18/01/2014
Hexacorde & Vanesa Muela
📍 Sigüenza - El Pósito.
A las 20:30 h
La palabra Hexacorde no parece evocar olores de monte, ni viejas historias narradas junto a la lumbre. Podría pensarse que los miembros del grupo Hexacorde bautizaron su proyecto con este nombre para no caer en la extraña melancolía que hubiera producido palabras como vielda, bigornia, barda, celemín o cientos de otras ya moribundas que describían un mundo que casi ha dejado de existir; puede que no quisieran parecerse a esas urbanizaciones con nombres como La Fresneda o Soto del Marqués, y que están cruzadas por vías que se llaman calle del Orégano, avenida del Encinar o camino de la Fragua, en donde la fresneda, el soto, el orégano, el encinar y la fragua yacen bajo el asfalto, los chalés y unas impecables aceras.
Y, sin embargo, la música de Hexacorde evoca todas aquellas cosas. Procedentes del mundo tradicional de la dulzaina castellana o de la música folk, los futuros miembros de la banda coincidieron en su deseo de incorporarse a esa corriente de grupos folk de otras partes de España y Europa que habían decidido hacer entrar a la música de raíz en una modernidad que, en realidad, era su única salvación si no quería convertirse en una pieza más de esos museos de tradiciones populares que ahora tanto abundan en nuestros pueblos. Y en esto apareció Vanesa Muela, reconocida por su labor de recopilación, estudio, divulgación e interpretación de los cantos tradicionales castellanos. Además de sus conocimientos, lo que sobre todo ha aportado Vanesa es su portentosa voz y unas interpretaciones tan auténticas que le dejan a uno sobrecogido porque es casi como escuchar a nuestras abuelas rejuvenecidas.
La conjunción de Hexacorde y Vanesa Muela es un ejemplo de que, a veces, uno más uno son más que dos. Hexacorde ha aportado a Vanesa una estructura instrumental de la que ella, por sí sola, es evidente no podía dotarse; y gracias a Vanesa, Hexacorde ha podido ampliar su repertorio al canto, en general un poco abandonado entre los grupos de música castellana actual.
Tanto el tipo de canciones como los arreglos que de ellas hacen son muy variados. En los discos que hasta ahora han grabado se pueden encontrar desde fox-trots o polcas, tan de moda en el primer tercio del siglo XX, a temas ancestrales que hunden sus raíces en las profundidades de los siglos (los cuales, curiosamente, a veces parecen los más agresivamente contemporáneos), pasando por arreglos de una gran fuerza percusiva y rítmica que evocan la conexión árabe de la música tradicional de buena parte de la península ibérica u otros con cierto tono pop, a veces realmente muy elaborados.
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La palabra Hexacorde no parece evocar olores de monte, ni viejas historias narradas junto a la lumbre. Podría pensarse que los miembros del grupo Hexacorde bautizaron su proyecto con este nombre para no caer en la extraña melancolía que hubiera producido palabras como vielda, bigornia, barda, celemín o cientos de otras ya moribundas que describían un mundo que casi ha dejado de existir; puede que no quisieran parecerse a esas urbanizaciones con nombres como La Fresneda o Soto del Marqués, y que están cruzadas por vías que se llaman calle del Orégano, avenida del Encinar o camino de la Fragua, en donde la fresneda, el soto, el orégano, el encinar y la fragua yacen bajo el asfalto, los chalés y unas impecables aceras.
Y, sin embargo, la música de Hexacorde evoca todas aquellas cosas. Procedentes del mundo tradicional de la dulzaina castellana o de la música folk, los futuros miembros de la banda coincidieron en su deseo de incorporarse a esa corriente de grupos folk de otras partes de España y Europa que habían decidido hacer entrar a la música de raíz en una modernidad que, en realidad, era su única salvación si no quería convertirse en una pieza más de esos museos de tradiciones populares que ahora tanto abundan en nuestros pueblos. Y en esto apareció Vanesa Muela, reconocida por su labor de recopilación, estudio, divulgación e interpretación de los cantos tradicionales castellanos. Además de sus conocimientos, lo que sobre todo ha aportado Vanesa es su portentosa voz y unas interpretaciones tan auténticas que le dejan a uno sobrecogido porque es casi como escuchar a nuestras abuelas rejuvenecidas.
La conjunción de Hexacorde y Vanesa Muela es un ejemplo de que, a veces, uno más uno son más que dos. Hexacorde ha aportado a Vanesa una estructura instrumental de la que ella, por sí sola, es evidente no podía dotarse; y gracias a Vanesa, Hexacorde ha podido ampliar su repertorio al canto, en general un poco abandonado entre los grupos de música castellana actual.
Tanto el tipo de canciones como los arreglos que de ellas hacen son muy variados. En los discos que hasta ahora han grabado se pueden encontrar desde fox-trots o polcas, tan de moda en el primer tercio del siglo XX, a temas ancestrales que hunden sus raíces en las profundidades de los siglos (los cuales, curiosamente, a veces parecen los más agresivamente contemporáneos), pasando por arreglos de una gran fuerza percusiva y rítmica que evocan la conexión árabe de la música tradicional de buena parte de la península ibérica u otros con cierto tono pop, a veces realmente muy elaborados.
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