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11/12/2017

ME ENCANTA LO QUE PIENSO Y TENGO RAZÓN

📍 Caixa Forum

Hablaremos sobre las investigaciones más recientes sobre la relación entre emoción y cognición. Por ejemplo, ahora sabemos que emociones como la alegría no solo cambian lo que se piensa sino que también validan los pensamientos que ya tenemos en la mente. La validación del pensamiento tiene lugar tanto si esos pensamientos son positivos como si son negativos, y para pensamientos racionales e irracionales. Paradójicamente, la alegría puede magnificar el efecto de los pensamientos más negativos, dando lugar a conductas tanto depresivas como agresivas, hacia uno mismo y hacia los demás. Este efecto potenciador del pensamiento se debe a una sensación de seguridad (creer que uno tiene razón y está en lo cierto) y a otra de bienestar (sentirse a gusto con lo que viene a la mente). A diferencia de la alegría, estas dos dimensiones de certeza y placer están disociadas en otras emociones tales como la esperanza, la admiración, la elevación, el sobrecogimiento y la sorpresa. Como consecuencia, estas emociones positivas operan de una forma más compleja, pero también predecible, abriendo la posibilidad de poder gestionar sus efectos de forma voluntaria.

Pablo Briñol es profesor de Psicología en la Universidad Autónoma de Madrid y en la Universidad Estatal de Ohio. Recientemente galardonado con la medalla europea Kurt Lewin por su excelencia investigadora, trabaja en el estudio de los mecanismos que explican el cambio psicológico. Sus investigaciones sobre persuasión han dado lugar a cientos de publicaciones científicas, libros y presentaciones internacionales. Actualmente es director de investigación y formación de la Sociedad Científica Española de Psicología Social.