21/10/2017 – 28/10/2017
62 SemInCi - Semana internacional de cine de Valladolid
📍 Teatro Calderón y Teatro Carrión
🎟️ Abonos desde 25 a 138 euros
La Semana Internacional de Cine de Valladolid es uno de los festivales más antiguos y consolidados de Europa. Nació un 20 de marzo de 1956 como Semana de Cine Religioso de Valladolid.
No siempre había el suficiente número de películas de temática religiosa como para hacer un certamen lo que llevó a su conversión, cuatro años después, en Semana Internacional de Cine Religioso y de Valores Humanos. El nombre hace honor a la gran novedad que se introdujo: la admisión de filmes en cuyo contenido predominaran los valores humanos y comprometidos.
En 1973 pasó a llamarse, definitivamente, Semana Internacional de Cine de Valladolid. Se elimina el carácter religioso del festival merced a una evolución marcada por dos factores: el crecimiento del número de películas que concursaban y el hecho de que los productores comenzaran a reservar sus obras para la cita de Valladolid.
El origen de su acrónimo, SEMINCI, no está en la urgencia de los nuevos tiempos de denominar con una sola palabra frases completas, sino en la necesidad de ahorrar palabras en los telegramas.
No siempre había el suficiente número de películas de temática religiosa como para hacer un certamen lo que llevó a su conversión, cuatro años después, en Semana Internacional de Cine Religioso y de Valores Humanos. El nombre hace honor a la gran novedad que se introdujo: la admisión de filmes en cuyo contenido predominaran los valores humanos y comprometidos.
En 1973 pasó a llamarse, definitivamente, Semana Internacional de Cine de Valladolid. Se elimina el carácter religioso del festival merced a una evolución marcada por dos factores: el crecimiento del número de películas que concursaban y el hecho de que los productores comenzaran a reservar sus obras para la cita de Valladolid.
El origen de su acrónimo, SEMINCI, no está en la urgencia de los nuevos tiempos de denominar con una sola palabra frases completas, sino en la necesidad de ahorrar palabras en los telegramas.