14/12/2013
EL NOMBRE DE LA ROSA
📍 TAM
🎟️ 18 euros
Si el original literario de «El nombre de la rosa» es una novela muy libresca, que aúna la intriga y los guiños cultos, la adaptación teatral de la obra de Umberto Eco es también inteligentemente libresca, , se desarrolla literalmente entre las páginas de un libro escrito en griego: se supone que la segunda parte de la «Poética» de Aristóteles, dedicada a la comedia, un volumen desaparecido o que tal vez nunca existió que el escritor y semiólogo italiano convirtió en corazón del suspense de su primera aproximación a la ficción narrativa. Así, un gran mamotreto de lienzo montado sobre un engranaje de bastidores de madera se pliega, repliega, abre espacios y crea los distintos ámbitos de la abadía de los Alpes donde transcurre la acción, de tal suerte que la escenografía concebida por Markos Tomas tiene una poderosa y muy adecuada presencia simbólica en el desarrollo del montaje.
El debutante Juan José Ballesta
Ballesta, que encarna al novicio Adso de Melk, narrador de la historia, tiene a su favor el tesoro de la espontaneidad con el que saca adelante su papel de forma más que convincente. El resto del reparto está también estupendo, con nota de altura para Cipriano Lodosa, impresionante como el venerable Jorge de Burgos, trasunto borgiano engarzado en la trama por Eco como homenaje al escritor argentino. Aún faltándole, como es lógico, rodaje, el montaje funciona muy bien y rebosa calidades plásticas, desde el sobresaliente vestuario de Tytti Thusberg a la formidable iluminación de Xabi Lozano.
El debutante Juan José Ballesta
Ballesta, que encarna al novicio Adso de Melk, narrador de la historia, tiene a su favor el tesoro de la espontaneidad con el que saca adelante su papel de forma más que convincente. El resto del reparto está también estupendo, con nota de altura para Cipriano Lodosa, impresionante como el venerable Jorge de Burgos, trasunto borgiano engarzado en la trama por Eco como homenaje al escritor argentino. Aún faltándole, como es lógico, rodaje, el montaje funciona muy bien y rebosa calidades plásticas, desde el sobresaliente vestuario de Tytti Thusberg a la formidable iluminación de Xabi Lozano.