24/10/2017
Ópera UN BALLO IN MASCHERA
📍 Multicines Cáceres
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Después de ver la impresionante ‘Carmen’ de Bregenz, grabada el pasado verano en el festival austríaco, el próximo martes 24 de octubre llega la primera ópera en directo de este otoño: ‘Un ballo in maschera’, de Verdi, que ha inaugurado la temporada lírica 2017-2018 del Liceu.
Supone el regreso a Barcelona de uno de los mejores tenores del siglo XXI: el polaco Piotr Beczala. Hoy día nadie le tose -ni siquiera Kaufmann- en sus papeles de cabecera: Werther, Fausto, Rodolfo (La bohème) y por supuesto el protagonista de esta tragedia, Riccardo, que ha llevado a todos los rincones del mundo. Refinado, potente, luminoso en los agudos, de línea impecable y perfecto control de los medios, toma el testigo de Caruso, Pavarotti, Bjorling, Di Stefano, Domingo, Carreras y otros que lo interpretaron. Junto a él, una leyenda viva como Dolora Zajick, apabullante Ulrica. Lamentamos la baja del gran barítono Dmitri Hvorostovsky, que lucha contra un tumor cerebral; lo ha reemplazado Marco Caria.
Después del exitoso estreno de la ópera en Roma en 1859, al Liceu llegó solo dos años más tarde, en enero de 1861. La última vez que se vio por estos lares, en el año 2000, la controvertida escenografía de Calixto Bieito -ambientada en la Transición española- recibió estruendosos silbidos. No ha sucedido lo mismo con el nuevo montaje de Vincent Boussard, elegante, oscuro y plásticamente bello, coproducido con las óperas de Toulouse y Nuremberg. El francés impresionó en 2001 en el Teatro Real con Dido y Eneas, de Handel, y en la ciudad condal con la reciente I Capuleti e i Montecchi, que pudimos disfrutar en nuestros cines. Como en esa última, el lujoso vestuario lo firma el diseñador de alta costura Christian Lacroix, empeñado en “establecer vínculos entre los tiempos del compositor y el presente”.
‘Un ballo in maschera’ se considera una de las cumbres del período intermedio de la producción verdiana, ese que transcurre entre ‘Rigoletto’ y ‘Aida’, previo a la madurez de ‘Otello’. Algunos la ven como un paso atrás respecto a su predecesora, la revolucionaria ‘Simon Boccanegra’, y eso parece si nos ceñimos a la estructura (aquella construía todo un drama musical, con una melodía continua; ésta regresa al esquema de números cerrados: arias, dúos, conjuntos, coros), pero hay mucho más. Como señaló el crítico Filippo Filippi, “Verdi se sitúa entre el pasado y el porvenir. ¿Queréis ritmo, períodos, música pura? Aquí los tenéis en abundancia. Y vosotros, señores del futuro, ¿queríais desvinculación de las maltrechas formas convencionales? Servíos”.
1) Siempre al grano
No puede decirse que Un ballo represente ningún avance significativo, pero está impecablemente estructurada, con ritmo y equilibrio. Destaca la economía de medios y la concreción. Nada se alarga; va al grano. En el primer acto presenta a todos los personajes; es más, en solo un minuto de preludio ya nos ha situado en la corte -con su boato, brillo, elegancia y vitalidad- y advertido de la presencia de una trama criminal.
-Obertura: tres motivos. Un pizzicato de violines con viento madera. Otro, más noble (0.24), representa el palacio, la vida regia. El tercero y último (min. 1.00), una fuga de las cuerdas, en tono menor, simboliza a los conspiradores. https://youtu.be/shs-uvPKz0o Ya en el 1.41, otro motivo significativo: el de La rivedrà nell’estasi, el aria del tenor (continúa en el 2.10)
Aquí, versión de Abbado: https://youtu.be/ZPJ1cMSqhKw
En el desenlace, acude a la música de baile, genial recurso dramático: se intercalan mazurcas, vals, coupléts, mientras los asesinos dialogan en tono comedido. Como había hecho en Rigoletto, las danzas marcan los momentos decisivos.
https://youtu.be/HCafzF2Xs7k. (tras la recapitulación Si rivederti Amelia en el min. 1, breve cabaletta del tenor con el tema de amor, corta pero muy exigente). Min. 1.35, danzas en palacio.
