11/12/2010
“LA PRIMER FLOR DEL CARMELO”
📍 Teatro Calderón de la Barca de Motril
🎟️ Entrada-donativo: 10 euros
HORARIO: 20:00 h.
Auto Sacramental
“LA PRIMER FLOR DEL CARMELO”
Compañía de Teatro Mira de Amescua
Organiza: AMAT Proyecto Hombre
Colabora: Área de Cultura
Pocos autos de Calderón pueden considerarse tan marianos y eucarísticos a la vez como “La primer flor del Carmelo”.
Inspirándose, como es costumbre, en la Biblia, Calderón compone este auto sacramental siguiendo casi literalmente el relato del Libro I de Samuel, cap. 25, donde se narra el encuentro de David (que marcha con su ejército dispuesto a destruir a Nabal por la ingratitud con que ha respondido a su petición de ayuda), y Abigail (esposa de Nabal, que, provista de viandas, le sale al encuentro para que desista de sus intenciones). Pero, aprovechando los lances del relato bíblico en torno a los personajes centrales, Calderón teje un drama teológico donde las figuras y lo figurado se enlazan de tal manera que el protagonismo real de la obra pasa a la exposición, clara y plástica, de los grandes misterios del catolicismo, quedando convertido el auto en una catequesis sobre las diversas etapas de la Historia de la Salvación -que tal fue la finalidad del género sacramental.
Auto Sacramental
“LA PRIMER FLOR DEL CARMELO”
Compañía de Teatro Mira de Amescua
Organiza: AMAT Proyecto Hombre
Colabora: Área de Cultura
Pocos autos de Calderón pueden considerarse tan marianos y eucarísticos a la vez como “La primer flor del Carmelo”.
Inspirándose, como es costumbre, en la Biblia, Calderón compone este auto sacramental siguiendo casi literalmente el relato del Libro I de Samuel, cap. 25, donde se narra el encuentro de David (que marcha con su ejército dispuesto a destruir a Nabal por la ingratitud con que ha respondido a su petición de ayuda), y Abigail (esposa de Nabal, que, provista de viandas, le sale al encuentro para que desista de sus intenciones). Pero, aprovechando los lances del relato bíblico en torno a los personajes centrales, Calderón teje un drama teológico donde las figuras y lo figurado se enlazan de tal manera que el protagonismo real de la obra pasa a la exposición, clara y plástica, de los grandes misterios del catolicismo, quedando convertido el auto en una catequesis sobre las diversas etapas de la Historia de la Salvación -que tal fue la finalidad del género sacramental.