03/03/2014 – 30/04/2014
Los primeros vecinos ya han llevado sus fotos al ayuntamiento para participar en el libro de Puçol en el siglo XX
Tres instituciones, tres coordinadores y miles de vecinos van a hacer posible con su esfuerzo y colaboración que la historia de Puçol en el siglo XX puedan consultarla las generaciones futuras en un volumen con numerosas fotografías aportadas por los ciudadanos, aunque también contará con atractivos relatos que expliquen la evolución del pueblo de una forma amena y documentada.
La página de Facebook Puçol se mira puso la primera piedra hace más de un año. La idea la tuvo Pedro Sánchez y el empuje definitivo se lo ha dado Sonia Pineda y un grupo de vecinos cada vez más numeroso.
La idea es muy sencilla: los vecinos buscan fotos antiguas en el baúl de los recuerdos y las comparten a través de esta red social. En algunos casos son fotos familiares de las que explican algunos detalles. En otros, son los lectores quienes amplían la documentación identificando a los protagonistas, las fechas y los lugares. En todos, el disfrute es generalizado por recuperar una parte importante de la historia de Puçol.
El segundo eslabón de la cadena es el Ayuntamiento de Puçol, que lleva años colaborando con los festeros para recoger en los libros de fiestas fragmentos de la historia de la población. Unas veces han sido artículos centrados en temas religiosos, otras en festivos, pero siempre intentando que los nuevos textos se centraran en asuntos que no habían sido previamente publicados por los festeros de años anteriores.
Ambos proyectos ansiaban hacer realidad una vieja aspiración: editar un libro en el que todos estos recuerdos fragmentados se organizaran de forma sistemática, contando para ello con las fotos que los vecinos han ido cediendo a lo largo del tiempo… y las nuevas que quieran aportar.
Pero para editar un libro de este tipo, de gran formato y con muchas fotos, hacen falta tres elementos imprescindibles: por un lado, las fotos, los testimonios y alguien capaz de dar coherencia escrita a todo el texto; por otro, un equipo que pueda diseñar y maquetar un libro a la altura de las circunstancias; y, por último, el dinero para cubrir los costes de imprenta. Unos costes que se suponen muy elevados, porque el libro aspira a ser de gran formato.
Y es aquí donde aparece el tercer colaborador fundamental: la Diputación de Valencia, que se ofrece a financiar el proyecto tras una reunión entre la alcaldesa Merche Sanchis y la diputada de planes estratégicos Carmen Jávega.
Tres entidades apoyan el proyecto: el Facebook Puçol se mira, el Ayuntamiento de Puçol y la Diputación de Valencia.
Y tres coordinadores ya están manos a la obra.
Manel Alonso se ocupa de recopilar los datos históricos y será el encargado de dar forma al texto con las pinceladas de historia que acompañarán cada capítulo, un trabajo literario en el que el objetivo que se persigue no es tanto la acumulación de datos como el encanto de la parte literaria, apostando por un texto que resulte atractivo con independencia de las fotos.
Sonia Pineda ya se ha reunido con sus colaboradores asiduos de Facebook, ha pedido a los vecinos que comiencen a enviar imágenes y cuenta además con un banco en torno a 3.000 fotos para escanear siguiendo los criterios técnicos marcados para el libro. En Internet casi cualquier foto vale, para un libro la calidad exigida —no sólo del contenido, sino a la hora de escanear las fotos— es mucho mayor.
Como apoyo técnico, el Departamento de Comunicación del ayuntamiento ha abierto un plazo de dos meses, marzo y abril, para que los vecinos que lo deseen puedan llevar sus fotos a escanear y a ficharlas, porque tan importante como acumular imágenes de buena calidad es identificar al propietario, a los que salen en cada imagen, los lugares, las fechas…
Una ardua tarea que ya ha comenzado y que tiene fecha límite: en diciembre se presenta el libro en la Casa de Cultura.
Todos los vecinos que quieran colaborar en la obra definitiva sobre Puçol en el siglo XX aportando sus fotos, ahora es el momento: pueden escanear las imágenes a 600 ppp y enviarlas en formado JPG a Sonia Pineda y el DepCom, o, si les resulta más cómodo, pueden pasar por el ayuntamiento de lunes a viernes, de 8 a 15 horas, y llevar las fotos que consideren más atractivas para que allí realicen el trabajo.
