16/07/2010 – 21/09/2010
Exposición de Exvotos Ibéricos
📍 Hall del MARQ-Plza. Dr. Gómez Ulla, s/n.
La piezas ibéricas son de bronce y fueron halladas en el santuario de La Luz, en Murcia.
La muestra se instalará en el Espacio Expositivo del hall del Museo Arqueológico Provincial (MARQ) a partir de la segunda quincena de julio y permanecerá abierta durante todo el verano. Los exvotos ibéricos de bronce proceden del santuario de la Luz en Murcia. El Museo Arqueológico de Murcia (MAM) depositario de estas piezas, presentó la mano romana de Lucentum, un fragmento de escultura monumental romana de bronce hallado en el parque arqueológico alicantino en abril y mayo de este año.
Con esta iniciativa. El MARQ abre una nueva línea de exposiciones de piezas singulares procedentes de otras regiones españolas.
El santuario de La Luz (Verdolay, Murcia) se localiza en las estribaciones de la sierra de Carrascoy, junto a la vega del río Segura, próximo al poblado de Santa Catalina y de la necrópolis ibérica del Cabecico del Tesoro. Esta situación es la habitual en los centros de culto ibéricos (sobre elevaciones próximas a importantes vías de comunicación y a cursos de agua, a una determinada distancia de los núcleos de población), considerándose un santuario extraurbano comunitario de control territorial. Aunque ya se tienen noticias del yacimiento a fines del siglo XVIII, las excavaciones arqueológicas no se iniciaron hasta 1924 de la mano de Cayetano de Mergelina, siendo continuadas en los años 90 bajo la dirección del profesor Pedro Lillo Carpio.
El origen del santuario parece remontarse a fines del siglo V a. C. Durante la primera mitad del siglo IV a. C. se constata un área sacra a cielo abierto, con ofrendas votivas en las grietas de las rocas y áreas de cremación, un altar y dos columnas que marcarían la sacralidad del lugar. Posteriormente se construye un edificio de planta trapezoidal para el culto a Deméter y Perséfone, de tipo nutricio, de la fecundidad y fertilidad, pero también del “más allá”, todo ello en un ambiente mistérico al modo eleusino. Destaca el hallazgo de animales sacrificados, cuchillos afalcatados y depósitos de cerámicas (cuencos y platos de libación, caliciformes, ungüentarios), testimonios de silicernia o banquetes rituales. También se conocen restos de fundición de bronce y plomo, relacionados con la elaboración de exvotos metálicos. En el tránsito entre los siglos III y II a. C. se construye un nuevo edificio de inspiración greco-itálica, con columnas de ladrillo estucado, sillares, antefijas de palmeta con rostros, pavimentos de opus signinum, etc. Durante la segunda mitad del II a. C., se derriba el templo y arrasa la zona, registrándose una actividad de expolio sistemático.
Los exvotos de bronce hallados en el santuario de La Luz presentan una cronología de mediados del siglo III a. C. y el siguiente. Elaborados mediante la técnica de la “cera perdida”, aparecen en contextos sacros ibéricos, donde se depositaban a modo de ofrendas a la divinidad, a cambio de bienestar y salud, protección frente a los fenómenos atmosféricos adversos y fortuna a la hora de obtener los frutos de la tierra y los animales. Son piezas macizas de un tamaño normalmente no superior a los 18 cm y aspecto arcaico. Por lo general son representaciones estilizadas de hombres y mujeres, imágenes de oferentes en actitud de plegaria y portando algún panecillo, frutos, etc., aunque también hay varones a caballo o mostrando sus armas (falcatas, lanzas, escudos, cascos de cimera). Algunos elementos se exageran, caso de las manos o los órganos sexuales, y el tratamiento de la indumentaria y el cabello es muy característico.
No son raras las representaciones de caballos, con indicación en ocasiones de todos sus arreos, toros, vacas, ovejas, aves, etc. Muchos de estos animales disponen de un especial significado (simbólico y económico) para el ibero. Finalmente también cabe citar la existencia de exvotos anatómicos, reproducciones de partes del cuerpo (ojos, brazos, piernas, manos, falos), ofrendados a la divinidad seguramente para obtener la sanación del órgano en cuestión, así como los cuchillos afalcatados en miniatura.
