26/06/2015 – 06/07/2015
Recorridos Oníricos. Pinturas de Pedro de Miguel
📍 Sala interior de exposiciones de Casa de Cultura - San Lorenzo de El Escorial
🎟️ Entrada libre
Recorridos Oníricos de Pedro de Miguel, Primer Premio del XXVIII Concurso de Pintura Rápida “Manuel Viola” de 2014.
En su obra, Pedro de Miguel, insinúa desde una aparente fragmentación del espacio las líneas de acción que definen las estructuras de ese plano contenido que son los esquemas, para hacer evolucionar todo un discurso en el que las cosas quedan descritas en masas cromáticas y contornos de trasgresión formal configurando un perfil de composiciones definitivamente hermosas.
En su quehacer el pintor madrileño refuerza el sentido de la movilidad de lo estático frente a un racionalismo que pudiera derivarse de la estructura en planos encontrados que conforma su obra. En este sentido todo parece encontrarse en proceso de imbricación.
La pintura de Pedro de Miguel nos seduce por esa capacidad de no caer en vehemencia colorista. Sus tratamientos son del todo calmos, apaciguadas sugerencias que más parecen formar parte de un plano velado que de la propia arquitectura de los componentes de la obra, lo son porque el autor conoce bien el comportamiento de los contrastes y la sutileza de los colores luminosos frente a los intensos para generar un halo poético, en virtud de lo cual cada obra es un rincón en el que la imagen se torna en lírica de las formas y los colores que la realidad de la pintura inventa para otorgar entendimiento al mundo que tantas veces se mira pasando inadvertido.
En su obra, Pedro de Miguel, insinúa desde una aparente fragmentación del espacio las líneas de acción que definen las estructuras de ese plano contenido que son los esquemas, para hacer evolucionar todo un discurso en el que las cosas quedan descritas en masas cromáticas y contornos de trasgresión formal configurando un perfil de composiciones definitivamente hermosas.
En su quehacer el pintor madrileño refuerza el sentido de la movilidad de lo estático frente a un racionalismo que pudiera derivarse de la estructura en planos encontrados que conforma su obra. En este sentido todo parece encontrarse en proceso de imbricación.
La pintura de Pedro de Miguel nos seduce por esa capacidad de no caer en vehemencia colorista. Sus tratamientos son del todo calmos, apaciguadas sugerencias que más parecen formar parte de un plano velado que de la propia arquitectura de los componentes de la obra, lo son porque el autor conoce bien el comportamiento de los contrastes y la sutileza de los colores luminosos frente a los intensos para generar un halo poético, en virtud de lo cual cada obra es un rincón en el que la imagen se torna en lírica de las formas y los colores que la realidad de la pintura inventa para otorgar entendimiento al mundo que tantas veces se mira pasando inadvertido.