24/11/2016 – 07/01/2017
'EUROPA EN LLAMAS'
📍 Sala Araba de la Fundación Vital C/La Paz, 5 - 1ª planta (Centro Dendaraba) Vitoria-Gasteiz
🎟️ Acceso libre
Europa en llamas
Ecos de la Alemania nazi en Vitoria (1939-1945)
Ecos de la Alemania nazi en Vitoria (1939-1945)
Con esta muestra la Fundación Sancho el Sabio da continuidad a un proyecto expositivo centrado en el siglo XX, en sus conflictos, guerras y movimientos sociales que comenzó en 2015 con la muestra ‘Vanguardias peligrosas’. Gracias al equipo formado por los historiadores Virginia López de Maturana y Guillermo Marín, y el arquitecto/ilustrador Xabier Sagasta se pretende acercar la mirada a Vitoria. Como explica el director de Sancho el Sabio, Jesús Zubiaga, “una mirada local a un conflicto mundial: las vanguardias peligrosas terminaron con Europa en llamas”.
Bajo esta premisa, se ha montado una exposición visual basada en una selección de fotografías del Archivo Municipal de Vitoria-Gasteiz ‘Pilar Aróstegui’, así como con noticias de prensa de la época. Se trata de documentación original que muestra el ambiente en la ciudad durante el conflicto a la que las magníficas ilustraciones de Xabier Sagasta complementan, actuando como nexo narrativo cercano.
La II Guerra Mundial
Tras la Guerra Civil, el período comprendido entre 1939 y 1945 estuvo marcado por otro gran conflicto bélico: la II Guerra Mundial. Aunque España se mantuvo neutral en esta contienda, el Nuevo Estado franquista –que soportaba su etapa de mayor fascistización como consecuencia del auge de estos regímenes en toda Europa– mostraba una actitud claramente germanófila.
Este hecho se hizo palmario también a nivel local, donde la sociedad se vio sugestionada por la propaganda que el régimen nazi transmitía, por ejemplo, a través de la prensa, la radio y el cine, previo acuerdo con la dictadura de Franco. La II Guerra Mundial enfrentó a dos grandes bloques: el Eje, que incluyó fundamentalmente a Alemania, Italia y Japón; y los Aliados, con Gran Bretaña, Francia, EE. UU. y la URSS como principales exponentes. Su desenlace supuso el final de los totalitarismos de corte fascista en Europa, y el surgimiento de un nuevo contexto político bipolar: el de la Guerra Fría, en el que EE.UU. y la URSS pujaron durante más de 40 por extender su influencia ideológica en el mundo.
En una ciudad pequeña, tranquila y tradicional como aquella Vitoria de principios de los años 40 muchos de sus habitantes siguieron el transcurso de esta segunda gran guerra a través de la prensa local. A través de ella, las conquistas y los logros bélicos alemanes se difundieron entusiásticamente durante la primera fase de la guerra, mientras se ensalzaba abiertamente a figuras como Hitler y Mussolini. Tras 1943, y de la mano de las primeras derrotas nazis (Stalingrado), la prensa atemperó su entusiasmo proalemán, y comenzó a reivindicar con fuerza su neutralidad y a mirar hacia las potencias que comenzaban a perfilarse como ganadoras.
En ese comienzo de la década de los 40 los habitantes de Vitoria vieron aparecer en el periódico Pensamiento Alavés un buen número de anuncios propagandísticos proalemanes que compartieron espacio con los tradicionales anuncios de productos y comercios locales. Esta actividad propagandística, que tuvo dimensiones nacionales, fue impulsada logística y económicamente por la propia Alemania nazi a través de su embajada en Madrid. A través de ella pretendió transmitirse la imagen de una Alemania imbatible, no solo militarmente, sino también en cuanto a la calidad y superioridad técnica de su producción industrial. Junto a una gran cantidad de anuncios sobre productos germanos, esta propaganda proalemana tuvo también una vertiente más gráfica, profunda y sofisticada: se proyectó una futura Europa Continental que surgiría del dominio y superioridad alemanes. Una idea de una de Europa hermanada, en clave totalitaria, a la que el franquismo quiso sumarse. Sin embargo, cuando Alemania empezó a perder la guerra, aquella España franquista cambió de horizontes y buscó el faro de otros nuevos referentes, de otras nuevas vanguardias.
En esta exposición se podrá ver cómo llegaba esta propaganda a Vitoria no solo a través de los medios de comunicación, sino también mediante diversos homenajes públicos a la División Azul, el cuerpo expedicionario de combatientes españoles que apoyaron entre 1941 y 1943 a la Wehrmacht (Ejército alemán) en el frente ruso como consecuencia de la invasión de la URSS. La llamada a la movilización de los voluntarios comenzó inmediatamente en Vitoria. El primer banderín de enganche fue anunciado en Pensamiento Alavés en junio de 1941. Los primeros trenes de expedicionarios con destino a Rusia partieron de la capital alavesa los días 15 y 16 de julio de 1941, siendo despedidos con honores por todas las autoridades de la Diputación de Álava y del Ayuntamiento de Vitoria, al son de los himnos del régimen. A partir de ese instante fueron constantes las manifestaciones de apoyo a la División Azul en Vitoria.
