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11/05/2012 – 08/06/2012

(Guadalajara) El mundo como un holograma

📍 Sala de Exposiciones Ibercaja Guadalajara

🎟️ Entrada libre

Exposición

Angélica Monge

El mundo como un holograma

Dibujo

Del 11 de mayo al 8 de junio de 2012
De lunes a sábado, de 19 a 21 h.
Inauguración: 11 de mayo. 20 h.
Entrada libre

Angélica Monge
1977
Actualmente está cursando Grado en Física como campo de investigación conexo con el artístico y continuación de estudios de bachillerato en ciencias puras, UNED.

Máster Experto en Animación Audiovisual, Universidad Carlos III de Madrid, Facultad de Humanidades.
2006 Máster sobre la Obra Gráfica, Módulo IV de Litografía, Fundación CIEC, Taller con Jesús Núñez, Betanzos. A Coruña.
2005 Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid, Matrícula de Honor en Dibujo del natural.
1992-1996 Conservatorio Provincial de Música de Guadalajara, 4º curso de piano y solfeo.

Visitar para permanecer en el espacio donde el ser creativo se diluye, donde el aparente desorden da visibilidad al conflicto. En la gran fluctuación de los intérpretes y de las partículas frente al paisaje, acusativo de tantos anhelos, lo extraño se vuelve familiar y lo imposible lo deseado.

Así, se podría decir que el dibujo es un registro de comportamientos y actitudes que se convierten en otra cosa en el acto mismo de su materialización. «Nos entendemos a nosotros mismos en relación a los restos que acumulamos como indicios de desaparición, los rastros que almacenamos» (Rebecca Schneider, 2010).

Algo parece que queremos decir. Y algo, supongo, se percibe de ese acto de danza o de la práctica de una actitud empujado por el intento de ser a través del dibujo.

Asumiendo la posibilidad del error en cada nuevo impulso como una «interrupción de lo falso e instalación de un espacio de libertad».

Si es forma, aunque transitoria, poética o abstracta, lo es en tanto que vertido por un «[…] movimiento suscitado por el pensamiento y por el cuerpo. Inquietud no siempre visible. Cuerpo que actúa en libertad y que integra, en sus códigos lingüísticos, la posibilidad de la mudez, que es lo mismo que suscitar la multiplicidad de sentidos posibles en el abandono del silencio y a la inmovilidad» (Claudia Galhós, 2009).

El dibujo partiendo del natural, alargándose hacia la naturaleza inalcanzable de las cosas más allá de su apariencia, en un acto evanescente, en un perpetuo punto de fuga, se interrumpe, lleno de quiebros, de inmersiones y emergencias.

También, y relacionada directamente con la inmediatez, una distancia se genera en el acto de dibujar, entre el autor y la cosa, que sí permanece, esa distancia que la aleja y la hace autosuficiente, «un Otro resueltamente callado» (Merleau-Ponty, 1962: 322).

Y al final nos disuelve en polvo...