La muestra se instalará en el Espacio Expositivo del hall del Museo Arqueológico Provincial (MARQ) a partir de la segunda quincena de julio y permanecerá abierta durante todo el verano. Los exvotos ibéricos de bronce proceden del santuario de la Luz en Murcia. El Museo Arqueológico de Murcia (MAM) depositario de estas piezas, presentó la mano romana de Lucentum, un fragmento de escultura monumental romana de bronce hallado en el parque arqueológico alicantino en abril y mayo de este año.
Con esta iniciativa. El MARQ abre una nueva línea de exposiciones de piezas singulares procedentes de otras regiones españolas.
El santuario de La Luz (Verdolay, Murcia) se localiza en las estribaciones de la sierra de Carrascoy, junto a la vega del río Segura, próximo al poblado de Santa Catalina y de la necrópolis ibérica del Cabecico del Tesoro. Esta situación es la habitual en los centros de culto ibéricos (sobre elevaciones próximas a importantes vías de comunicación y a cursos de agua, a una determinada distancia de los núcleos de población), considerándose un santuario extraurbano comunitario de control territorial. Aunque ya se tienen noticias del yacimiento a fines del siglo XVIII, las excavaciones arqueológicas no se iniciaron hasta 1924 de la mano de Cayetano de Mergelina, siendo continuadas en los años 90 bajo la dirección del profesor Pedro Lillo Carpio.
El origen del santuario parece remontarse a fines del siglo V a. C. Durante la primera mitad del siglo IV a. C. se constata un área sacra a cielo abierto, con ofrendas votivas en las grietas de las rocas y áreas de cremación, un altar y dos columnas que marcarían la sacralidad del lugar. Posteriormente se construye un edificio de planta trapezoidal para el culto a Deméter y Perséfone, de tipo nutricio, de la fecundidad y fertilidad, pero también del “más allá”, todo ello en un ambiente mistérico al modo eleusino. Destaca el hallazgo de animales sacrificados, cuchillos afalcatados y depósitos de cerámicas (cuencos y platos de libación, caliciformes, ungüentarios), testimonios de silicernia o banquetes rituales. También se conocen restos de fundición de bronce y plomo, relacionados con la elaboración de exvotos metálicos. En el tránsito entre los siglos III y II a. C. se construye un nuevo edificio de inspiración greco-itálica, con columnas de ladrillo estucado, sillares, antefijas de palmeta con rostros, pavimentos de opus signinum, etc. Durante la segunda mitad del II a. C., se derriba el templo y arrasa la zona, registrándose una actividad de expolio sistemático.
Los exvotos de bronce hallados en el santuario de La Luz presentan una cronología de mediados del siglo III a. C. y el siguiente. Elaborados mediante la técnica de la “cera perdida”, aparecen en contextos sacros ibéricos, donde se depositaban a modo de ofrendas a la divinidad, a cambio de bienestar y salud, protección frente a los fenómenos atmosféricos adversos y fortuna a la hora de obtener los frutos de la tierra y los animales. Son piezas macizas de un tamaño normalmente no superior a los 18 cm y aspecto arcaico. Por lo general son representaciones estilizadas de hombres y mujeres, imágenes de oferentes en actitud de plegaria y portando algún panecillo, frutos, etc., aunque también hay varones a caballo o mostrando sus armas (falcatas, lanzas, escudos, cascos de cimera). Algunos elementos se exageran, caso de las manos o los órganos sexuales, y el tratamiento de la indumentaria y el cabello es muy característico.
No son raras las representaciones de caballos, con indicación en ocasiones de todos sus arreos, toros, vacas, ovejas, aves, etc. Muchos de estos animales disponen de un especial significado (simbólico y económico) para el ibero. Finalmente también cabe citar la existencia de exvotos anatómicos, reproducciones de partes del cuerpo (ojos, brazos, piernas, manos, falos), ofrendados a la divinidad seguramente para obtener la sanación del órgano en cuestión, así como los cuchillos afalcatados en miniatura.