Además de con las fotografías, en la muestra se podrá comprobar cómo, de manera novedosa, se utiliza el dibujo como herramienta de narración, de forma que las ilustraciones sean mediadoras entre el material histórico y el visitante.
Horario:
De 18.00 a 20.30 horas (lunes a sábado)
De 12 a 14 y de 18.00 a 20.30 horas (domingos y festivos)
Bajo esta premisa, se ha montado una exposición visual basada en una selección de fotografías del Archivo Municipal de Vitoria-Gasteiz ‘Pilar Aróstegui’, así como con noticias de prensa de la época. Se trata de documentación original que muestra el ambiente en la ciudad durante el conflicto a la que las magníficas ilustraciones de Xabier Sagasta complementan, actuando como nexo narrativo cercano.
La II Guerra Mundial
Tras la Guerra Civil, el período comprendido entre 1939 y 1945 estuvo marcado por otro gran conflicto bélico: la II Guerra Mundial. Aunque España se mantuvo neutral en esta contienda, el Nuevo Estado franquista –que soportaba su etapa de mayor fascistización como consecuencia del auge de estos regímenes en toda Europa– mostraba una actitud claramente germanófila.
Este hecho se hizo palmario también a nivel local, donde la sociedad se vio sugestionada por la propaganda que el régimen nazi transmitía, por ejemplo, a través de la prensa, la radio y el cine, previo acuerdo con la dictadura de Franco. La II Guerra Mundial enfrentó a dos grandes bloques: el Eje, que incluyó fundamentalmente a Alemania, Italia y Japón; y los Aliados, con Gran Bretaña, Francia, EE. UU. y la URSS como principales exponentes. Su desenlace supuso el final de los totalitarismos de corte fascista en Europa, y el surgimiento de un nuevo contexto político bipolar: el de la Guerra Fría, en el que EE.UU. y la URSS pujaron durante más de 40 por extender su influencia ideológica en el mundo.
En una ciudad pequeña, tranquila y tradicional como aquella Vitoria de principios de los años 40 muchos de sus habitantes siguieron el transcurso de esta segunda gran guerra a través de la prensa local. A través de ella, las conquistas y los logros bélicos alemanes se difundieron entusiásticamente durante la primera fase de la guerra, mientras se ensalzaba abiertamente a figuras como Hitler y Mussolini. Tras 1943, y de la mano de las primeras derrotas nazis (Stalingrado), la prensa atemperó su entusiasmo proalemán, y comenzó a reivindicar con fuerza su neutralidad y a mirar hacia las potencias que comenzaban a perfilarse como ganadoras.
En ese comienzo de la década de los 40 los habitantes de Vitoria vieron aparecer en el periódico Pensamiento Alavés un buen número de anuncios propagandísticos proalemanes que compartieron espacio con los tradicionales anuncios de productos y comercios locales. Esta actividad propagandística, que tuvo dimensiones nacionales, fue impulsada logística y económicamente por la propia Alemania nazi a través de su embajada en Madrid. A través de ella pretendió transmitirse la imagen de una Alemania imbatible, no solo militarmente, sino también en cuanto a la calidad y superioridad técnica de su producción industrial. Junto a una gran cantidad de anuncios sobre productos germanos, esta propaganda proalemana tuvo también una vertiente más gráfica, profunda y sofisticada: se proyectó una futura Europa Continental que surgiría del dominio y superioridad alemanes. Una idea de una de Europa hermanada, en clave totalitaria, a la que el franquismo quiso sumarse. Sin embargo, cuando Alemania empezó a perder la guerra, aquella España franquista cambió de horizontes y buscó el faro de otros nuevos referentes, de otras nuevas vanguardias.
En esta exposición se podrá ver cómo llegaba esta propaganda a Vitoria no solo a través de los medios de comunicación, sino también mediante diversos homenajes públicos a la División Azul, el cuerpo expedicionario de combatientes españoles que apoyaron entre 1941 y 1943 a la Wehrmacht (Ejército alemán) en el frente ruso como consecuencia de la invasión de la URSS. La llamada a la movilización de los voluntarios comenzó inmediatamente en Vitoria. El primer banderín de enganche fue anunciado en Pensamiento Alavés en junio de 1941. Los primeros trenes de expedicionarios con destino a Rusia partieron de la capital alavesa los días 15 y 16 de julio de 1941, siendo despedidos con honores por todas las autoridades de la Diputación de Álava y del Ayuntamiento de Vitoria, al son de los himnos del régimen. A partir de ese instante fueron constantes las manifestaciones de apoyo a la División Azul en Vitoria.
Además de con las fotografías, en la muestra se podrá comprobar cómo, de manera novedosa, se utiliza el dibujo como herramienta de narración, de forma que las ilustraciones sean mediadoras entre el material histórico y el visitante.
Horario:
De 18.00 a 20.30 horas (lunes a sábado)
De 12 a 14 y de 18.00 a 20.30 horas (domingos y festivos)