22/03/2013 – 14/04/2013
Maridaje: Toreo y Flamenco. Ercilio Vidriales
📍 Sala de exposiciones Don Sancho
Maridaje: Toreo y Flamenco
Ercilio Vidriales
Sala de exposiciones Don Sancho
C/ Don Sancho, 3
Horario:
Lunes a viernes de 19:00 a 21:00
Sábados de 12:00 a 14:00 y de 19:00 a 21:00
Domingos y festivos de 12:00 a 14:00.
Ercilio Vidriales
Sala de exposiciones Don Sancho
C/ Don Sancho, 3
Horario:
Lunes a viernes de 19:00 a 21:00
Sábados de 12:00 a 14:00 y de 19:00 a 21:00
Domingos y festivos de 12:00 a 14:00.
Ercilio Núñez –“Ercilio Vidriales”, como es conocido en el entorno taurino, nace en abril de 1949 en Bercianos de Vidriales (Zamora). Este pintor, de nombre raro, al igual que paradójico en su hacer y comportamiento, vive desde 1980 en Huerta de Rey, el pueblo burgalés, curiosamente, de los nombres raros.
Para entender su pintura, hay que echarle una mirada a su vida. Ercilio Vidriales es un personaje rebelde y singular. Su afición a las bellas artes le viene desde una difícil infancia, cultivando su pintura a través de estudios a distancia, y también de forma autodidacta. Su cuaderno de dibujo es su compañero inseparable desde su adolescencia, y recorren juntos un camino incierto, y a veces errante. En su persona y en su pintura está presente la huella -de más de 20 años- de esos inicios por las capeas de media España, de diversidad de trabajos aquí y allá para ir subsistiendo, y de más de 200 novilladas por los pueblos. Una enfermedad contraída a su paso por las lidias, le impidió tomar la alternativa, dejándole secuelas incurables, lo que le forzó a una singular retirada del mundo taurino, apartándole también de la hostelería, su medio habitual de vida.
En 1986 se centra totalmente en la pintura, la tierna vocación que había ido cultivando durante todo ese tiempo. Estudia a los grandes maestros, pinta, expone y aprende de sus mismos errores, del color que da la vida cuando se la mira con ojos de pintor, consolidándose en los últimos 20 años con estudios filosóficos, metafísicos y una incansable búsqueda del misterio y de lo impalpable de la vida. Este último periodo lo comparte con actividades culturales como presidente de la asociación taurina “La Herrén” y como concejal de cultura del consistorio huertaño, participando activamente en el hermanamiento con una población situada en La Bretaña Francesa. Ha fomentando también, actividades y encuentros en torno a la peculiaridad de muchos de los nombres raros de Huerta del Rey.
La exposición que presenta Ercilio Vidriales, trata de explicar las afinidades y similitudes que hay entre el toreo y el flamenco, a través de un análisis pictórico de movimientos y vibraciones, que se expresan en una danza entre la fuerza imperturbable de la Vida, y la constante e inalterable presencia de la Muerte, donde en un andar errante, sin hogar y en ocasiones sin cobijo, se dan cita los miedos en los momentos críticos, en la estampa de sus ritos, estigmas y orígenes.
En toda la obra están presentes las figuras de bailaores y toreros, siempre en movimiento semejante de posturas corporales y vuelos de capotes y mantillas.
Se hace también presente el número 3 en la tauromaquia y el flamenco. Es el mayor lazo de unión entre ellos. En la tauromaquia marca los tercios de la lidia, los componentes de las cuadrillas, los matadores que actúan en cada corrida, los tres pares de banderillas, las tres varas, los tres tiempos de entrar a matar y muchos más. En el flamenco, al igual que en el toreo, el tres compone toda su estructura musical, sus grupos, sus tiempos etc.
El toreo y el flamenco también tienen en común sus orígenes, procedentes de Oriente. Las primeras normas de la tauromaquia fueron instauradas en los torneos y muerte de toros a caballo, por parte de los caballeros cruzados y templarios que, a su regreso de las batallas de Tierra Santa, se entretenían en tales espectáculos, creando unas normas, con sus ritos y liturgias, que en base a ese origen oriental, más tarde conformarían la tauromaquia de a pie.
El flamenco, aunque nace en Andalucía, sus raíces más profundas también se encuentran en Oriente, aunque procediendo de distintas vertientes. Desde la cuenca del río Indo, en un caminar errante del pueblo gitano, a través de los siglos, llegan hasta Andalucía para encontrarse con una cultura musical, con raíces moriscas, judías y fenicias que les resultaban hermanas. En Cádiz, la antigua ciudad de Gades, en tiempos del Imperio Romano, ya existían unas mujeres iniciadas, las “bailadoras”, muy bellas y un tanto sensuales, traídas por los fenicios que para acompañarse en sus bailes, usaban unas rudimentarias panderetas y unos instrumentos de acero llamados crótalos, lo que actualmente es conocido como las castañuelas. Eran bailarinas muy famosas, y se las conocía como “las Pollaes”. En Cádiz, hay un monumento con una de estas bailarinas, pudiéndose leer en el monolito “GADES”.
