01/01/2010 – 31/12/2010
La Gran Vía cumple un siglo
📍 Gran Via
El 4 de abril la Gran Vía cumplíó su primer siglo de existencia. Ese mismo día, cien años atrás, el rey Alfonso XIII dio el primer golpe de piqueta que daría por iniciadas las obras de apertura de una nueva arteria en el centro de la ciudad para comunicar este con oeste, el barrio de Salamanca con el de Argüelles.
Marcaba el inicio del primer tramo -Alcalá-Red de San Luis- de lo que iba a ser la obra pública más importante del primer tercio del siglo XX madrileño. Desde ese momento la Gran Vía ha concentrado como ninguna otra calle, la esencia y el dinamismo del comercio, la arquitectura, la cultura, la diversión y la diversidad de Madrid.
Marcaba el inicio del primer tramo -Alcalá-Red de San Luis- de lo que iba a ser la obra pública más importante del primer tercio del siglo XX madrileño. Desde ese momento la Gran Vía ha concentrado como ninguna otra calle, la esencia y el dinamismo del comercio, la arquitectura, la cultura, la diversión y la diversidad de Madrid.
| Desde hace 100 años, la Gran Vía aúna el espíritu de la Quinta Avenida o de Broadway en Nueva York, la del Covent Garden londinense, la de los Campos Elíseos parisinos o la de la romana Vía Vittorio Venneto. Y, como ellas, todo el que llega a Madrid por primera vez quiere pasear por la Gran Vía, deslumbrarse con los neones de sus espectáculos, o tomarse un café en alguno de sus locales mientras, al otro lado de las cristaleras, parece no tener fin la frenética actividad de esta Avenida; un lugar que nunca duerme, que siempre tiene algo para disfrutar. En el kilómetro y medio que hay desde la confluencia de la Gran Vía con la calle de Alcalá, hasta la Plaza de España, se concentra un universo casi inabarcable de oportunidades de ocio, de cines y teatros, de restaurantes, de grandes almacenes y tiendas de moda, libros, música o películas, de complejos de oficinas, de hoteles. Y todo ello, en edificios realizados por los mejores arquitectos españoles de la mitad del siglo XX. Porque en la Gran Vía, tan importantes son las razones urbanísticas que llevaron a las autoridades municipales y nacionales a ejecutar tan ambicioso proyecto, como la Historia y las anécdotas de las que ha sido protagonista y escenario. Y no nos olvidemos de la importancia de todas esas personalidades (artistas, políticos, personajes de la vida social madrileña...) que han elevado la Gran Vía a la categoría de mito. El capítulo de los nombres propios, se abre con el propio rey Alfonso XIII, cuando en 1909 dió inicio, a esta gran reforma. Capítulo continuado por los periodistas y escritores Ernest Hemingway, Antoine de Saint-Exupéry y John Dos Passos que, alojados en el desaparecido Hotel La Florida, cubrieron para sus periódicos los acontecimientos que sacudieron la Historia de nuestro país en los años 30. Por fortuna, décadas después otros artistas devolvieron a la Gran Vía su esplendor: en los años 60 muchos se sentaban en las terrazas de los cafés de la Avenida a la caza de alguna estrella del firmamento de Hollywood. El “culpable” fue Samuel Bronston, productor de películas como “El Cid” o “55 días en Pekín”, que puso su oficina en una de las plantas de la Torre de Madrid, en la cercana Plaza de España. También tuvo mucho que ver un local mítico, Chicote. En la barra de esta glamourosa coctelería, fundada por Perico Chicote en 1931 han pasado: Ernest Hemingway, Ava Gardner, Gary Cooper, Orson Welles, Frank Sinatra, Rita Hayworth, Grace Kelly, Luis Miguel Dominguín, la duquesa de Alba o, más recientemente, Pedro Almodóvar y Alejandro Amenábar. Por cierto, que este cineasta consiguió lo imposible: vaciar la Gran Vía de tráfico y viandantes. Fue, en 1997, para una de las escenas más impactantes de su película “Abre los ojos”. El compositor mexicano Agustín Lara llegó a España en 1957, bastante tiempo después de que hubiera popularizado el chotis “Madrid”. Era la primera vez que visitaba nuestra ciudad y, aun así, había divulgado las bellezas de Madrid, como ningún otro hasta entonces, a través de los acordes y, sobre todo, la letra de aquel chotis que prometía alfombrar con claveles la Gran Vía para su “chulona”. La anécdota resulta bastante significativa y permite comprender la proyección internacional de Madrid y, más en concreto, de su avenida más conocida... incluso para quien nunca ha venido a Madrid. Pero a la proyección internacional de la Gran Vía han contribuído otras muchas personalidades. Como Antonio López: muchos amantes del