26/02/2015 – 10/05/2015
Exposición ‘ÁFRICA. Mito y Creación’
📍 Sala de Exposiciones de Cultural Cordón
La muestra, que exhibe hasta el 10 de mayo más de 350 obras procedentes de la Colección José Luis Blanco, pretende situar la verdadera importancia del arte africano en la historia de la cultura
La sala de exposiciones de la Casa del Cordón acoge desde hoy y hasta el próximo 10 de mayo la muestra África. Mito y creación, compuesta por más de 350 obras de arte africano procedentes de la Colección José Luis Blanco, entre las que se encuentran máscaras de madera, bronce y terracota, estatuaria, armas, utensilios, brazaletes, accesorios personales, emblemas de autoridad o instrumentos musicales.
Las obras expuestas proceden del África subsahariana, preferentemente de su área central, en torno a los actuales estados de Costa de Marfil, Ghana, Camerún, Gabón, Congo, República Democrática del Congo o Chad, y protagonizadas por las culturas akan, senufo, lobi, baulé, yoruba, fang, kwele, punu, kota, songye, luba, sao y sokoto entre otras.
La selección de piezas se ha articulado bajo el propósito de brindar una lectura adecuada, limpia y libre de prejuicios, que sitúe la verdadera importancia del arte africano en la historia de la cultura. La calidad y originalidad de las obras seleccionadas, el potente magnetismo que irradian y la capacidad de seducción y de reflexión que procuran convertirán sin duda a esta muestra en una de las más sugerentes de cuantas ha celebrado Cultural Cordón.
El recorrido propuesto en la exposición, una producción única y exclusiva de Fundación Caja de Burgos, parte de la visión del arte africano desde la perspectiva occidental, intentando desmontar algunos de los errores más frecuentemente mantenidos a lo largo del tiempo.
En ese sentido, la muestra pretende trazar la dimensión genuina de una cultura compleja y rica que, impropiamente calificada de primitiva, se ha visto sometida a una visión reduccionista que olvidaba lo fundamental: la apariencia física de las máscaras y esculturas africanas son un mero soporte tridimensional, un contenedor estético que es habitado por las fuerzas de la naturaleza. En palabras del coleccionista y africanista José Luis Blanco, “en África es lo divino o lo espiritual lo que engendra el arte”. El artista cuando crea una forma no lo hace pensando en su mayor o menor lucimiento estético, sino en su virtud como morada para el alma.
La exposición aborda los comienzos históricos y el posterior desarrollo de las primeras civilizaciones africanas, se detiene en su singularidad espiritual, religiosa y conceptual como un arte que, por encima de la forma, defiende la idea y concluye, finalmente, con las creaciones utilitarias vinculadas a la estética del poder, la apariencia y la belleza.
Colección José Luis Blanco, por primera vez en España. La totalidad de la colección (cuyo número de piezas llega a triplicar las expuestas en la Casa del Cordón de Burgos y que se expone por primera vez en una amplia selección) es fruto del trabajo, del estudio y de la labor científica de un verdadero africanista. Lejos de las colecciones “de gabinete”, o de las colecciones basadas en la simple apariencia ornamental, la reunida por José Luis Blanco es una suerte de canto a la relevancia y a la potencia creativa de los pueblos del África negra, a su valor como productos culturales, más inmateriales que físicos, y a su continuidad histórica a lo largo de los siglos.
LA EXPOSICIÓN
REPRESENTACIÓN Y ESTÉTICA. El arte africano frente a la visión occidental. En este primer capítulo el espectador se encuentra con algunas piezas cuya apariencia evoca de inmediato la seducción que la estética africana causó en los artistas europeos en los albores de las vanguardias del siglo XX, pero a la par estas obras han sido seleccionadas por su capacidad para reivindicar la verdadera entidad del arte africano: ejecución consciente y proporciones, formas y detalles al servicio de una idea.