Eso sí, en todos los casos hay que firmar una autorización para que las imágenes puedan ser incluidas en el libro.
La página de Facebook Puçol se mira puso la primera piedra hace más de un año. La idea la tuvo Pedro Sánchez y el empuje definitivo se lo ha dado Sonia Pineda y un grupo de vecinos cada vez más numeroso.
La idea es muy sencilla: los vecinos buscan fotos antiguas en el baúl de los recuerdos y las comparten a través de esta red social. En algunos casos son fotos familiares de las que explican algunos detalles. En otros, son los lectores quienes amplían la documentación identificando a los protagonistas, las fechas y los lugares. En todos, el disfrute es generalizado por recuperar una parte importante de la historia de Puçol.
El segundo eslabón de la cadena es el Ayuntamiento de Puçol, que lleva años colaborando con los festeros para recoger en los libros de fiestas fragmentos de la historia de la población. Unas veces han sido artículos centrados en temas religiosos, otras en festivos, pero siempre intentando que los nuevos textos se centraran en asuntos que no habían sido previamente publicados por los festeros de años anteriores.
Ambos proyectos ansiaban hacer realidad una vieja aspiración: editar un libro en el que todos estos recuerdos fragmentados se organizaran de forma sistemática, contando para ello con las fotos que los vecinos han ido cediendo a lo largo del tiempo… y las nuevas que quieran aportar.
Pero para editar un libro de este tipo, de gran formato y con muchas fotos, hacen falta tres elementos imprescindibles: por un lado, las fotos, los testimonios y alguien capaz de dar coherencia escrita a todo el texto; por otro, un equipo que pueda diseñar y maquetar un libro a la altura de las circunstancias; y, por último, el dinero para cubrir los costes de imprenta. Unos costes que se suponen muy elevados, porque el libro aspira a ser de gran formato.
Y es aquí donde aparece el tercer colaborador fundamental: la Diputación de Valencia, que se ofrece a financiar el proyecto tras una reunión entre la alcaldesa Merche Sanchis y la diputada de planes estratégicos Carmen Jávega.
Tres entidades apoyan el proyecto: el Facebook Puçol se mira, el Ayuntamiento de Puçol y la Diputación de Valencia.
Y tres coordinadores ya están manos a la obra.
Manel Alonso se ocupa de recopilar los datos históricos y será el encargado de dar forma al texto con las pinceladas de historia que acompañarán cada capítulo, un trabajo literario en el que el objetivo que se persigue no es tanto la acumulación de datos como el encanto de la parte literaria, apostando por un texto que resulte atractivo con independencia de las fotos.
Sonia Pineda ya se ha reunido con sus colaboradores asiduos de Facebook, ha pedido a los vecinos que comiencen a enviar imágenes y cuenta además con un banco en torno a 3.000 fotos para escanear siguiendo los criterios técnicos marcados para el libro. En Internet casi cualquier foto vale, para un libro la calidad exigida —no sólo del contenido, sino a la hora de escanear las fotos— es mucho mayor.
Como apoyo técnico, el Departamento de Comunicación del ayuntamiento ha abierto un plazo de dos meses, marzo y abril, para que los vecinos que lo deseen puedan llevar sus fotos a escanear y a ficharlas, porque tan importante como acumular imágenes de buena calidad es identificar al propietario, a los que salen en cada imagen, los lugares, las fechas…
Una ardua tarea que ya ha comenzado y que tiene fecha límite: en diciembre se presenta el libro en la Casa de Cultura.
Todos los vecinos que quieran colaborar en la obra definitiva sobre Puçol en el siglo XX aportando sus fotos, ahora es el momento: pueden escanear las imágenes a 600 ppp y enviarlas en formado JPG a Sonia Pineda y el DepCom, o, si les resulta más cómodo, pueden pasar por el ayuntamiento de lunes a viernes, de 8 a 15 horas, y llevar las fotos que consideren más atractivas para que allí realicen el trabajo.
Eso sí, en todos los casos hay que firmar una autorización para que las imágenes puedan ser incluidas en el libro.