arte conocen la Avenida a través de la mirada hiperrealista de este pintor y su obra “La Gran Vía”, realizada en 1981 y que es, sin duda, una de las cumbres de su carrera artística. Y lo mejor es que, como arteria viva de Madrid, la Gran Vía promete seguir cumpliendo, en los próximos 100 años, un importante papel como “escenario de la diversidad” Los espectáculos Desde sus orígenes, la Gran Vía ha sido el epicentro de las artes escénicas de Madrid. Sobre todo, desde que el maestro Jacinto Guerrero decidiera estrenar aquí buena parte de sus zarzuelas (en el Teatro Capitol). Siguiendo esa estela, fueron muchos los teatros que abrieron sus puertas a la Gran Vía. Salas, más tarde transformados en cines y, desde hace algo más de una década, en escenarios para musicales. De hecho, son numerosos los visitantes que vienen a Madrid, expresamente, para disfrutar de este tipo de representaciones. Algunas de las obras que más éxito han alcanzado en la Gran Vía, y que la han convertido en el Broadway madrileño, son: “Evita”, “El fantasma de la Ópera”, “Jesucristo Superstar”, “El hombre de La Mancha”, “La Bella y la Bestia”, “Hoy no me puedo levantar” o “My fair lady”. Además, las salas de la Gran Vía son escenario habitual de los principales estrenos de cine, tanto de películas nacionales como extranjeras. Estrenos “ a bombo y platillo”, que suelen contar con la presencia de numerosos directores, actores y prestigiosos representantes de la escena madrileña, la cultura en general, la política y la vida social. Una anécdota curiosa: esta gran arteria presta su nombre a una obra, “La Gran Vía”, que el maestro Federico Chueca compuso, con bastante sorna, 24 años antes de que entraran en acción los obreros que la construyeron. Las compras En la Gran Vía se pueden encontrar establecimientos emblemáticos de shopping. Es el caso de Loewe, un clásico de la moda en España, y con proyección internacional o de la joyería Grassy, con piezas históricas y también de diseño actual. Los que quieren elegir entre varias marcas lo tienen fácil en los grandes almacenes. También los aficionados a la música, el cine y bibliófilos en general, encuentran en la Gran Vía algunos establecimientos de referencia. Pero, sin duda, la gran revolución que está experimentando esta avenida en los últimos tiempos es la reconversión de muchos de sus edificios más destacados, incluídos cines y teatros, en grandes centros de moda, donde ofrecen sus muestrarios de temporada algunas de las principales marcas españolas e internacionales. Los hoteles Pese al bullicio, tan característico de esta gran arteria de la ciudad, su situación y posibilidades para el ocio la convierten en una magnífica opción para alojarse, tanto en hoteles históricos como en otros recientemente reformados. Alojamientos para todos los bolsillos y para todo tipo de públicos, desde pensiones, hostales, hasta hoteles de lujo dotados con las últimas tecnologías y comodidades del siglo XXI. La gastronomía La Gran Vía dedica un capítulo especial a la gastronomía, satisfaciendo los gustos de las miles de personas que pasan por ella a diario. En general, y aunque no existan muchos restaurantes de referencia, sí es cierto que existen bastantes locales de cocina internacional y desenfadada, además de numerosos establecimientos de comida rápida donde comer para seguir disfrutando de las innumerables propuestas de ocio. Además, en el tramo situado entre las plazas de Callao y de España (y las calles adyacentes) se pueden encontrar algunos bares donde practicar el más español de los hábitos culinarios: el aperitivo con tapa. Al aire libre A lo largo del año, la Gran Vía es testigo de numerosos eventos “de calle”. Momentos en los que se puede tomar el pulso a la ciudad, a través de desfiles (como el del Orgullo Gay); ferias gastronómicas (como el Mercado Gastronómico Urbano de la Red de San Luis) y de artesanía (en torno a la Navidad); la Noche en Blanco (en septiembre), que peatonaliza la Gran Vía para el arte y la cultura; o la Noche de los Teatros (el 27 de marzo, Día Mundial del Teatro), con representaciones gratuitas, muchas de ellas en la propia calle. Haciendo historia Junto con el barrio de Salamanca, la Gran Vía fue el gran proyecto urbanístico de finales del siglo XIX en Madrid. La necesidad de esta reforma estaba clara: había que liberar Sol de la congestión de carruajes a la que estaba sometida diariamente. Aunque el proyecto de reforma data de 1886, redactado por Carlos Velasco, las obras no comenzaron hasta abril