14/02/2012 – 20/05/2012
Chagall
📍 Museo Thyssen-Bornemisza
🎟️ Entrada general: 9 €
La primera retrospectiva que se organiza en España del artista ruso Marc Chagall se presenta en el Museo Thyssen-Bornemisza y en la Fundación Caja Madrid. Más de 150 obras procedentes de colecciones e instituciones públicas y privadas de todo mundo, reunidas en ambas sedes, para repasar toda la trayectoria de uno de los artistas más destacados del siglo XX; un creador singular, con un estilo personal e inconfundible, que ocupa un papel clave en la historia del arte.
El MoMA y el Guggenheim de Nueva York, la Kunsthaus de Zürich, el Kunstmuseum de Berna, el Stedelijk Museum de Amsterdam, el Tel Aviv Museum of Art, la Tate Modern de Londres,… y así hasta un total de veinte museos de todo el mundo, junto a un gran número de colecciones particulares, que han cedido para la ocasión piezas fundamentales de sus fondos. Mención especial merecen el Centre Pompidou de París, desde donde han viajado nueve obras, y la propia familia del artista, que ha contribuido al proyecto con un generosísimo préstamo.
El resultado, una larga y completa selección de obras maestras realizada por el comisario de la muestra Jean-Louis Prat, presidente del Comité Chagall, que hacen de esta exposición un acontecimiento artístico de primer orden, difícilmente repetible, y una ocasión única para acercarse a la extensa y particular obra de este artista imprescindible.
Marc Chagall desarrolló un estilo pictórico expresivo y colorista, muy vinculado a sus experiencias vitales y a las tradiciones religiosas y populares de la comunidad judía rusa. En él combinó ciertos elementos de la vanguardia cubista, del fauvismo y del orfismo de Robert Delaunay, para crear un estilo personal y difícil de clasificar. Nacido en la ciudad bielorusa de Vitebsk, Chagall tuvo una larga vida casi centenaria, marcada por todos los grandes acontecimientos históricos de la primera mitad del siglo XX.
Trabajador incansable y siempre abierto a nuevas experiencias y conocimientos, su producción artística es rica y abundante; estuvo siempre abierto a explorar nuevas técnicas -óleo, grabado, escultura, cerámica, vidriera..- y acometer nuevos proyectos. Un capítulo importante de la exposición está dedicado, por ejemplo, a su importante faceta como ilustrador de libros. A lo largo de toda su vida, Chagall estuvo acompañado por poetas y escritores, que fueron sus amigos y con los que mantuvo una relación de mutuo reconocimiento. Breton, Malraux, Cendrars, Apollinaire,…muchos veían en él a un “pintor literario”; y Chagall amaba la literatura, sobre todo el mensaje de libertad que contienen las palabras a las que él supo enriquecer con sus composiciones llenas de fantasía y de color.
Chagall fue, efectivamente, un maestro del color; sus tonos vibran con distintas intensidades, logrando realzar el contenido de los cuadros: sus azules, verdes, rojos o amarillos dan vida a los personajes, reales o fantásticos, que pueblan su particular universo.
En 1911 el joven Chagall viaja por primera vez a París e intenta abrirse camino en la que entonces era la gran capital del arte. 1922 abandona Rusia para siempre y, tras pasar una corta temporada en Berlín, en 1923 se instala de nuevo en Francia. Allí vivió el resto de su vida a excepción de un periodo, entre 1941 a 1948, que residió en Estados Unidos para evitar ser deportado.
A pesar de la fascinación que siente por el ambiente artístico y la forma de vida parisiense, Chagall sigue siendo fiel al mundo de su Rusia natal, que añora y que rememora constantemente en su pintura. Por otro lado, su fuerte compromiso con la libertad le lleva a no adherirse a ninguno de los movimientos artísticos de vanguardia (cubismo, fauvismo,...), aunque sí muestra en esos años su influencia, dando como resultado un arte que causa admiración y extrañeza entre sus contemporáneos.
La primera intención de Chagall al decidir dedicarse a la pintura había sido liberarse de la tradición del judaísmo hasídico, que consideraba sacrílega la representación de imágenes del hombre; quizás por ello, Chagall se mantuvo siempre dentro de la figuración y jamás se adentró en la abstracción como la mayoría de sus compatriotas. La habitación amarilla, El violinista, Dedicado a mi prometida, La boda, son algunos de los magníficos ejemplos de su trabajo en París que pueden contemplarse en el arranque de la exposición. Son obras de gran formato y composiciones complejas en las que aparece ya ese universo completamente nuevo y único creado por Chagall; un mundo poético, fantástico o soñado.
El resultado, una larga y completa selección de obras maestras realizada por el comisario de la muestra Jean-Louis Prat, presidente del Comité Chagall, que hacen de esta exposición un acontecimiento artístico de primer orden, difícilmente repetible, y una ocasión única para acercarse a la extensa y particular obra de este artista imprescindible.
