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30/10/2010 – 31/10/2010

(Guadalajara) El Tenorio Mendocino 2010

📍 Plaza de la Concatedral de Santa María

En otoño, la ciudad de Guadalajara se viste de gala. Las vísperas de la festividad de Todos los Santos, los días 30 y 31 de octubre, la capital alcarreña se transforma en un gran escenario. El grupo de teatro Gentes de Guadalajara interpreta la conocida obra de Zorrilla "Don Juan Tenorio".
Las escenas de la Hostería del Laurel, del Convento o la del sofá, don Juan y doña Inés, nos ayudan a conocer los monumentos más emblemáticos de la ciudad y nos trasladan a la ciudad del Siglo de Oro.

El Tenorio Mendocino es una representación de la obra “Don Juan Tenorio” escrita por José Zorrilla en 1844, que se celebra anualmente en la Plaza de la Concatedral de Santa María de la ciudad de Guadalajara.

La noche del 31 de octubre de 1992 un grupo de capistas, estudiantes, poetas, y otras gentes de Guadalajara salieron a sus calles para celebrar el viejo rito-mito de don Juan bajo la denominación del "Tenorio Mendocino".

La idea era clara, dentro de la complejidad de su realización. Se trataba, se sigue tratando, de airear la antigua y amable costumbre de recordar al Burlador a través de los populares versos de don José Zorrilla, en las vísperas de los Fieles Difuntos, pero poniendo el acento en la época en que el autor vallisoletano enmarca su Tenorio, mediados del siglo XVI y en la evocación de la rica historia de nuestra ciudad en aquellos tiempos, a través de sus personajes y monumentos.

Este hermoso hermanamiento, de versos e historia de Tenorios y Mendozas, que ya va para 17 años ha conseguido, entre otras cosas, algo difícil y a la vez gozoso: que la ciudad lo sienta como propio y que sus gentes, de alguna manera, se sientan más protagonistas que espectadoras en su desarrollo. A ello contribuye que el mendocino se hace con gente de aquí y para la ciudad de Guadalajara, en un intento de conseguir un lugar de encuentro para la manifestación de múltiples expresiones que surgen de nuestra historia, literatura y patrimonio.

Decíamos cuando comenzábamos esta bendita aventura que todavía estábamos más en el umbral que en la calle y que buscábamos el rito más que la representación, la ceremonia más que la puesta en escena. Y en ello seguimos humildemente, aunque las calles y plazas de la ciudad sepan ya de nuestra presencia y el rito se vaya haciendo costumbre, volvemos, un año más, a esa ceremonia siempre inacabada, de toparnos, a la vuelta de cada esquina, con un trozo de la historia de la ciudad de Guadalajara alegremente rediviva.