En el 2.20, mientras suena música alegre, los conspiradores hablan. En el 3.00, Oscar cuenta a Renato quién es el rey disfrazado. Saper vorreste (3.20) es un aria de bel canto perfectamente integrada en la continuidad orquestal del acto (continúa en el 5.20). Min. 5.40 en adelante, Renato insiste. Min. 7, nueva pieza de baile (y debajo, Riccardo y Amelia dialogan, ella le pide que se marche para no correr peligro; ambos se declaran, sobre una fina mazurca de aire fúnebre. Min. 9, aumenta el lirismo del canto. “No temo a la muerte, tu amor es más fuerte que ella”. Hasta que él le pide que se marche con Renato: “Quiero salvarte, mañana partirás”.
2) Melodías burbujeantes
Muy querida entre los cantantes -por sus cinco exigentes papeles protagónicos-, los espectadores la adoran por sus pegadizos impulsos, sus inusuales elecciones rítmicas y sus ideas burbujeantes. Abundan las melodías inolvidables, marca de la casa, ya desde la primera y apasionada intervención del tenor ‘La riverdra nell’estasi’, forma intermedia entre cantabile y cabaleta, primera aparición del personaje, que no puede contener la emoción al leer el nombre de Amelia entre los invitados. https://youtu.be/sGZmoK9zMLI (min. 0.30, recordémosla de la obertura)
Versión de Giuseppe Di Stefano: https://youtu.be/nGBddgf4QeA
Y aquí, en el 1.35, Piotr Beczala, que está a la altura de los grandes: https://www.youtube.com/watch?v=5UWdLPoZuYk
Verdi lleva esa melodía al extremo en el momento decisivo: el dúo de amor, añadiendo otras amplias y elegantes, como descripción del juego psicológico de Riccardo y Amelia: él, para terminar de ganarse a su amada, la atrae hacia su tonalidad y estilo arrebatador y lírico.
https://youtu.be/04SqtvZfzjM Largo, primero el encuentro, recitativo, después el tenor (1.15), ardiente, tras él la soprano, con su respuesta (2.40) sobre arpegios de clarinete. Acercan posturas (min. 3), “mi vida, un universo por una sola palabra” (4.00). Min 4.05, leitmotiv del amor, muy importante. (coincide con la confesión de ella: “te amo”), la soprano lo subraya en el 4.35. El tenor, eufórico, a partir de min. 5.00. Min. 6.28, la réplica de ella: “Ahi! Sul funereo letto”, rápida y muy movida. La orquesta en pleno, un estallido como el de Amami alfredo de La traviata, en el 7.20, motivo del amor, ahora en otra tonalidad más aguda que antes. Él retoma su euforia en el 8.00, reexposición del tema, y concluyen juntos en el 9.00 al unísono en el do de pecho.
El dúo se compara con el de Otello y sobre todo con Tristán e Isolda por lo prohibido del encuentro y la intensidad de los sentimientos.
