19/07/2011 – 31/08/2011
Cacharrote S-80
📍 Galería La Naval de Cartagena
La obra que presenta bajo el título “Cacharrote S-80” crea un mundo subacuático que tiene un carácter de fábula y de narración ambigua y crítica sobre el progreso y el futuro. En esta ocasión sus esculturas, de dimensiones suficientemente pequeñas para que quepan en una maleta, denotan el carácter viajero que tiene su obra desde hace unos años.
Cantabella es en todos los sentidos una artista denunciadora del mundo contemporáneo.
Una sensación de asombro ante estos sucesos conecta toda su obra. Sus esculturas, como sus pinturas o sus collages fotográficos, se caracterizan por romper y volver a armar los elementos que conforman las escenas de nuestra vida cotidiana. La propia palabra “Cacharrote” es una ruptura y mezcla entre cacharro y cachalote. La visión del materialismo que propone la artista, cruda y en muchos caso cómica, le lleva a abordar en esta obra, el comportamiento del hombre contra la naturaleza. Con el carácter malévolo a que nos tiene acostumbrados, “Cacharrote S-80” ejemplifica perfectamente esta actitud humana: el fondo marino donde vemos siluetas de cetáceos no es un desfile de la naturaleza sino una formación amenazadora de submarinos que han adoptado para su diseño la forma morfológica de algunos cetáceos.
“Cacharrote S-80” cobra un significado muy alejado del ocioso e ironiza sobre la presencia militar en tantos aspectos de nuestra vida cotidiana. Diariamente vemos cientos de imágenes diferentes en las noticias, moda, publicidad, arte, donde lo militar está omnipresente, como una realidad decorativa, pero también como un peligro real. La obra de Cantabella nos recuerda lo fácil que resulta que volvamos a ser víctimas de este arsenal. Este conjunto escultórico invita al espectador a adoptar una perspectiva crítica a un mundo de total crisis ecológica y en un ambiente de permanente guerra internacional. La galería La Naval precisamente está apenas a un kilómetro de la base naval de Cartagena y del astillero Navantia, que por cierto construye el submarino S-80 para las armadas de España, Venezuela, India, Noruega, Malasia y Australia entre otros.
La obra de Cantabella ha estado, a lo largo de toda su carrera ya desde 2002, permanentemente vinculada a la escultura. En su obra apropiacionista se mezcla constantemente el surrealismo, el ready-made y el pop. Tras el sobresalto que supone para ella cada nueva instalación escultórica sigue un reajuste del sistema de creencias donde oscila su obra, una aceptación o rechazo nuevo de las expectativas que nuestra cultura y nuestra época construye o destruye. La obra de Cantabella refleja la dificultad que entraña mostrarse rebelde y crítica frente a una sociedad envuelta en cambios tan vertiginosos y tan irreflexivos que no permite tiempo al asombro.
Cantabella es en todos los sentidos una artista denunciadora del mundo contemporáneo.
Una sensación de asombro ante estos sucesos conecta toda su obra. Sus esculturas, como sus pinturas o sus collages fotográficos, se caracterizan por romper y volver a armar los elementos que conforman las escenas de nuestra vida cotidiana. La propia palabra “Cacharrote” es una ruptura y mezcla entre cacharro y cachalote. La visión del materialismo que propone la artista, cruda y en muchos caso cómica, le lleva a abordar en esta obra, el comportamiento del hombre contra la naturaleza. Con el carácter malévolo a que nos tiene acostumbrados, “Cacharrote S-80” ejemplifica perfectamente esta actitud humana: el fondo marino donde vemos siluetas de cetáceos no es un desfile de la naturaleza sino una formación amenazadora de submarinos que han adoptado para su diseño la forma morfológica de algunos cetáceos.
“Cacharrote S-80” cobra un significado muy alejado del ocioso e ironiza sobre la presencia militar en tantos aspectos de nuestra vida cotidiana. Diariamente vemos cientos de imágenes diferentes en las noticias, moda, publicidad, arte, donde lo militar está omnipresente, como una realidad decorativa, pero también como un peligro real. La obra de Cantabella nos recuerda lo fácil que resulta que volvamos a ser víctimas de este arsenal. Este conjunto escultórico invita al espectador a adoptar una perspectiva crítica a un mundo de total crisis ecológica y en un ambiente de permanente guerra internacional. La galería La Naval precisamente está apenas a un kilómetro de la base naval de Cartagena y del astillero Navantia, que por cierto construye el submarino S-80 para las armadas de España, Venezuela, India, Noruega, Malasia y Australia entre otros.
La obra de Cantabella ha estado, a lo largo de toda su carrera ya desde 2002, permanentemente vinculada a la escultura. En su obra apropiacionista se mezcla constantemente el surrealismo, el ready-made y el pop. Tras el sobresalto que supone para ella cada nueva instalación escultórica sigue un reajuste del sistema de creencias donde oscila su obra, una aceptación o rechazo nuevo de las expectativas que nuestra cultura y nuestra época construye o destruye. La obra de Cantabella refleja la dificultad que entraña mostrarse rebelde y crítica frente a una sociedad envuelta en cambios tan vertiginosos y tan irreflexivos que no permite tiempo al asombro.