01/02/2013 – 03/02/2013
Actos fiesta de Candelas
📍 El Casar
La tarde de la víspera, los funcioneros ya vestidos de gala se dirigen al domicilio de la familia que durante algún tiempo dieron amparo y cobijo a la imagen de la Virgen de Candelas. La familia les entrega la vela que llevarán a la iglesia para hacer la ofrenda a la Virgen. Este acto da significado, según se detalla en la historia, al nombre de Virgen Candelaria (siglo XI), bendición de “candelas o velas” ofrecidas a la Virgen, que preconiza a Jesús como “Luz del Mundo”.
El día de la Fiesta, después de la diana mañanera acompañada de gaita y tambor, tendrá lugar la procesión, en la cual lo quintos de ese año son los encargados de sacar y llevar a la Virgen, que lleva la vela encendida (según cuentan se desea que el viento no apague la vela, por aquello de que “si la Candelaria plora, el invierno ya está fora”). A la entrada de la Virgen en la Iglesia, se contempla una emotiva ceremonia, el Teniente Abanderado, tiende la bandera en el suelo y la Virgen pasa sobre ella, mientras Mayordomos y Cabos rinden honores formados a ambos lados. Durante la solemne Misa, un niño con dos pichones en adornado canastillo se dirige al altar para ofrecérselos a la Virgen en el día de su Purificación. Después de la Misa, se acerca la “yunta de la paga” (mulas)) a la puerta de la Iglesia para que el sacerdote las bendiga, al retirarse la yunta gaita y tambor tocan un fuerte redoble para que estas durante la lectura de la Carta no se asusten con la música. Estas mulas son presentadas con sus mejores arreos, como brindones, mantillos y escarapelas, y en sus redondas ancas lucen preciosas filigranas realizadas con tijera de esquilo.
Por la tarde tradicional carrera, protagonizada por la yunta, el pagador a caballo y los funcioneros, después de dejar la picas y bandera, ondeando a media asta, todos ellos se dirigen al Ayuntamiento, donde el pagador sobre su caballo levanta y entrega la carta, que será leída a continuación.
La mañana siguiente a la fiesta, se celebra la Misa de San Blas en la cercana Ermita de la Soledad. Después de la Misa todo el pueblo se deleita en contemplar como los cabos lanzan sus picas al alto, y si fallan al cogerlas, sus mayordomos, provistos de flexibles vergajos les azotan el trasero hasta que la pica recuperan. Ya por la tarde otro vistoso acto “revoloteo de la bandera”, en el que comienzan revoloteando todos los funcioneros y continúan todos aquellos que quieran hacerlo, cuando el acto termina el Teniente Abanderado mete la bandera al Ayuntamiento y los aspirantes a sacar las Fiesta firman su compromiso para el año siguiente, a la salida del Ayuntamiento se realiza lo que podíamos llamar el relevo de la guardia, donde el Teniente Abanderado saliente entrega la Bandera al entrante.
Fin de Fiesta.
El día de la Fiesta, después de la diana mañanera acompañada de gaita y tambor, tendrá lugar la procesión, en la cual lo quintos de ese año son los encargados de sacar y llevar a la Virgen, que lleva la vela encendida (según cuentan se desea que el viento no apague la vela, por aquello de que “si la Candelaria plora, el invierno ya está fora”). A la entrada de la Virgen en la Iglesia, se contempla una emotiva ceremonia, el Teniente Abanderado, tiende la bandera en el suelo y la Virgen pasa sobre ella, mientras Mayordomos y Cabos rinden honores formados a ambos lados. Durante la solemne Misa, un niño con dos pichones en adornado canastillo se dirige al altar para ofrecérselos a la Virgen en el día de su Purificación. Después de la Misa, se acerca la “yunta de la paga” (mulas)) a la puerta de la Iglesia para que el sacerdote las bendiga, al retirarse la yunta gaita y tambor tocan un fuerte redoble para que estas durante la lectura de la Carta no se asusten con la música. Estas mulas son presentadas con sus mejores arreos, como brindones, mantillos y escarapelas, y en sus redondas ancas lucen preciosas filigranas realizadas con tijera de esquilo.
Por la tarde tradicional carrera, protagonizada por la yunta, el pagador a caballo y los funcioneros, después de dejar la picas y bandera, ondeando a media asta, todos ellos se dirigen al Ayuntamiento, donde el pagador sobre su caballo levanta y entrega la carta, que será leída a continuación.
La mañana siguiente a la fiesta, se celebra la Misa de San Blas en la cercana Ermita de la Soledad. Después de la Misa todo el pueblo se deleita en contemplar como los cabos lanzan sus picas al alto, y si fallan al cogerlas, sus mayordomos, provistos de flexibles vergajos les azotan el trasero hasta que la pica recuperan. Ya por la tarde otro vistoso acto “revoloteo de la bandera”, en el que comienzan revoloteando todos los funcioneros y continúan todos aquellos que quieran hacerlo, cuando el acto termina el Teniente Abanderado mete la bandera al Ayuntamiento y los aspirantes a sacar las Fiesta firman su compromiso para el año siguiente, a la salida del Ayuntamiento se realiza lo que podíamos llamar el relevo de la guardia, donde el Teniente Abanderado saliente entrega la Bandera al entrante.
Fin de Fiesta.