13/11/2012
Voces de los Cautivos, ¿Los clásicos españoles, una cuerda de presos?
📍 Toledo
Coloquio con Miguel Casado
¿Los clásicos españoles, una cuerda de presos?
Todros Abulafia, tras ser encarcelado en Toledo a finales del s. XIII, se comparaba a sí mismo con un
pájaro enjaulado, dedicado a pulir su canto una y otra vez. Como Juan de la Cruz tres siglos más
tarde, murmurando a oscuras, en otro calabozo de la misma ciudad, “si en esos tus semblantes plateados / formases de repente / los ojos deseados”. O Fray Luis de León, o Cervantes, o Miguel Hernández y sus últimos poemas garabateados en papel higiénico, y tantos otros prisioneros anónimos. La palabra se convierte allí en otro cuerpo al que los hierros no quiebran, en otra carne que no pueden herir los verdugos, porque guarda el temblor de los placeres perdidos, infinitamente.
Y que tampoco nadie puede alcanzar o rozar: “me he quedado sin piel”, dice Abulafia.
Muy pocos de aquellos soliloquios han sobrevivido. Los poemas de Abulafia se redescubrieron
en el s. XVII, a partir de un manuscrito egipcio. Un único códice apócrifo alberga la tercera parte
de la Relación de la Cárcel de Sevilla, acaso del propio Cervantes. Conocemos, por la nota a pie
de página de un cronista de mediados del s. XIX, unos fragmentos de inscripciones que aún se podían leer sobre los muros en ruina de la cárcel de la Inquisición de Valladolid: “1534. Los tres... que están...mucho al... con alegría... desdichado desdichado”. Seguramente también habría nombres, hoy perdidos para nunca.
Tras recuperar las Voces de los Moriscos en 2010-11 y las Voces de los Conversos en 2011-
12, el Laboratorio Multicultural “Francisco Márquez Villanueva” quiere dedicar esta edición
a recoger aquellas voces de cautivos, ya fueran judíos, moros o cristianos, que han conseguido
atravesar las paredes del poder y del tiempo.
En las prisiones se desvanecen las diferencias religiosas y sociales, y los seres humanos se exponen y conversan como no lo harían al aire libre. Paradojas de la historia, las delaciones que traicionaron después aquellos momentos de descuido y confianza, fijándolos en procesos judiciales, preservaron también esas esperanzas secretas: lo único, acaso, que hace singular el paso por la tierra de cada uno de nosotros.
13 de noviembre de 2012, martes, 19 h.
Auditorio de la Real Fundación de Toledo