Por último, en el tercer acto el tenor vuelve a las andadas: Pavarotti, en directo en Viena, 1986, con subtítulos en español: https://youtu.be/KuSWLb-lxmk Primero, el tema del amor, introducido por la orquesta. Después (0.30) el recitativo accompagnato, en el que el rey duda y se atormenta: dejar escapar a su amada, a la que nunca volverá a ver. En el min. 1.30 la melodía romántica insiste, no le deja tranquilo (1.54). Verdi hace que la orquesta, mediante los leitmotive, expresen los sentimientos ocultos de los personajes, a la manera de Wagner. Así, el tema de amor hostiga a Riccardo durante toda la obra, desde la primera aria hasta que firma la sentencia; nos hace ver que su única razón de ser es Amelia, y a pesar de que él -en un gran gesto de generosidad, amistad y sentido común- la envía lejos junto a su marido, la orquesta repite esa melodía una y otra vez, como la voz de su corazón. En el 2.30, Ma se me forza (…), “es forzoso perderte”, melodía bellísima en tono de lamento, con acompañamiento de arpegios de las cuerdas al más puro estilo Bellini (fue su heredero).
3) Un tono para cada emoción
El compositor logra penetrar en el interior de los personajes para describir sus pasiones. Para cada emoción -la renuncia, la ira- encuentra un tono musical, una tinta.
Veamos dos ejemplos: la estremecedora Eri tu, del barítono, tan cargada de sentimientos contradictorios: la furia, encarnada en los vientos metales; la dulzura, en el arpa y la flauta. Emociones fuertes dan paso a calmadas reflexiones. Aquí, un insuperable Ettore Bastianini, a partir del min. 1.35, aunque todo el pasaje dramático previo merece la pena: https://youtu.be/UJQrrwPPigE Vientos metales -trombones- furiosos. Odio y deseo de venganza hacia el conde. Min. 3, arpa y flauta travesera, ambiente dulce (“O, dolcezze perdute…”), pasaje lírico en tono mayor, remembranza de los años con Amelia. El tono funesto vuelve en el min. 4.30 (“è finita”), aunque concluye con el pasaje lírico y una nota aguda.
Por otro lado, la primera de las dos grandes arias de la soprano: Ma dall’arido stelo divulsa, con Callas. La introduce un corno inglés: https://youtu.be/h20eChErMSg. Se mezclan en esta escena sentimientos diversos: miedo, obligación de fidelidad, dudas. Todas las intervenciones de Amelia son elegías tristísimas. Quizá la heroína más desgraciada de Verdi junto con la reina Isabel de Don Carlo. Tono sombrío, oscuro, de fa menor, aire fúnebre del instrumento solista (corno inglés, que a partir del 1.35 repite la melodía de la soprano mientras ella comenta con variaciones, como en los conciertos instrumentales)
4) Destruir desde dentro
Pese a haber pisado el freno (siempre lo hizo después de sus mayores avances hacia el drama musical, como Macbeth o Boccanegra), el de Busseto no detuvo su progreso. A su manera, continúa dinamitando (o enriqueciendo) las viejas formas. Por ejemplo, las arias se conciben como monólogos dramáticos; obedecen más a la expresión que a la forma. Por eso son más cortas, y ninguna concluye con la típica cabaletta. La rivedrà es una cavatina cantabile, pero a una velocidad y un movimiento inusuales. Más adelante, el primer acto desemboca en un quinteto en el que los presentes expresan consternación, como habrían hecho Mozart o Rossini (recordemos el final de acto de Las bodas de Fígaro).
En bel canto, a este típico conjunto se le llamaba ‘finale concertato’. Pero È scherzo od è follia, el quinteto de Verdi, hace que los cuatro grupos de voces conserven cada uno su tonalidad y su perfil característico, así como su acompañamiento diferente: flautín -Riccardo-, oboe -Oscar-, contrabajo -conspiradores-… https://youtu.be/qj4J0gpNLzA Primero el tenor, Riccardo, que parece emitir carcajadas (corcheas en staccato), luego Ulrica (0.30), con tono suplicante: “Ah voi, signoria queste, seguida de los comentarios de los asesinos, agitados, en semicorcheas, 0.46, “La sua parola è dardo, è fulmine lo sguardo”. Y una línea aguda, amplia y ligada de la soprano (Oscar).