El toreo y el flamenco tienen los estigmas de sus orígenes y su caminar tambaleante. El toreo tiene el sacrificio del toro desde los orígenes más remotos y en distintas religiones y culturas. En la España Ibérica, era un símbolo solar fecundador de la tierra y de la vida con su sangre que dio lugar a muchas celebraciones rituales y tradicionales en torno al sacrificio del toro. En Roma, el sacrificio en el circo romano. En Creta, los bailes con sus saltos y recortes por las jóvenes vírgenes consagradas al dios Minotauro. En la religión Mitriense, se sacrificaba al toro en honor al dios Mitra. La tauromaquia sigue manteniendo los estigmas de la vida y la muerte de la tragedia, del fracaso y de la sangre en la arena, dando como fruto un arte sublime
Los estigmas del flamenco más profundos están en el pueblo gitano en su nomadismo, en su vida errante a través de los siglos, sin patria, perseguidos, encarcelados, mandados a galeras y campos de concentración. De todo esto salen los frutos de su cante y de su baile. Con la rabia y la fuerza contenida durante siglos.
Más de un centenar de exposiciones individuales por España, Francia, Portugal y otros países, hablan de su trayectoria profesional como pintor.
En 1986 se centra totalmente en la pintura, la tierna vocación que había ido cultivando durante todo ese tiempo. Estudia a los grandes maestros, pinta, expone y aprende de sus mismos errores, del color que da la vida cuando se la mira con ojos de pintor, consolidándose en los últimos 20 años con estudios filosóficos, metafísicos y una incansable búsqueda del misterio y de lo impalpable de la vida. Este último periodo lo comparte con actividades culturales como presidente de la asociación taurina “La Herrén” y como concejal de cultura del consistorio huertaño, participando activamente en el hermanamiento con una población situada en La Bretaña Francesa. Ha fomentando también, actividades y encuentros en torno a la peculiaridad de muchos de los nombres raros de Huerta del Rey.
La exposición que presenta Ercilio Vidriales, trata de explicar las afinidades y similitudes que hay entre el toreo y el flamenco, a través de un análisis pictórico de movimientos y vibraciones, que se expresan en una danza entre la fuerza imperturbable de la Vida, y la constante e inalterable presencia de la Muerte, donde en un andar errante, sin hogar y en ocasiones sin cobijo, se dan cita los miedos en los momentos críticos, en la estampa de sus ritos, estigmas y orígenes.
En toda la obra están presentes las figuras de bailaores y toreros, siempre en movimiento semejante de posturas corporales y vuelos de capotes y mantillas.
Se hace también presente el número 3 en la tauromaquia y el flamenco. Es el mayor lazo de unión entre ellos. En la tauromaquia marca los tercios de la lidia, los componentes de las cuadrillas, los matadores que actúan en cada corrida, los tres pares de banderillas, las tres varas, los tres tiempos de entrar a matar y muchos más. En el flamenco, al igual que en el toreo, el tres compone toda su estructura musical, sus grupos, sus tiempos etc.
El toreo y el flamenco también tienen en común sus orígenes, procedentes de Oriente. Las primeras normas de la tauromaquia fueron instauradas en los torneos y muerte de toros a caballo, por parte de los caballeros cruzados y templarios que, a su regreso de las batallas de Tierra Santa, se entretenían en tales espectáculos, creando unas normas, con sus ritos y liturgias, que en base a ese origen oriental, más tarde conformarían la tauromaquia de a pie.
El flamenco, aunque nace en Andalucía, sus raíces más profundas también se encuentran en Oriente, aunque procediendo de distintas vertientes. Desde la cuenca del río Indo, en un caminar errante del pueblo gitano, a través de los siglos, llegan hasta Andalucía para encontrarse con una cultura musical, con raíces moriscas, judías y fenicias que les resultaban hermanas. En Cádiz, la antigua ciudad de Gades, en tiempos del Imperio Romano, ya existían unas mujeres iniciadas, las “bailadoras”, muy bellas y un tanto sensuales, traídas por los fenicios que para acompañarse en sus bailes, usaban unas rudimentarias panderetas y unos instrumentos de acero llamados crótalos, lo que actualmente es conocido como las castañuelas. Eran bailarinas muy famosas, y se las conocía como “las Pollaes”. En Cádiz, hay un monumento con una de estas bailarinas, pudiéndose leer en el monolito “GADES”.
El toreo y el flamenco tienen los estigmas de sus orígenes y su caminar tambaleante. El toreo tiene el sacrificio del toro desde los orígenes más remotos y en distintas religiones y culturas. En la España Ibérica, era un símbolo solar fecundador de la tierra y de la vida con su sangre que dio lugar a muchas celebraciones rituales y tradicionales en torno al sacrificio del toro. En Roma, el sacrificio en el circo romano. En Creta, los bailes con sus saltos y recortes por las jóvenes vírgenes consagradas al dios Minotauro. En la religión Mitriense, se sacrificaba al toro en honor al dios Mitra. La tauromaquia sigue manteniendo los estigmas de la vida y la muerte de la tragedia, del fracaso y de la sangre en la arena, dando como fruto un arte sublime
Los estigmas del flamenco más profundos están en el pueblo gitano en su nomadismo, en su vida errante a través de los siglos, sin patria, perseguidos, encarcelados, mandados a galeras y campos de concentración. De todo esto salen los frutos de su cante y de su baile. Con la rabia y la fuerza contenida durante siglos.
Más de un centenar de exposiciones individuales por España, Francia, Portugal y otros países, hablan de su trayectoria profesional como pintor.