14/04/2016
Concierto Requiem
📍 Multicines Cáceres
2016 - 85 min.
Ficha técnica
Dirigido por:
Herbert von Karajan, Henri-Georges Clouzot
Estreno:
14/04/2016 20.00 horas
Ficha artística
Luciano Pavarotti, Leontyne Price, Fiorenza Cossotto
Sinopsis
El término "leyenda", tan manido, está por una vez justificado. 1967. La batuta más importante de la segunda mitad del siglo XX, el austriaco Herbert von Karajan, dirige a la orquesta de La Scala y a cuatro de los mejores cantantes de la historia, todos ellos especialistas verdianos: la soprano afroamericana Leontyne Price -musa de Samuel Barber y Stravinski-, el bajo búlgaro Nicolai Ghiaurov, la última gran mezzo italiana, Fiorenza Cossotto, y un joven Luciano Pavarotti, con su timbre de oro y su don para emocionar. En eso consiste el Réquiem de Verdi, dedicado al poeta y patriota Alessandro Manzoni (1874). Una partitura colosal de madurez (después solo compondría Otello y Falstaff), melancólica y con ecos de Beethoven, casi más cercana a la ópera que a la liturgia. Podía esperarse de su autor, enemigo de la hipocresía clerical.
Mayor información aquí
Ficha técnica
Dirigido por:
Herbert von Karajan, Henri-Georges Clouzot
Estreno:
14/04/2016 20.00 horas
Ficha artística
Luciano Pavarotti, Leontyne Price, Fiorenza Cossotto
Sinopsis
El término "leyenda", tan manido, está por una vez justificado. 1967. La batuta más importante de la segunda mitad del siglo XX, el austriaco Herbert von Karajan, dirige a la orquesta de La Scala y a cuatro de los mejores cantantes de la historia, todos ellos especialistas verdianos: la soprano afroamericana Leontyne Price -musa de Samuel Barber y Stravinski-, el bajo búlgaro Nicolai Ghiaurov, la última gran mezzo italiana, Fiorenza Cossotto, y un joven Luciano Pavarotti, con su timbre de oro y su don para emocionar. En eso consiste el Réquiem de Verdi, dedicado al poeta y patriota Alessandro Manzoni (1874). Una partitura colosal de madurez (después solo compondría Otello y Falstaff), melancólica y con ecos de Beethoven, casi más cercana a la ópera que a la liturgia. Podía esperarse de su autor, enemigo de la hipocresía clerical.
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