15/04/2011 – 07/05/2011
Exposición "San Jorge"
📍 Centro Comercial Ruta de la Plata
Retrospectiva de la fiesta del Patrón de Cáceres: Reproducción del cartel de la fiesta del año 1952, fotografía del Dragón del año 1969, evolución del Dragón hasta nuestros días, etc... Del 15 de Abril a 7 de mayo de 2011 en el Centro Comercial “RUTA DE LA PLATA” (la exposición consta de 20 paneles, les adjuntamos como muestra alguno de ellos).
San Jorge sigue cabalgando acercándose a su destino en un ritual cíclico que lo devuelve cada año a las calles de Cáceres, y como no podía ser de otro modo se rodea de todos los personajes legendarios que le acompañarán en esa escenificación de esta historia imposible, en la que se produce un duelo entre el personaje real, San Jorge, y el mítico Dragón.
Sobresale entre todos esos personajes, la Mansaborá, esta mujer a la que como siempre la historia y la leyenda maltrata, atribuyéndole todos los pecados y debilidades que la llevaron a traicionar a los suyos.
Mansaborá vuelve la mirada a su pasado y recuerda, en pleno trance, cuando desciende colgada de velos por la torre de Bujaco, el dolor del desengaño y el deshonor de la traición que comete, movida por la pasión hacia un hombre que hasta ese momento ella creía su amante. Triste destino el suyo, que la condena a vagar por las calles de la ciudad convertida, en gallina y a sus damas en polluelos.
Para cualquiera que no conozca la historia de la fiesta de San Jorge en Cáceres, todo lo dicho le parecerá un extraño enigma, pero nadie debe temer acercarse a esta increíble leyenda que tan sugerentes imágenes propone.
El Dragón renace por unas horas para afrontar su destino de lucha y muerte. También lo hace, sin duda la propia fiesta, que cada primavera y en vísperas del día 23 de Abril (este año el 29 de Abril por coincidencias en el calendario), llena los rincones de la ciudad amurallada de curiosos transeúntes buscando en sus rincones huevos de oro, o grupos de paisanos contando viejas historias en torno a las hogueras que sirven para quemar los viejos trastos.
No hay que demorarse y buscar un lugar donde ubicarse en la Plaza Mayor, ya anochecida en la víspera del 23, y presenciar un espectáculo único, de luz y fuego, de danzas míticas, de sonidos del pasado que nos transportarán a todos a ese lugar que nunca existió, pero al que todos deseamos volver cada año, cuando llega la primavera.
San Jorge sigue cabalgando acercándose a su destino en un ritual cíclico que lo devuelve cada año a las calles de Cáceres, y como no podía ser de otro modo se rodea de todos los personajes legendarios que le acompañarán en esa escenificación de esta historia imposible, en la que se produce un duelo entre el personaje real, San Jorge, y el mítico Dragón.
Sobresale entre todos esos personajes, la Mansaborá, esta mujer a la que como siempre la historia y la leyenda maltrata, atribuyéndole todos los pecados y debilidades que la llevaron a traicionar a los suyos.
Mansaborá vuelve la mirada a su pasado y recuerda, en pleno trance, cuando desciende colgada de velos por la torre de Bujaco, el dolor del desengaño y el deshonor de la traición que comete, movida por la pasión hacia un hombre que hasta ese momento ella creía su amante. Triste destino el suyo, que la condena a vagar por las calles de la ciudad convertida, en gallina y a sus damas en polluelos.
Para cualquiera que no conozca la historia de la fiesta de San Jorge en Cáceres, todo lo dicho le parecerá un extraño enigma, pero nadie debe temer acercarse a esta increíble leyenda que tan sugerentes imágenes propone.
El Dragón renace por unas horas para afrontar su destino de lucha y muerte. También lo hace, sin duda la propia fiesta, que cada primavera y en vísperas del día 23 de Abril (este año el 29 de Abril por coincidencias en el calendario), llena los rincones de la ciudad amurallada de curiosos transeúntes buscando en sus rincones huevos de oro, o grupos de paisanos contando viejas historias en torno a las hogueras que sirven para quemar los viejos trastos.
No hay que demorarse y buscar un lugar donde ubicarse en la Plaza Mayor, ya anochecida en la víspera del 23, y presenciar un espectáculo único, de luz y fuego, de danzas míticas, de sonidos del pasado que nos transportarán a todos a ese lugar que nunca existió, pero al que todos deseamos volver cada año, cuando llega la primavera.