Portal de tu Ciudad Alta

08/04/2010 – 25/04/2010

LA VENGANZA DE DON MENDO

📍 Teatros del Canal. Sala Verde

🎟️ Platea y balconada central 1ª planta, 24€ Palcos 1ª planta, 18€ Balconada 2ª planta (visibilidad limitada), 15€

La venganza de Don Mendo de Tricicle en los Teatros del Canal.  Un montaje cargado de ´gags´, que narra una historia de engaños y tropelías en la época medieval. Javier Veiga, Laura Domínguez, Carlos Heredia y ocho actores más interpretan a 25 personajes

La venganza de Don Mendo, un espectáculo basado en el clásico de Pedro Muñoz Seca, dirigida por Tricicle y con adaptación de Paco Mir, que estará en la Sala Verde de los Teatros del Canal, del 8 al 25 de abril. El montaje es una coproducción de Vania Produccions y Tricicle, en colaboración con Teatros del Canal.

La historia de La Venganza de Don Mendo parte de la trama de un noble arruinado que ha ido a la cárcel por defender el honor de una mujer. Fiel al espíritu del célebre personaje protagonista de Muñoz Seca, Tricicle dirige un espectáculo en clave de humor, escrito en su día como parodia del teatro romántico de la época. Cargada de 'gags', esta comedia narra una historia de engaños y tropelías en la época medieval. Tricicle recupera una de las obras más representativas y representadas del teatro español del humor y de un género, el denominado astracán, ideado por el propio Muñoz Seca.

La obra, contada en cuatro actos, está protagonizada por once actores que interpretan un total de 25 personajes (de los más de 40 que proponía el autor en el original). En el reparto destacan caras tan conocidas como Javier Veiga, en el papel de Don Mendo, Laura Domínguez, que interpreta a Magdalena, y Carlos Heredia, que da vida a Don Pero, duque de Toro en la versión original.

Renovación en la ambientación y el vocabulario


Uno de los aspectos más destacables de este montaje es la ambientación, tanto escenográfica como de vestuario. La escenografía recrea cuatro logrados decorados, en los que se desarrolla la acción: un castillo, una prisión, un campo de batalla y el interior de una gruta. El vestuario, por su parte, corre a cargo de Marta Wazinger quien ha tratado de hacer un guiño al público joven actual. Para ello ha calzado a algún caballero con botas de motorista, ha colocado una toalla como la capa del rey y ha fabricado las hebillas del Marqués de Moncada con anillas de latas de refresco.

Además, Wazinger prefirió basarse en el vestuario del siglo XIV, en lugar del correspondiente al siglo XII (época en la que está ambientada esta comedia), por encontrarla más desenfada y con mayores posibilidades de conexión y guiños con nuestra época.

Esta versión de La venganza de Don Mendo también destaca por su vocabulario. Paco Mir, como responsable de la adaptación, ha hecho alguna variación sobre el texto original, por ejemplo, recortándolo cuando se hacen referencias directas a hechos contemporáneos de la época. También se han dialogado más las escenas y han sustituido algún vocablo en desuso. Para todo ello, el equipo artístico ha contado con la ayuda del especialista en elocución del verso Salvador Oliva.

Pedro Muñoz Seca (1881-1936) es autor de unas trescientas comedias, la mayoría de las cuales tuvieron un gran éxito de público ya en el momento de su estreno. Durante años fue el autor teatral más aplaudido y respetado de España y muy pronto fue identificado con un nuevo género: el astracán.

Erróneamente se suele identificar el astracán (o la astracanada) con la vulgaridad escénica o de lenguaje. Pero, en realidad, el astracán, además de perseguir hacer reír al público, se complace en la presentación desnuda y sin embudos del convencionalismo escénico y argumental. Y es esto lo que sitúa el género en el polo opuesto del romanticismo y le permite abrir nuevas posibilidades estéticas, a la vez que da al espectador la oportunidad de distanciarse de la obra, verla más objetivada y, en este caso, bajo la óptica de la comicidad.

