Portal de tu Ciudad Alta

04/03/2010 – 05/03/2010

LA ISLA DESHABITADA (L'isola disabitata)

📍 Teatro de la Maestranza

🎟️ 20 euros


Horario: 20.30h

Desde que, en la temporada 2005-06, el TEATRO DE LA MAESTRANZA, presentara la recuperación de “Don Chisciotte” ópera bufa en dos actos de Manuel García (Sevilla, 1775- París, 1832), la obra de uno de los compositores españoles más notables e influyentes de todos los tiempos, cuyo importante legado se había diluido, ha conocido un feliz proceso de vivificación y retorno.

En la temporada 2007-08, de nuevo el TEATRO DE LA MAESTRANZA insistió en la reivindicación de García rescatando la extraordinaria “La mort du Tasse” y el Festival de Música y Danza de Granada, a su vez, exhumó la cómica “Il califfo di Bagdad”. De que, efectivamente, García había vuelto para quedarse, da cuenta que esta temporada -4 y 5 de marzo, en la sala del TEATRO que, como no podía ser de otra forma en Sevilla, lleva su nombre- el MAESTRANZA continúa buceando en la riqueza todavía oculta del genio de García, presentando una de sus últimas óperas de cámara, “L´isola disabitata”.

Algunos analistas musicales sugieren que el compositor Manuel García –compositor, sí, pero también uno de los más grandes tenores de todos los tiempos, osado empresario lírico, decisivo autor de un influyente tratado vocal y padre y maestro de una dinastía de cantantes legendarios como María Malibrán o Pauline Viardot-García- habría sido algo así como un “remedo” o “eslabón perdido” de Mozart y Rossini del que no sólo fue amigo personal, sino, y como intérprete (fue el Conde Almaviva en el estreno de “El barbero de Sevilla” en Roma en 1816) “su campeón incontestable durante lustros”, como subraya Andrés Moreno Mengibar. Otros analistas, sin embargo, sostienen todo lo contrario: que el arte y el indudable genio “bel cantista” de García fue plenamente autónomo y gozó de un éxito incluso anterior al de Rossini quien, como señala Mengibar, ya anciano en París, habría confesado su deuda estilística y musical hacia García, un tipo aventurero, inconformista, obstinado y colérico que vivió una vida convulsa y agitada, plena de escándalos y continuas huidas, hasta construirse una biografía tan excitante, creativa y multidisciplinar, como presidida por una aureola de amoralidad y rebeldía que, en parte, pueden explicar su arrinconamiento posterior en la Historia de la Música que ahora, al fin, le hace justicia.

Pues Manuel García, como ya ha podido comprobar el aficionado andaluz más allá de cualquier sombra de “chauvinismo”, fue un compositor, aunque algo anclado en las formas clasicistas de comienzos del siglo XVIII herederas de Mozart, dueño de un nervio melódico vivaz y de una escritura vocal extremadamente difícil y comprometida.

“La i´sola disabitata”, para cuatro voces –soprano, mezzo, tenor y barítono- de las que exige grandes prestaciones vocales, y acompañamiento de piano, fue escrita en 1831, bajo cierta influencia de Bellini, dentro de un grupo de óperas de cámara escritas, a manera de ejercicios para sus alumnos, en un periodo en el que García, cuestionado en Europa como un tenor de estilo anticuado, vuelve a su condición de maestro de canto. El libreto, que narra una historia heroica y sencilla en la que triunfa el amor eterno, está basado en un texto del poeta Pietro Metastasio, al que ya antes, en las últimas décadas del siglo XVIII habían puesto música Giuseppe Bonno, F.J. Haydn y Giovanni Paisiello. Con dirección del brillante escenógrafo Emilio Sagi y musical de Rubén Fernández Aguirre, el TEATRO DE LA MAESTRANZA, junto al Teatro Arriaga de Bilbao presenta “L´isola disabitata”, de Manuel García, con Marifé Nogales y César San Martín, entre sus principales intérpretes. Un reencuentro ineludible, y en la sala que lleva su nombre, con la personalidad musical sevillana, junto a Francisco Guerrero y Cristóbal de Morales, más influyente de todos los tiempos.

Argumento

El joven Gernando, su mujer Constanza y la pequeña hermana de ésta, Silvia, navegan rumbo a las Indias para encontrarse con el padre de Gernando, gobernador de una de las islas. De repente, una peligrosa tormenta estalla, y desembarcan en una isla deshabitada para que Constanza y Silvia puedan descansar y reponerse. Mientras las mujeres duermen tranquilas en una cueva, Gernando y algunos de sus hombres son repentinamente secuestrados como esclavos por un grupo de bárbaros enemigos piratas. Los marineros, que observaban desde el barco, entienden que también la mujer de Gernando y su hermana han sido secuestradas, e inician la persecución de los piratas. Pero, tras perder el rastro de su barco, los marineros, desalentados, deciden continuar su viaje.
Al despertarse, la desgraciada Constanza, tras buscar en vano a Gernando y al barco que les ha traído a la isla, cree que ella, como Silvia, han sido traicionadas y abandonadas a su suerte por su marido. Solas en la isla, ambas se ven obligadas a enfrentarse a una dura prueba de supervivencia. Pero la isla tiene abundancia de hierbas y frutas, con las que Constanza y su hermana se alimentan. A medida que pasa el tiempo, Constanza no puede reprimir transmitirle sus sentimientos de odio a los hombres a su inocente hermana pequeña.
Pero, tras 13 años de esclavitud, Gernando es liberado. Su primer objetivo es volver a la isla, en la que involuntariamente abandonó a Constanza, sin demasiadas esperanzas de encontrarla con vida. En la aventura le acompaña su amigo Enrico. Al fin, logran volver a la isla y rescatarlas. Deshechos los malentendidos, las dos parejas se juran amor eterno. br>