13/12/2010
Enrique Morente. El Barbero de Picasso
📍 cancelado por enfermedad
🎟️ de 15 a 33 €
Todo comienza en el exilio, en un pueblo al sur de Francia llamado Vallauris en 1948 en la barbería que Eugenio regentaba. Fruto de aquella amistad el artista malagueño le regala a su amigo madrileño una colección de dibujos, grabados y textos. En ese mismo año 1982, Eugenio Arias cede a su madrileño pueblo Buitrago de Lozoya todas aquellas obras que en su día le regaló Picasso.
Además de fragmentos de su disco Pablo de Málaga no faltaran interpretaciones de sus clásicos, un homenaje a Miguel Hernández y mucho duende, ese duende que se resiste a abandonar al maestro y que le sigue acompañando sobre los mejores escenarios del mundo.
El Enrique de ahora que es el Enrique de siempre. Aquel que hace 30 años andaba en la búsqueda de nuevos giros melódicos y nuevos cantes. Aquel al que iba a visitar el desaparecido Camarón acompañado de un joven Tomatito en Madrid: “Tomate, vamos a acercarnos a la casa de Enrique, a ver en qué anda ahora…”.
El Enrique de ahora es el Enrique de siempre, que nunca ha permanecido dos cantes en el mismo sitio, el Enrique de los mil matices, el que se adapta a todo y a todos, el que va por delante porque los demás le siguen, el que sigue aprendiendo incluso de él mismo, el afable, el noctámbulo, el mismo Enrique inquieto de vertiginoso pensamiento, el mismo al que pidieron letras comprometidas para un pueblo de izquierda preferencia e hizo a Manolo Sanlúcar esconderse detrás de la guitarra porque no sabía que hubiera tantos santos y tantas vírgenes, el mismo que ha mirado siempre a los ojos de quien estaba delante.
El Enrique de ahora es el Enrique que todos admiramos por lo que hace y por cómo es nuestro Enrique, el de siempre… el Enrique flamenco.
Además de fragmentos de su disco Pablo de Málaga no faltaran interpretaciones de sus clásicos, un homenaje a Miguel Hernández y mucho duende, ese duende que se resiste a abandonar al maestro y que le sigue acompañando sobre los mejores escenarios del mundo.
El Enrique de ahora que es el Enrique de siempre. Aquel que hace 30 años andaba en la búsqueda de nuevos giros melódicos y nuevos cantes. Aquel al que iba a visitar el desaparecido Camarón acompañado de un joven Tomatito en Madrid: “Tomate, vamos a acercarnos a la casa de Enrique, a ver en qué anda ahora…”.
El Enrique de ahora es el Enrique de siempre, que nunca ha permanecido dos cantes en el mismo sitio, el Enrique de los mil matices, el que se adapta a todo y a todos, el que va por delante porque los demás le siguen, el que sigue aprendiendo incluso de él mismo, el afable, el noctámbulo, el mismo Enrique inquieto de vertiginoso pensamiento, el mismo al que pidieron letras comprometidas para un pueblo de izquierda preferencia e hizo a Manolo Sanlúcar esconderse detrás de la guitarra porque no sabía que hubiera tantos santos y tantas vírgenes, el mismo que ha mirado siempre a los ojos de quien estaba delante.
El Enrique de ahora es el Enrique que todos admiramos por lo que hace y por cómo es nuestro Enrique, el de siempre… el Enrique flamenco.