MEMORIA, HISTORIA Y CREACIÓN. El arte como forma de vida. Esta sección pretende acercar al espectador a la rica y longeva experiencia artística africana. Desde la cultura de Djené con sus seductoras terracotas antropomorfas, a la cultura Ife. A ellas se suman la compleja y enigmática cultura de los sao y los sokoto, con sus sorprendentes jinetes de bronce, las figuras creadas por los akan para exaltar la autoridad y la corte, o el arte sereno y solemne de los baulé. En este capítulo nos asomamos también a las sugestivas elaboraciones escultóricas realizadas en bronce por los baulé, los dogón, senufo o djimini.
UN MUNDO DE CREENCIAS. Muchas de las obras que hoy contemplamos no fueron realizadas para ser vistas, sino que su exhibición estaba reservada a unos pocos iniciados. Quienes fabricaron y utilizaron estas esculturas y máscaras no se relacionaban con ellas como espectadores, ni experimentaban necesariamente un gozo estético con su contemplación. Todo es intencionado. Las diferentes máscaras de los dan se emplean para misiones muy distintas, la desmesura de las cabezas en los relicarios fang alude a la sabiduría de los ancestros y los cuernos de las esculturas-fetiche de los songye simbolizan a los animales más propicios para los ritos.
EL ARTE AFRICANO EN LA CULTURA DE LO COTIDIANO. Al margen de su carácter utilitario y de su clara vocación ornamental, las artes industriales africanas son emblemas de poder, de prestigio y de posición social. Los cetros y varas de mando se erigen en uno de los destinos predilectos de la estatuaria africana; las armas constituyen un elemento que denota la jerarquía alcanzada por su poseedor en una comunidad; los brazaletes, pulseras y tobilleras son mucho más que un mero adorno corporal: se han empleado como ofrenda, como patrón monetario y como valor de intercambio en el pago de dotes.
Las artes de África no se entenderían sin la presencia de la música en cada uno de los actos que jalonan la vida diaria: en las ceremonias, las fiestas, el trabajo y el descanso resuenan campanas, flautas e instrumentos de percusión como los que cierran esta muestra.
La sala de exposiciones de la Casa del Cordón acoge desde hoy y hasta el próximo 10 de mayo la muestra África. Mito y creación, compuesta por más de 350 obras de arte africano procedentes de la Colección José Luis Blanco, entre las que se encuentran máscaras de madera, bronce y terracota, estatuaria, armas, utensilios, brazaletes, accesorios personales, emblemas de autoridad o instrumentos musicales.
Las obras expuestas proceden del África subsahariana, preferentemente de su área central, en torno a los actuales estados de Costa de Marfil, Ghana, Camerún, Gabón, Congo, República Democrática del Congo o Chad, y protagonizadas por las culturas akan, senufo, lobi, baulé, yoruba, fang, kwele, punu, kota, songye, luba, sao y sokoto entre otras.
La selección de piezas se ha articulado bajo el propósito de brindar una lectura adecuada, limpia y libre de prejuicios, que sitúe la verdadera importancia del arte africano en la historia de la cultura. La calidad y originalidad de las obras seleccionadas, el potente magnetismo que irradian y la capacidad de seducción y de reflexión que procuran convertirán sin duda a esta muestra en una de las más sugerentes de cuantas ha celebrado Cultural Cordón.
El recorrido propuesto en la exposición, una producción única y exclusiva de Fundación Caja de Burgos, parte de la visión del arte africano desde la perspectiva occidental, intentando desmontar algunos de los errores más frecuentemente mantenidos a lo largo del tiempo.
