08/05/2014
NABUCCO de Giuseppe Verdi Grabada en la Arena de Verona
📍 Multicines Cáceres
🎟️ entrada 12 € • anticipada 10 € • estudiantes 8 € • abono 72 €
Subtitulada en castellano • butacas numeradas
Horario / 20.00 h
Duración 2 h 12 min, más 1 descanso
Dir. musical Daniel Oren
Dir. escena Denis Krief
Reparto Leo Nucci || Fabio Sartori ||
Carlo Colombara || Maria Guleghina || Nino
Surguladze || Carlo Striuli || Carlo Bosi
Nadie encarna a la figura del padre en las
óperas verdianas como Leo Nucci. El
barítono de Bolonia, de 71 años, lleva
cuatro décadas bordando a Rigoletto (con
el que protagonizó el único bis de la historia
del Teatro Real), Miller, Simon Boccanegra
o Nabucodonosor, el rey de Babilonia,
despiadado al principio y redimido finalmente.
En esta grabación de 2007, bien
escoltado por la poderosa soprano Maria
Guleghina y el tenor Fabio Sartori, solo
rivalizó con su protagonismo el escenario:
la Arena de Verona, inmenso anfiteatro
romano del siglo I (16.000 espectadores),
donde el escenógrafo Denis Krief concibió
unos decorados modernos y geométricos.
Con Nabucco, su tercera creación, comienza
el idilio de Verdi con el público. El argumento
bíblico sobre la lucha entre el pueblo hebreo
y el opresor asirio se tomó como un
símbolo de la libertad del pueblo italiano,
aún bajo el yugo del imperio austríaco allá
por 1842. El canto de los esclavos a su
patria (“tan bella, tan perdida”) en el
famosísimo coro Va pensiero podría
considerarse el himno oficioso del país.
Horario / 20.00 h
Duración 2 h 12 min, más 1 descanso
Dir. musical Daniel Oren
Dir. escena Denis Krief
Reparto Leo Nucci || Fabio Sartori ||
Carlo Colombara || Maria Guleghina || Nino
Surguladze || Carlo Striuli || Carlo Bosi
Nadie encarna a la figura del padre en las
óperas verdianas como Leo Nucci. El
barítono de Bolonia, de 71 años, lleva
cuatro décadas bordando a Rigoletto (con
el que protagonizó el único bis de la historia
del Teatro Real), Miller, Simon Boccanegra
o Nabucodonosor, el rey de Babilonia,
despiadado al principio y redimido finalmente.
En esta grabación de 2007, bien
escoltado por la poderosa soprano Maria
Guleghina y el tenor Fabio Sartori, solo
rivalizó con su protagonismo el escenario:
la Arena de Verona, inmenso anfiteatro
romano del siglo I (16.000 espectadores),
donde el escenógrafo Denis Krief concibió
unos decorados modernos y geométricos.
Con Nabucco, su tercera creación, comienza
el idilio de Verdi con el público. El argumento
bíblico sobre la lucha entre el pueblo hebreo
y el opresor asirio se tomó como un
símbolo de la libertad del pueblo italiano,
aún bajo el yugo del imperio austríaco allá
por 1842. El canto de los esclavos a su
patria (“tan bella, tan perdida”) en el
famosísimo coro Va pensiero podría
considerarse el himno oficioso del país.