16/12/2011 – 12/01/2012
Esculturas con vida propia
La obra de Rafael Luque Ruiz de Luna estará en la Sala de Exposiciones del Centro de Actividades “Cristo del Buen Consejo” de Becerril de la Sierra, entre el 16 de diciembre y el 12 de enero.
Madera, alambre, arena, papel, piedra, chatarra... estos elementos son para Rafael Luque una fuente de inspiración. Los mismos que otros consideraron desechos, resultan para este artista afincado en Becerril de la Sierra objetos de incalculable valor. Así está concebida la obra que puede visitarse hasta el 12 de enero en la Sala de Exposiciones “Cristo del Buen Consejo”. Es una llamada de atención sobre la desvalorización de las cosas, el despilfarro, la prisa, la manera tan precaria que tiene el ser humano de vivir.
Tras un proceso de transformación, Rafael nos devuelve los objetos encontrados en la calle o en el campo en forma de esculturas tan sugerentes como “Bosque helado” o “Luna”, realizadas en madera, papel de fumar y arena.
Algunas de las piezas de la exposición, como “Paso a dos”, tienen doble vida: por el día permanecen estáticas, silenciosas y frías. Con la llegada de la noche cobran movimiento, susurran y dan pie a que el observador se pierda en sus formas. El artista lo consigue a través de la luz, las sombras y la libertad de creación con la que trabaja en cada una de ellas. Para Rafael Luque su obra es una válvula de escape, la forma en la que expresa su modo de ver el mundo, tan íntimo y personal, como expuesto a los ojos de los demás.
Madera, alambre, arena, papel, piedra, chatarra... estos elementos son para Rafael Luque una fuente de inspiración. Los mismos que otros consideraron desechos, resultan para este artista afincado en Becerril de la Sierra objetos de incalculable valor. Así está concebida la obra que puede visitarse hasta el 12 de enero en la Sala de Exposiciones “Cristo del Buen Consejo”. Es una llamada de atención sobre la desvalorización de las cosas, el despilfarro, la prisa, la manera tan precaria que tiene el ser humano de vivir.
Tras un proceso de transformación, Rafael nos devuelve los objetos encontrados en la calle o en el campo en forma de esculturas tan sugerentes como “Bosque helado” o “Luna”, realizadas en madera, papel de fumar y arena.
Algunas de las piezas de la exposición, como “Paso a dos”, tienen doble vida: por el día permanecen estáticas, silenciosas y frías. Con la llegada de la noche cobran movimiento, susurran y dan pie a que el observador se pierda en sus formas. El artista lo consigue a través de la luz, las sombras y la libertad de creación con la que trabaja en cada una de ellas. Para Rafael Luque su obra es una válvula de escape, la forma en la que expresa su modo de ver el mundo, tan íntimo y personal, como expuesto a los ojos de los demás.