Pero sería un error considerar La venganza de Don Mendo como una comedia destinada sólo a hacer reír al público de una manera fácil. Al contrario, la obra se asienta sobre dos grandes tradiciones: la del teatro en verso y la de la parodia. Y ello exige un lenguaje sólido con una mezcla inteligente y astuta de diferentes estadios sincrónicos de la lengua española, una capacidad para evocar los recursos de la versificación tradicional y adornarla de paronomasias, que tanto pueden jugar con los elementos sonoros de las palabras como con lo que significan. La venganza de Don Mendo es una comedia; pero está construida a partir de estos sólidos fundamentos que acabamos de señalar y sobretodo está construída con un gran instinto teatral. No es una obra, como algunos podrían pensar, destinada a compañías de aficionados. Como todas las obras que funcionan sobre el escenario, exige lo mismo que exigen las buenas comedias de la historia del teatro: un buen conocimiento del medio y un buen conocimiento de los recursos verbales que son su soporte. No es casualidad ni azar que la obra haya sido tan
representada desde el día de su estreno hasta hoy.

                                                                                                                                      Salvador Oliva


LA PRODUCCIÓN
según Tricicle
Todo empezó cuando buscábamos una obra para representar en la temporada escolar que no fuera uno de esos “peñazos” que tanto gustan a los profesores de literatura y tan poco a los alumnos. Habíamos leído ya un montón de obras cuando fuimos a la librería a buscar algunas más. Allí, rodeados de estantes repletos de joyas de la literatura mundial tuvimos lo que podríamos llamar una revelación; por encima de una colección de clásicos apareció un pequeño libro negro: La venganza de Don Mendo. Habíamos oído hablar muchísimo de él. Por la película muy conocida de Fernando Fernán Gómez, por los míticos estudio 1, y porque siempre hay un pariente mayor que se parte de risa recordando los diálogos. La compramos y nos enamoramos enseguida (de la obra). La venganza está llena de gags y de chistes. La forma en que hablan los personajes es tan extraña y al mismo tiempo tan divertida que es muy comprensible que sea, quizá, la obra más representativa y representada del teatro español de humor de este siglo.

¿Cómo la preparamos?
Nos pusimos manos a la obra. Una vez leído el reparto, el proyecto tira de espaldas porque
hay más de cuarenta personajes y un montón de figurantes. Después, cuando lees una
acotación en la que el autor recomienda que cada actor haga más de un personaje, te
tranquilizas pero, un poco más adelante, vuelves a preocuparte porque, aunque los  intérpretes doblen o tripliquen los papeles, aún debes trabajar con un mínimo de 17 actores. Pero la obra nos gustaba mucho, así que intentamos solucionar el problema del excesivo número de actores. Finalmente, quedó una versión con 25 personajes que podían interpretar once actores. No estaba nada mal, aunque tuviéramos tres actrices con barba postiza haciendo de soldados “Pravianos”.

Siguiendo al pie de la letra la máxima que dice: “en el mundo del humor, todo lo que no suma resta”, nos hemos atrevido a hacer alguna variación sobre el texto original: lo hemos recortado un poco cuando hemos creído que el autor, parodiando los dramas de principios de siglo, hacía variaciones sobre el mismo tema; hemos cortado las bromas que tenían relación directa con hechos contemporáneos a la época del estreno y que actualmente no se entenderían (por ejemplo referencias a canciones de la época); hemos intentado dialogar más las escenas, lo que significa que si un monólogo podía transformarse, sin variarlo, en un diálogo, lo hemos hecho, para dar un ritmo aún más ágil a la obra y, finalmente -perdónenos señor Muñoz Seca-, a veces, para clarificar una broma, hemos cambiado alguna palabra de difícil comprensión por otra más familiar ¿Alguien, sin un diccionario en la mano, sabe qué quiere decir, por ejemplo, “quillotro”?.