de 1910, con un nuevo proyecto a cargo de los arquitectos municipales José López Sallaberry y Francisco Octavio Palacios. Sería el rey Alfonso XIII, con José Canalejas, presidente del Consejo de Ministros, como testigo, quien dió el pistoletazo de salida para el derribo de más de 300 edificios (incluidos dos conventos, colegios o el histórico Teatro Lara), afectando a 48 calles, muchas de las cuales desaparecieron totalmente. Los derribos se prolongaron hasta 1927, en tres tramos: primero, de la confluencia con la calle de Alcalá, hasta la Red de San Luis; más tarde, desde este punto hasta la plaza del Callao; y finalmente desde Callao hasta la Plaza de España. Pero la última de las obras no finalizaría hasta mucho tiempo después de la Guerra Civil, en 1952, con la inauguración del edificio donde hoy está el Hotel Washington. La Gran Vía asistió a la inauguración de una nueva era de los transportes urbanos en Madrid con la llegada, en 1919, de la primera línea de Metro, que conectaba las estaciones de Sol y Cuatro Caminos, con parada en la Red de San Luis. La entrada de la estación era un bello templete-marquesina, obra de Antonio Palacios. Fue en la Gran Vía donde se abrieron, durante los años 30, los primeros grandes almacenes de Madrid: Sepu (Sociedad Española de Precios Únicos) Siguiendo su estela, muchos otros comercios de grandes escaparates convirtieron esta avenida en una meca de las compras. Y en la Gran Vía nacieron también, en los años 50, las rebajas. Buen reflejo de la importancia que la Gran Vía ha tenido para la ciudad y quienes la gobernaban, son los muchos nombres que ha tenido. En sus orígenes, al ser concebida como una misma vía pero con tres tramos confluyentes, cada uno tuvo su propio nombre: Eduardo Dato, Pi y Margall y Conde de Peñalver. Poco antes de la Guerra Civil, dos de esos tramos pasaron a denominarse avenida de la CNT. Durante la guerra, se llamó avenida de Rusia, en un primer momento, y luego de la Unión Soviética, mientras que el tramo de Eduardo Dato se llamó avenida de México. Con el final de la guerra, adoptó un único nombre: avenida de José Antonio (en referencia a José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange). Y en 1981, el consistorio cambió ese nombre por el actual (Gran Vía) que, por otro lado, ha sido con el que se ha conocido popularmente a esta avenida desde sus orígenes. Por la Gran Vía conviene pasear con la cabeza muy alta. Porque los tejados y cúpulas de muchos de sus edificios son un auténtico museo en forma de esculturas de bronce y remates a cada cual más original. Es el caso de la Victoria Alada del edificio Metrópolis, ó el templete del edificio Piaget ó las torres de los edificios Telefónica y Carrión. La evolución de la Gran Vía se nota en los estilos arquitectónicos de los edificios que flanquean cada uno de sus tres tramos. Éstos son algunos de los más representativos. |
| Cine Coliseum Su fachada, a modo de cascada sobre la Gran Vía, nada hace pensar que acoja a una de las salas con la mejor acústica de todo Madrid. Edificio Carrión Este monumental edificio, obra de Luis Martínez Feduchi. El proyecto se ajustaba al solar irregular de forma trapezoidal, generando con ello uno de los volúmenes construidos más atrayentes y con mayor personalidad de todo Madrid. Edificio Madrid París El Edificio Madrid París fue la sede de unos grandes almacenes. Edificio Matesanz Antonio Palacios diseñó este edificio de oficinas, despachos y tiendas. Edificio Telefónica Sus 89,30 metros le convirtieron en el primer rascacielos construido en Europa. Edificio Metrópolis La antigua sede de la Unión y el Fénix, hoy de la aseguradora Metrópolis, da comienzo a la Gran Vía. Palacio de la Prensa Obra de juventud de Pedro Muguruza Otaño es uno de los primeros edificios multifuncionales de Madrid. Del programa de usos originarios proyectado en 1924 solo queda en la actualidad el cine, que mantiene aún su denominación de Palacio de la Prensa. Torre de Madrid Con 142 metros de altura la Torre de Madrid fue durante siete años el edificio de hormigón más alto de España. Cine Callao Luis Gutiérrez Soto nos propone un sencillo volumen con elementos art-déco. Falsa fachada del Oratorio del Caballero de Gracia El Oratorio del Caballero de Gracia es uno de los edificios más emblemáticos de Juan de Villanueva, (autor también del Museo del Prado). Recientemente, el arquitecto Javier Feduchi realizó una reforma de dicha fachada pantalla con el propósito de devolver al Oratorio su integridad perdida. |