02/10/2015 – 28/08/2016
LA TRAMPA EN LA SONRISA. COLECCIÓN ARTIUM
📍 Artium, Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo de Vitoria-Gasteiz. Sala Sur
🎟️ .
La exposición trata del uso del humor y su extensa familia semántica en el arte contemporáneo, como una forma de profundizar en la interpretación de la colección Artium y, por derivación, de nuestro contexto: el lugar y el tiempo en el que nos ha tocado vivir.
A lo largo de estos últimos años, se han realizado múltiples presentaciones de la Colección, que han puesto en valor diferentes aspectos de la complejidad de nuestra sociedad. Dichas aproximaciones atendían a lecturas políticas, de crítica social; a reflexiones sobre la identidad individual y colectiva; al análisis de aspectos formales, o a interpretaciones sobre las diferentes corrientes artísticas. Todos los movimientos artísticos, han incluido, de manera más o menos explícita, aproximaciones desde el ingenio y el humor, que cuestionan y argumentan de manera incongruente o inesperada sobre esta realidad, y cuyo encuentro induce a la complicidad y a la sonrisa. En esta ocasión, hemos querido poner en valor todos estos matices que configuran una visión intencionadamente cómica, escandalosa o irónica de la realidad, y mapear las herramientas de las diferentes estrategias y prácticas en el contexto propio de la Colección.
Desde esta perspectiva, se han revisado los términos más comunes con los que se analizan y describen las obras de la Colección, y son pocas, muy pocas, las que incluyen términos como humor, risa, cómico…, sin embargo, el término ironía va a ser una de las adscripciones más usuales en muchas de estas valoraciones. Con más dificultad se pueden encontrar términos de esta misma familia semántica: sátira, cinismo, parodia, radical, absurdo, grotesco, sardónico, crudo, ingenioso… Sin duda, el arte contemporáneo comparte con el humor una mirada distanciada y compleja sobre la realidad. El incremento de su uso en el arte respondería al panorama esencialmente absurdo al que parece conducirnos el progreso. El final de las utopías, de los grandes discursos—-ya ideológicos, ya religiosos— y la presencia constante de la incertidumbre constituyen el contexto, falto de argumentos, óptimo para el desarrollo de actitudes irónicas, la presencia de la incongruencia y el absurdo, a través de los que interpretar la realidad.
En la mayor parte de los casos, al arte no le interesa el humor por el humor, sino su capacidad de lidiar con los problemas, tratar los aspectos ridículos o absurdos de la vida, a la vez que empodera al espectador para desmitificar las convenciones e ideas preconcebidas que tenemos sobre la realidad. La trampa en la sonrisa nos invita a apreciar el desdoblamiento que producen el humor y la ironía, recursos que multiplican las perspectivas sobre temas habitualmente complejos de abordar, y que incluyen, junto al ingenio y la risa, una carga de profundidad.
No ha resultado sencillo delimitar y proponer un relato compartido sobre lo que supone el humor, o la risa. Bretón, como lo hiciera también Freud, lo definió como la negación de la realidad, una espléndida afirmación del principio del placer. Otras teorías sitúan el origen del humor en la incongruencia (B. Pascal, Schopenhauer, Kant…); en el sentimiento de superioridad sobre el infortunio ajeno (H. Bergson); o en la liberación de una energía reprimida (Freud, Lacan…). Desde el punto de vista sociológico, a partir de la experimentación del humor, podemos decir que todos los humanos compartimos esta condición homo ludens, aunque los comportamientos, los valores y las normas sociales afectarán de manera determinante cómo se produce y se va entender el humor.