El verso
Este era otro problema. A primera vista nadie (ni nosotros mismos) diría que el TRICICLE somos
especialistas en verso. Pero a fuerza de cortar y ajustar nuestra versión hemos tenido que
aprender toda clase de versos: romances, cuartetos, quintetos, silvas, alejandrinos…
Para asegurarnos de que habíamos hecho bien nuestro trabajo consultamos a Salvador Oliva, un especialista en “elocución del verso” que por unos días dejó sus traducciones de
Shakespeare para adentrarse y valorara con regocijo las rimas de Muñoz Seca .
La escenografía La venganza transcurre en cuatro decorados que, prácticamente, apenas varían: un castillo, una prisión, un campo de batalla y el interior de una gruta.

Vestuario

Queríamos un vestuario que a primera vista pareciera del siglo XII pero que, mirado con
tranquilidad, tuviera “sorpresas”. El resultado es que más de un caballero calza botas de
motorista, la capa del rey está hecha con una toalla de playa y las hebillas del Marqués de
Moncada están hechas con anillas de latas de Coca cola. Hay, sin embargo, una pequeña
trampa. La acción de La venganza transcurre en el siglo XII pero puesto que es un siglo con una moda muy triste, decidimos que vestiríamos a los personajes como en el siglo XIV.

Para acabar

La venganza de Don Mendo puede ser víctima fácil de las apreciaciones precipitadas. Porque el argumento no es nada original, porque los personajes son arquetipos y porque en general, tiene un aspecto paródico que lleva a pensar en una improvisación muy afortunada. Pero no. Estamos seguros que Pedro Muñoz Seca, entre los vasos de leche que tomaba para calmar la úlcera que le martirizaba mientras escribía La venganza rompió más de un folio para encontrar siempre la rima y la métrica adecuadas para cada ocasión.
La venganza es un desafío personal para hacer reír con más complicaciones de las necesarias y la muestra más representativa de un género que inventó el propio Muñoz Seca: el astracán, un tipo de teatro que quería hacer reír a cualquier precio y que, juzgado por sus obras más flojas, ha pasado a ser un adjetivo peyorativo, la astracanada.
A pesar de que nuestro estilo no está basado en la palabra, no hemos dejado nunca de buscar la influencia de todos aquellos que han entendido el inefable mecanismo del humor, y Muñoz Seca es una de las cimas fundamentales del teatro de humor español.
 









































































































FICHA ARTÍSTICA
Autor: Pedro Muñoz Seca / Adaptación: Paco Mir / Dirección: Tricicle / Escenografía: Jon Berrondo / Vestuario: Marta Wazinger y Anna Güell / Música y sonido: Pere Bardagí / Producción: Carles Roca y Mercé Puy / Diseño Gráfico: Miquel Aparici / Distribución: Joan Fernández Reparto: Javier Veiga, Laura Domínguez, Fermí Herrero, Carlos Heredia, Inma Ochoa, Frank Capdet, Maribel Lara, Pepa Zaragoza, Diego Molero, Toni González y Rosana del Carpio.

Reparto:
Javier Veiga, Laura Domínguez, Fermí Herrero, Carlos Heredia, Inma Ochoa, Frank Capdet, Maribel Lara, Pepa Zaragoza, Diego Molero, Toni González y Rosana del Carpio.

Lugar:

Sala Verde de los Teatros del Canal.

Horario:
de martes a sábados a las 20,30h; domingos a las 19.30h; sábado 24 de abril a las 19.30 y a las 22.30h.

Precios:
platea y balconada central 1ª planta, 24€; palcos 1ª planta, 18€; balconada 2ª planta (visibilidad limitada), 15€.
PRECIOS DÍA DEL ESPECTADOR, MARTES: platea y balconada central 1ª planta, 18€; palcos 1ª planta , 14€; balconada 2ª planta (visibilidad limitada), 10€.
DESCUENTOS: Carnet Joven Euro <26 y Mayores de 65, 25% de descuento todos los días. Grupos a partir de 20 personas.
VENTA LOCALIDADES: www.entradas.com / 902 488 488 de lunes a domingo de 10.00 a 23.00 h. / Taquillas de los Teatros del Canal/ Red de cajeros de Caja Madrid