista, desentrañar algunos de los enigmas que esconde, y conocer mejor los detalles técnicos y la manera de trabajar de uno de los grandes pintores del Renacimiento. Este espacio se convierte en un eventual gabinete técnico donde el público puede descubrir cómo fue el proceso creativo del cuadro, cómo fue concebido, esbozado, retocado y, por último, magistralmente terminado por la experta mano de Ghirlandaio. Una forma diferente y apasionante de aproximarse a esta joya de la colección Thyssen-Bornemisza, cuyos resultados se incluyen también en el catálogo de la exposición, en su página web y son objeto de una publicación monográfica.
Básicamente, los procesos a los que se ha sometido a la tabla han sido: estudio de materiales, análisis a través de reflectografía infrarroja, rayos x y fotografía ultravioleta, y estudio técnico de la composición. El análisis de los materiales utilizados por Ghirlandaio -desde el soporte de madera de álamo, a la paleta de pigmentos y aglutinantes obtenidos de la toma de muestras microscópicas en distintos puntos- ha permitido conocer la composición de los materiales originales y su distribución en los diferentes estratos y, a partir de ahí, las características de la técnica empleada -mixta a base de temple graso y óleo-, y las diversas aplicaciones y trasformaciones que el artista fue realizando durante su ejecución.
| Título: Ghirlandaio y el Renacimiento en Florencia. Fechas: Del 23 de junio al 10 de octubre de 2010. Organiza: Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid. Comisario: Prof. Gert Jan van der Sman, Istituto Universitario Olandese di Storia dell´Arte, Florencia (Universiteit Utrecht) y Universiteit Leiden. Dirección del proyecto: Mar Borobia, jefe del Área de Pintura Antigua del Museo Thyssen-Bornemisza. Coordinadora: Mª Eugenia Alonso, Área de Pintura Antigua del Museo Thyssen-Bornemisza. Número de obras: 60 Publicaciones: Catálogo con ensayos de Gert Jan van der Sman y de Victor M. Schmidt, fichas y reproducciones de todas las obras de la exposición. Estudio técnico a cargo del equipo de Restauración del Museo Thyssen-Bornemisza. Editado en español con apéndice en inglés. ___ Información de visitas ___ Museo Thyssen-Bornemisza. Paseo del Prado 8, 28014 Madrid. Lugar: salas de exposiciones temporales (planta baja). Horario: de martes a domingo de 10.00 a 19.00 horas. La taquilla cierra a las 18:30h. Horario de verano: los meses de julio y agosto las exposiciones temporales permanecen abiertas hasta las 11 de la noche de martes a sábado. Tarifas: Venta en taquilla: - Exposición: 8 € (Reducida: 5,50 € para estudiantes, mayores de 65 años y grupos familiares integrados por al menos un adulto y tres descendientes (o dos, si uno de ellos tiene alguna discapacidad) incluidos en el mismo título de familia numerosa. - Exposición + Colección Permanente: 13 € (Reducida: 7,50 € para estudiantes, mayores de 65 años y grupos familiares integrados por al menos un adulto y tres descendientes (o dos, si uno de ellos tiene alguna discapacidad) incluidos en el mismo título de familia numerosa. Venta en internet: - Exposición: 7 €. - Exposición + Colección Permanente: 12 €. Entrada gratuita: menores de 12 años y ciudadanos en situación legal de desempleo. Audio-guía, disponible en varios idiomas |