28/10/2011 – 30/10/2011
El Rey del Rock (The King Story) El Musical
📍 Trui Teatre Camí Son Rapinya, 29
🎟️ 25€ y 35€
No es un musical, no es un concierto, porque son las dos cosas a la vez. Greg Miller llena de aplausos y ovaciones con un espectáculo que tiene todas las coordenadas de cualquiera de los que se ven en Las Vegas, salvando las distancias.
De entrada, su indiscutible parecido con el rey del rock facilita un acercamiento singular, aunque el aforo estaba salpicado de imitadores, vestidos para la ocasión,
que mantenían viva la idea de que no sólo Elvis Presley fue el mejor, sino que su recuerdo está presente.
Con su vida y la de Greg, que se unen en varios puntos, el actor y director Juan Carlos Martín ha organizado un show, ese sería el calificativo adecuado, en el que historia y canciones te conducen a conocer mejor a la estrella. Unas filmaciones, coloreadas al estilo de las películas caseras de los años 50, acercan al espectador a un paisaje de referencia. El resto lo conforman un ballet impecable, una banda que suena muy bien y una compañía en la que actores y otros solistas reviven la historia del rock and roll.
No hay que perderse el excelente claqué que resuelve la etapa militar de la estrella.
Miller se mueve a sus anchas. Generoso, es la estrella que cede escenario a sus compañeros porque sabe que las ovaciones, aunque sean para él, son para compartir y así lo hizo cuando al bajar el telón, el aforo, puesto en pie, agradeció la actuación. Y no era para menos. No sólo habían visto al ídolo, sino que le habían escuchado, pues Miller domina los registros a su voluntad.
El show como tal está organizado en dos partes. Y si la primera son apuntes biográficos, grabaciones y filmaciones de la vida de Elvis, la segunda ataca dos puntos fundamentales. Uno es la estrecha relación entre Greg y Elvis, servido a través de los mensajes grabados que se cruzaban ambos y que permiten escuchar la voz original de Presley tratando con tanta familiaridad a Greg (continuamente le llama hijo), que queda la duda de la posibilidad de un parentesco del que nunca abusa Greg. El cenit de estas conversaciones son los textos del Rey que le mandó dos días antes de morir, sencillamente emocionantes.
El otro punto es el concierto estructurado en la segunda mitad, impresionante,yque fue el preludio de la apoteosis final. No falta nada, desde el Rock de la cárcel a It’s now or never, pasando por Don’t be cruel, Houng dog, Return to sender, Are you lonesome tonight...; todo estuvo allí. Sencillamente, mágico.
De entrada, su indiscutible parecido con el rey del rock facilita un acercamiento singular, aunque el aforo estaba salpicado de imitadores, vestidos para la ocasión,
que mantenían viva la idea de que no sólo Elvis Presley fue el mejor, sino que su recuerdo está presente.
Con su vida y la de Greg, que se unen en varios puntos, el actor y director Juan Carlos Martín ha organizado un show, ese sería el calificativo adecuado, en el que historia y canciones te conducen a conocer mejor a la estrella. Unas filmaciones, coloreadas al estilo de las películas caseras de los años 50, acercan al espectador a un paisaje de referencia. El resto lo conforman un ballet impecable, una banda que suena muy bien y una compañía en la que actores y otros solistas reviven la historia del rock and roll.
No hay que perderse el excelente claqué que resuelve la etapa militar de la estrella.
Miller se mueve a sus anchas. Generoso, es la estrella que cede escenario a sus compañeros porque sabe que las ovaciones, aunque sean para él, son para compartir y así lo hizo cuando al bajar el telón, el aforo, puesto en pie, agradeció la actuación. Y no era para menos. No sólo habían visto al ídolo, sino que le habían escuchado, pues Miller domina los registros a su voluntad.
El show como tal está organizado en dos partes. Y si la primera son apuntes biográficos, grabaciones y filmaciones de la vida de Elvis, la segunda ataca dos puntos fundamentales. Uno es la estrecha relación entre Greg y Elvis, servido a través de los mensajes grabados que se cruzaban ambos y que permiten escuchar la voz original de Presley tratando con tanta familiaridad a Greg (continuamente le llama hijo), que queda la duda de la posibilidad de un parentesco del que nunca abusa Greg. El cenit de estas conversaciones son los textos del Rey que le mandó dos días antes de morir, sencillamente emocionantes.
El otro punto es el concierto estructurado en la segunda mitad, impresionante,yque fue el preludio de la apoteosis final. No falta nada, desde el Rock de la cárcel a It’s now or never, pasando por Don’t be cruel, Houng dog, Return to sender, Are you lonesome tonight...; todo estuvo allí. Sencillamente, mágico.