07/08/2015
Noches de San Francisco. La Bojiganda
📍 Plaza San Francisco
Noches de San Francisco. La Bojiganda
Folk de farándula. Madrid
Plaza San Francisco
Horario: 22:00
Organiza: Ayunatemiento de Palencia
- Miguel Carvajal, zanfona, gaita sanabresa
- Estrella Herrero, voz y percusión
- Alfredo Espinosa, flauta travesera, dulzaina castellana
- Sonia Loaysa, acordeón y percusión
- Ismael Clemente, gaita charra y tamboril, txirula
La Bojiganga es una banda de músicos faranduleros, farsantes y titiriteros, que recorre cañadas, cordeles y veredas animando fiestas, instigando bailes, amenizando corroblas, bodas, acristianamientos y velatorios, por todo el orbe caballero andante.
Dando de beber al alma de los que tienen sed, y de comer al espíritu de los que tienen hambre.
Folk de farándula. Madrid
Plaza San Francisco
Horario: 22:00
Organiza: Ayunatemiento de Palencia
- Miguel Carvajal, zanfona, gaita sanabresa
- Estrella Herrero, voz y percusión
- Alfredo Espinosa, flauta travesera, dulzaina castellana
- Sonia Loaysa, acordeón y percusión
- Ismael Clemente, gaita charra y tamboril, txirula
La Bojiganga es una banda de músicos faranduleros, farsantes y titiriteros, que recorre cañadas, cordeles y veredas animando fiestas, instigando bailes, amenizando corroblas, bodas, acristianamientos y velatorios, por todo el orbe caballero andante.
Dando de beber al alma de los que tienen sed, y de comer al espíritu de los que tienen hambre.
La Bojiganga ofrece un repertorio rico y extenso de música tradicional de los cuatro puntos cardinales de esta vieja y ajada piel de toro, que es la Península Ibérica. Con una propuesta a veces sorprendente, a veces impactante, y a veces evocadora. Pero que no deja indiferente a nadie. Desde los pilares del entretenimiento inteligente, la cultura ancestral y la sabiduría atávica.
No son una banda de folk. Pero tampoco un grupo de coros y danzas.Ni una rondalla. Ni un conjunto de música de jazz fusión. Ni étnica. Ni de raiz. Están más cerca de parecer una carreta de cómicos de la legua, que de adherirse a cualquier otra etiqueta.
Con una puesta en escena refrescante y divertida, unas veces. Solemne y espiritual otras. Provocan una catarsis inusitada sobre los escenarios. Por el que pululan personajes inventados, y reales. Fantasmas del pasado, y seres mitológicos.Con un espectáculo que se mueve ágilmente entre lo onírico, lo circense, lo teatral, y lo retrospectivo.
De sus bocas y de sus manos se derraman jotas, seguidillas, charros, titos, charradas, fandangos, torrás manchegas, rondas de quintos, cantos de adufe, o de esquileo, o de boda, parrandas murcianas, sevillanas antiguas, muñeiras, bailes a lo ligero, etc, etc, etc. Con lo que conforman un retablo entre lo barroco, lo visigodo , lo carpetovettonico y lo cósmico-telúrico de la realidad ibérica. De lo que somos. De lo que fuimos. Y de lo que nos gustaría ser.
Con una pureza espiritual casi paleolítica que embarca al que se acerca a ellos para ser testigo, en un viaje hacia la esencia más atávica del alma humana.
No son una banda de folk. Pero tampoco un grupo de coros y danzas.Ni una rondalla. Ni un conjunto de música de jazz fusión. Ni étnica. Ni de raiz. Están más cerca de parecer una carreta de cómicos de la legua, que de adherirse a cualquier otra etiqueta.
Con una puesta en escena refrescante y divertida, unas veces. Solemne y espiritual otras. Provocan una catarsis inusitada sobre los escenarios. Por el que pululan personajes inventados, y reales. Fantasmas del pasado, y seres mitológicos.Con un espectáculo que se mueve ágilmente entre lo onírico, lo circense, lo teatral, y lo retrospectivo.
De sus bocas y de sus manos se derraman jotas, seguidillas, charros, titos, charradas, fandangos, torrás manchegas, rondas de quintos, cantos de adufe, o de esquileo, o de boda, parrandas murcianas, sevillanas antiguas, muñeiras, bailes a lo ligero, etc, etc, etc. Con lo que conforman un retablo entre lo barroco, lo visigodo , lo carpetovettonico y lo cósmico-telúrico de la realidad ibérica. De lo que somos. De lo que fuimos. Y de lo que nos gustaría ser.
Con una pureza espiritual casi paleolítica que embarca al que se acerca a ellos para ser testigo, en un viaje hacia la esencia más atávica del alma humana.