05/07/2011 – 11/07/2011
Otras Naturalezas”. Cerámica de Eva Castaño e Isabel Companys
📍 Sala de exposiciones. Casa de Cultura.
🎟️ Entrada Libre
Descripción: Cerámicas
Autoras: Eva Castaño e Isabel Companys
El gesto más liviano, la presión más ligera...
El gesto más liviano, la presión más ligera hace nido en la arcilla, acoge el sentimiento. No hay materia más llena de alma ni más llena de infancia. Los artistas que hoy siguen amándola y mandan a sus manos a recorrer el reino de las formas cerámicas suelen ser dueños de impulsos admirables, capaces de un respeto singular, de asombro y de agradecimiento ante las características de la materia, y mantienen el pulso necesario de cercanía, de vuelo y confianza en el abarcador sentido del tacto en esta época nuestra tan entregada a la virtualidad.
Eva Castaño tiene manos sabias; manos que saben percibir por dentro lo que vemos por fuera los demás. Ella calibra el aire que contienen sus obras según van adquiriendo su volumen, y sabe que tocar... es sentir cómo cambian las yemas de los dedos, cómo ceden y pierden, aplanándose, su leve curvatura; cómo admiten la forma del cuerpo, del objeto, de la realidad física con la que en cada instante nos relacionamos.
Vivir el tacto así, como experiencia que momentáneamente nos deforma, es algo indispensable para que haya un toque de verdad en las obras. Eva Castaño sabe todo esto y nos muestra de nuevo su amplia su paleta de recursos en el oficio para transmitir la claridad de sus ideas formales y la bondad de su imaginación.
En esta ocasión, ha creado unas obras que juegan a doblar la realidad, disponiendo conjuntos, estableciendo diálogos sensibles y figurando escenografías.
Utilizando tanto el alzado de torno como el modelado, ha creado unos bodegones que parecen haberse escapado de las superficies de lienzos preexistentes en los que ya no se encontraran cómodos: vasos, botellas, cuencos, frutos y tejidos que han reclamado otra dimensión y a los que Eva Castaño les ha proporcionado volúmenes, medidas y facetas tratadas con gran tino y educados espacios de interior.
En esta exposición muestra también recipientes de uso, utilizables, prácticos; recipientes que con sus hechuras artísticas vuelven elegantes nuestros ademanes al entrar en contacto con ellos, refinan nuestros gestos y tornan extraordinaria la cotidianidad.
De Isabel Companys quiero destacar dos obras nacidas en la inquietud y para la inquietud. En una de ellas, la amable e incitadora suavidad de su volumen convive con una serie de intervenciones agresivas que se abren paso en su superficie, horadándola desde dentro, volviéndola un enigma; en la otra, Companys ha configurado una pieza que no sabemos si es resto de un pasado remoto o prefiguración de algo futuro, una pieza que, quizás, palpa algo en el aire que no vemos. La blancura que baña las formas de estas piezas no neutraliza la extrañeza que nos provocan, y es como si tuvieran un muy raro principio de autonomía o de emancipación. Son dos obras que invitan a hacer muchas preguntas y ante las cuales no puede haber mirada al paso, inadvertencia, juicio precipitado, indiferencia, ojeada rápida y superficial.
Las obras de las que hablo son del tipo de las que utilizan a quien las hace como a un intermediario muy parcialmente consciente; son de las que reclaman un emplazamiento distinguido y se instalan solas en la memoria, pues dejan huella emocional muy viva en quien las contempla, en quien valientemente se atreve a relacionarse con ellas.
Carmen Pallarés
Crítica de arte, poeta, artista plástica
Autoras: Eva Castaño e Isabel Companys
El gesto más liviano, la presión más ligera...
El gesto más liviano, la presión más ligera hace nido en la arcilla, acoge el sentimiento. No hay materia más llena de alma ni más llena de infancia. Los artistas que hoy siguen amándola y mandan a sus manos a recorrer el reino de las formas cerámicas suelen ser dueños de impulsos admirables, capaces de un respeto singular, de asombro y de agradecimiento ante las características de la materia, y mantienen el pulso necesario de cercanía, de vuelo y confianza en el abarcador sentido del tacto en esta época nuestra tan entregada a la virtualidad.
Eva Castaño tiene manos sabias; manos que saben percibir por dentro lo que vemos por fuera los demás. Ella calibra el aire que contienen sus obras según van adquiriendo su volumen, y sabe que tocar... es sentir cómo cambian las yemas de los dedos, cómo ceden y pierden, aplanándose, su leve curvatura; cómo admiten la forma del cuerpo, del objeto, de la realidad física con la que en cada instante nos relacionamos.
Vivir el tacto así, como experiencia que momentáneamente nos deforma, es algo indispensable para que haya un toque de verdad en las obras. Eva Castaño sabe todo esto y nos muestra de nuevo su amplia su paleta de recursos en el oficio para transmitir la claridad de sus ideas formales y la bondad de su imaginación.
En esta ocasión, ha creado unas obras que juegan a doblar la realidad, disponiendo conjuntos, estableciendo diálogos sensibles y figurando escenografías.
Utilizando tanto el alzado de torno como el modelado, ha creado unos bodegones que parecen haberse escapado de las superficies de lienzos preexistentes en los que ya no se encontraran cómodos: vasos, botellas, cuencos, frutos y tejidos que han reclamado otra dimensión y a los que Eva Castaño les ha proporcionado volúmenes, medidas y facetas tratadas con gran tino y educados espacios de interior.
En esta exposición muestra también recipientes de uso, utilizables, prácticos; recipientes que con sus hechuras artísticas vuelven elegantes nuestros ademanes al entrar en contacto con ellos, refinan nuestros gestos y tornan extraordinaria la cotidianidad.
De Isabel Companys quiero destacar dos obras nacidas en la inquietud y para la inquietud. En una de ellas, la amable e incitadora suavidad de su volumen convive con una serie de intervenciones agresivas que se abren paso en su superficie, horadándola desde dentro, volviéndola un enigma; en la otra, Companys ha configurado una pieza que no sabemos si es resto de un pasado remoto o prefiguración de algo futuro, una pieza que, quizás, palpa algo en el aire que no vemos. La blancura que baña las formas de estas piezas no neutraliza la extrañeza que nos provocan, y es como si tuvieran un muy raro principio de autonomía o de emancipación. Son dos obras que invitan a hacer muchas preguntas y ante las cuales no puede haber mirada al paso, inadvertencia, juicio precipitado, indiferencia, ojeada rápida y superficial.
Las obras de las que hablo son del tipo de las que utilizan a quien las hace como a un intermediario muy parcialmente consciente; son de las que reclaman un emplazamiento distinguido y se instalan solas en la memoria, pues dejan huella emocional muy viva en quien las contempla, en quien valientemente se atreve a relacionarse con ellas.
Carmen Pallarés
Crítica de arte, poeta, artista plástica