En ese sentido, la muestra pretende trazar la dimensión genuina de una cultura compleja y rica que, impropiamente calificada de primitiva, se ha visto sometida a una visión reduccionista que olvidaba lo fundamental: la apariencia física de las máscaras y esculturas africanas son un mero soporte tridimensional, un contenedor estético que es habitado por las fuerzas de la naturaleza. En palabras del coleccionista y africanista José Luis Blanco, “en África es lo divino o lo espiritual lo que engendra el arte”. El artista cuando crea una forma no lo hace pensando en su mayor o menor lucimiento estético, sino en su virtud como morada para el alma.
La exposición aborda los comienzos históricos y el posterior desarrollo de las primeras civilizaciones africanas, se detiene en su singularidad espiritual, religiosa y conceptual como un arte que, por encima de la forma, defiende la idea y concluye, finalmente, con las creaciones utilitarias vinculadas a la estética del poder, la apariencia y la belleza.
Colección José Luis Blanco, por primera vez en España. La totalidad de la colección (cuyo número de piezas llega a triplicar las expuestas en la Casa del Cordón de Burgos y que se expone por primera vez en una amplia selección) es fruto del trabajo, del estudio y de la labor científica de un verdadero africanista. Lejos de las colecciones “de gabinete”, o de las colecciones basadas en la simple apariencia ornamental, la reunida por José Luis Blanco es una suerte de canto a la relevancia y a la potencia creativa de los pueblos del África negra, a su valor como productos culturales, más inmateriales que físicos, y a su continuidad histórica a lo largo de los siglos.
LA EXPOSICIÓN
REPRESENTACIÓN Y ESTÉTICA. El arte africano frente a la visión occidental. En este primer capítulo el espectador se encuentra con algunas piezas cuya apariencia evoca de inmediato la seducción que la estética africana causó en los artistas europeos en los albores de las vanguardias del siglo XX, pero a la par estas obras han sido seleccionadas por su capacidad para reivindicar la verdadera entidad del arte africano: ejecución consciente y proporciones, formas y detalles al servicio de una idea.
MEMORIA, HISTORIA Y CREACIÓN. El arte como forma de vida. Esta sección pretende acercar al espectador a la rica y longeva experiencia artística africana. Desde la cultura de Djené con sus seductoras terracotas antropomorfas, a la cultura Ife. A ellas se suman la compleja y enigmática cultura de los sao y los sokoto, con sus sorprendentes jinetes de bronce, las figuras creadas por los akan para exaltar la autoridad y la corte, o el arte sereno y solemne de los baulé. En este capítulo nos asomamos también a las sugestivas elaboraciones escultóricas realizadas en bronce por los baulé, los dogón, senufo o djimini.
UN MUNDO DE CREENCIAS. Muchas de las obras que hoy contemplamos no fueron realizadas para ser vistas, sino que su exhibición estaba reservada a unos pocos iniciados. Quienes fabricaron y utilizaron estas esculturas y máscaras no se relacionaban con ellas como espectadores, ni experimentaban necesariamente un gozo estético con su contemplación. Todo es intencionado. Las diferentes máscaras de los dan se emplean para misiones muy distintas, la desmesura de las cabezas en los relicarios fang alude a la sabiduría de los ancestros y los cuernos de las esculturas-fetiche de los songye simbolizan a los animales más propicios para los ritos.
EL ARTE AFRICANO EN LA CULTURA DE LO COTIDIANO. Al margen de su carácter utilitario y de su clara vocación ornamental, las artes industriales africanas son emblemas de poder, de prestigio y de posición social. Los cetros y varas de mando se erigen en uno de los destinos predilectos de la estatuaria africana; las armas constituyen un elemento que denota la jerarquía alcanzada por su poseedor en una comunidad; los brazaletes, pulseras y tobilleras son mucho más que un mero adorno corporal: se han empleado como ofrenda, como patrón monetario y como valor de intercambio en el pago de dotes.
Las artes de África no se entenderían sin la presencia de la música en cada uno de los actos que jalonan la vida diaria: en las ceremonias, las fiestas, el trabajo y el descanso resuenan campanas, flautas e instrumentos de percusión como los que cierran esta muestra.