Portal de tu Ciudad Alta

14/11/2015

CIRCUS KLEZMER

📍 TEATRO AUDITORIO BUERO VALLEJO

🎟️ Entradas: 10 euros

Sábado, 14 de noviembre

20:00 h.

Circo contemporáneo

Circ d’Hivern

Espectáculo circense repleto de pasión. Inspirado en un pueblo del este de Europa, en el que se está cocinando un gran banquete; por ello, la gente del pueblo muy entusiasmada va de un lado a otro haciendo malabares, acrobacias y mil peripecias.

En un pueblo del este de Europa que no queda ni cerca, ni lejos. En una época que no es ni la de ahora, ni la de antes, ni después, se está cocinando un gran banquete. La gente del pueblo está muy entusiasmada y va de un lado a otro haciendo malabares, acrobacias y mil peripecias… porque se acerca un día muy especial.
En el mercado, los músicos están afinando sus instrumentos y la música klezmer se empieza a escuchar por todos los rincones. El loco del pueblo, entre tropezones y descuidos, va dejando caer del cielo las invitaciones. ¿Para qué? ¡Pues para la boda! Pero como en todas las historias, siempre surgen inconvenientes.
En ésta todo se resuelve con mucho humor porque los habitantes de este peculiar lugar siempre tienen un truco bajo la manga para que este día tan esperado quede en la memoria de los novios y de todos los invitados.
Enmarcada por los años, en una fotografía de esas que a veces vemos en nuestros recuerdos, se celebrará la gran boda del Circus Klezmer.

¿ D e d ó n d e     s u r g e     l a     i d e a ?
La idea de Circus Klezmer surgió un día admirando las pinturas de Marc Chagall y escuchando música judía de Europa del este.
Las pinturas de Marc Chagall contienen máscaras y colores de una fuerte intensidad que tienen la capacidad de transportarnos hacia unas realidades deformadas, un cielo en el cual las nubes forman figuras o la imagen de un violinista sobre el tejado.
Por otro lado, la música klezmer nació en pequeños pueblos de Europa del este donde se desarrollaba una intensa vida judía, antes de la Segunda Guerra Mundial. Es una música para bodas y celebraciones, de una gran profundidad y formas exuberantes, una música alegre pero a la vez melancólica. En definitiva, una música muy circense y de carácter romántico y onírico que se desarrolla dentro de un ambiente muy popular.
Además, el humor característico de la cultura yiddish es el que ha inspirado en gran parte el espectáculo. La escenografía, basada en la utilización teatral de objetos cotidianos (sillas, botellas, mesas, platos), contribuye a llevarnos al ambiente sencillo de un pueblo remoto.
El resultado es un espectáculo muy rico y lleno de pasión, como lo era el circo en sus orígenes. Lleno de los más puros instintos humanos, fácilmente identificables para el público, como el amor, el odio, la alegría, la risa o la melancolía.