Marc Chagall desarrolló un estilo pictórico expresivo y colorista, muy vinculado a sus experiencias vitales y a las tradiciones religiosas y populares de la comunidad judía rusa. En él combinó ciertos elementos de la vanguardia cubista, del fauvismo y del orfismo de Robert Delaunay, para crear un estilo personal y difícil de clasificar. Nacido en la ciudad bielorusa de Vitebsk, Chagall tuvo una larga vida casi centenaria, marcada por todos los grandes acontecimientos históricos de la primera mitad del siglo XX.
Trabajador incansable y siempre abierto a nuevas experiencias y conocimientos, su producción artística es rica y abundante; estuvo siempre abierto a explorar nuevas técnicas -óleo, grabado, escultura, cerámica, vidriera..- y acometer nuevos proyectos. Un capítulo importante de la exposición está dedicado, por ejemplo, a su importante faceta como ilustrador de libros. A lo largo de toda su vida, Chagall estuvo acompañado por poetas y escritores, que fueron sus amigos y con los que mantuvo una relación de mutuo reconocimiento. Breton, Malraux, Cendrars, Apollinaire,…muchos veían en él a un “pintor literario”; y Chagall amaba la literatura, sobre todo el mensaje de libertad que contienen las palabras a las que él supo enriquecer con sus composiciones llenas de fantasía y de color.
Chagall fue, efectivamente, un maestro del color; sus tonos vibran con distintas intensidades, logrando realzar el contenido de los cuadros: sus azules, verdes, rojos o amarillos dan vida a los personajes, reales o fantásticos, que pueblan su particular universo.
En 1911 el joven Chagall viaja por primera vez a París e intenta abrirse camino en la que entonces era la gran capital del arte. 1922 abandona Rusia para siempre y, tras pasar una corta temporada en Berlín, en 1923 se instala de nuevo en Francia. Allí vivió el resto de su vida a excepción de un periodo, entre 1941 a 1948, que residió en Estados Unidos para evitar ser deportado.
A pesar de la fascinación que siente por el ambiente artístico y la forma de vida parisiense, Chagall sigue siendo fiel al mundo de su Rusia natal, que añora y que rememora constantemente en su pintura. Por otro lado, su fuerte compromiso con la libertad le lleva a no adherirse a ninguno de los movimientos artísticos de vanguardia (cubismo, fauvismo,...), aunque sí muestra en esos años su influencia, dando como resultado un arte que causa admiración y extrañeza entre sus contemporáneos.
La primera intención de Chagall al decidir dedicarse a la pintura había sido liberarse de la tradición del judaísmo hasídico, que consideraba sacrílega la representación de imágenes del hombre; quizás por ello, Chagall se mantuvo siempre dentro de la figuración y jamás se adentró en la abstracción como la mayoría de sus compatriotas. La habitación amarilla, El violinista, Dedicado a mi prometida, La boda, son algunos de los magníficos ejemplos de su trabajo en París que pueden contemplarse en el arranque de la exposición. Son obras de gran formato y composiciones complejas en las que aparece ya ese universo completamente nuevo y único creado por Chagall; un mundo poético, fantástico o soñado.
|
Chagall Del 14 de febrero al 20 de mayo de 2012 Museo Thyssen-Bornemisza. ( Paseo del Prado 8 ) Alrededor de 150 obras Horario: de martes a domingo de 10.00 a 19.00 h. Los sábados de 10.00 a 23.00 h. La taquilla cierra media hora antes del desalojo de las salas Tarifas: Exposición temporal: - Entrada general: 9 € - Entrada reducida: 6 € para mayores de 65 años, pensionistas, estudiantes previa acreditación y familias numerosas - Entrada gratuita: Menores de 12 años y ciudadanos en situación legal de desempleo Exposición temporal + Colección Permanente: - Entrada general: 14 € - Entrada reducida: 8 € - Entrada gratuita: menores de 12 años y ciudadanos en situación legal de desempleo Venta anticipada de entradas en taquillas o en la web del Museo y en el 902 760 511 Organiza: Museo Thyssen-Bornemisza y Fundación Caja Madrid Comisario: Jean-Louis Prat, presidente del Comité Chagall Directora del proyecto: Paloma Alarcó, jefa de conservación de Pintura Moderna del Museo Thyssen-Bornemisza Coordinadora: Clara Marcellán, Área de Pintura Moderna del Museo Thyssen-Bornemisza Actividades paralelas: Curso monográfico “Chagall”, del 15 de febrero al 11 de abril de 2012; dirigido por Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen-Bornemisza. |
||
|
________ imagen: |
La habitación amarilla, 1911. Óleo sobre lienzo, 84,20 x 112 cm. Fondation Beyeler, Riehen / Basel |
__ |