Lo más interesante de todo es que Verdi persigue el contraste incansablemente. Un ballo in maschera se fundamenta en el claroscuro, el choque de extremos: frente a la frivolidad del paje Óscar o de las perfumadas danzas del baile, el macabro estilo de los conspiradores. Frente al lirismo de Amelia, la funesta Ulrica. ¿Qué mejor que juntarlos a todos, con sus diferentes estilos, en las escenas de conjunto?
5) Un aire francés
La partitura aúna la tradición italiana con la opulencia de la grand opéra -como Las vísperas sicilianas- y la gracia de la ópera cómica francesa. Esto último es inédito en el compositor, que nunca había introducido personajes humorísticos en una tragedia. En este sentido, el personaje más sorprendente es Oscar, papel travestido para soprano ligera -un recurso propio de tiempos pasados-, odiado y amado a partes iguales (hay críticos que lo desprecian, aunque el compositor consideraba que sus arias eran las más logradas).
Sin duda resulta singular su línea vocal belcantista, con intermedios, canciones estróficas y virtuosas, partes decorativas, ya desde la primera intervención, Volta la terrea (aquí Blackwell): https://youtu.be/tzGpQA0atNk (coloraturas a partir del min. 0.30). En el min. 2, Pavarotti continúa ese fraseo rápido. La soprano sigue en el 2.50. Defiende a la bruja para que no la destierren.
En esa misma línea afrancesada, de estilo cortesano y aire perfumado, se puede encuadrar al personaje del conde al principio de la trama. Es quien más evoluciona: de monarca frívolo -que, como algún especialista ha señalado, “juega a gobernar” más que gobierna- a auténtico héroe trágico en el desenlace. Al inicio, es un personaje amable, despreocupado, amistoso con sus súbditos. Cuando un juez le lleva una orden de destierro de una bruja, decide acudir personalmente a su cueva para comprobar si merece ser acusada. Pero él se lo toma como una diversión: va disfrazado de pescador, como un niño travieso, y para más inri pide a todos los amigos que lo acompañen.
Di tu se fedele, con Jussi Bjorling: https://youtu.be/BkrDmv8NhYI
6) La variedad
El musicólogo Roger Parker definió ‘Un ballo in maschera’ como “obra maestra del popurrí”. Y sí, en la variedad está su fortaleza: contiene pasajes líricos -Amelia-, sobrenaturales -los de la contralto, Ulrica-, recrea las fiestas de la corte…
-Aria de Ulrica (min. 1.50), aquí con Florence Quivar: https://youtu.be/y8bbG0AAsSc . La orquesta, al principio, sorprende con unas disonancias. Primero tres acordes estruendosos; después (0.16), un clarinete con intervalos insólitos (como los trombones del auto de fe en ‘Don Carlo’. El color oscuro recuerda a la gitana Azucena de Il trovatore. En el 0.33, las cuerdas (violonchelos y violas), motivo en tono mayor. Para personificar la fatalidad, Verdi escoge una voz femenina de registro grave, y la acompaña de fagotes o contrabajos.
Comparémosla con su figura opuesta, la delicada Amelia:
Morrò, ma prima in grazia, con Maria Callas: https://youtu.be/2iD5BfWJN8c
Bellísima melodía introducida por un solo de violonchelo que nos lleva también a ‘Don Carlo’ (casi esperamos que aparezca el rey Felipe II lamentando aquello de “Ella nunca me amó”)
(Violeta Urmana en el Real; no se le acerca a la suela de los talones a Callas, pero merece la pena por los subtítulos: : https://youtu.be/rKM7rv7h1U4 )
Y, siguiendo con la extraordinaria variedad de la partitura, recordemos al paje Oscar:
Saper vorreste (aquí, con Diana Damrau): https://youtu.be/kdMgvdRQmcE (en el 0.32, comienzan coloraturas, personaje del bel canto. Min. 0.50 continúan). Tono alegre, humorístico justo en medio de la tragedia del tercer acto, antes de que el protagonista sea asesinado.
En el conmovedor final, Riccardo alcanza la condición de héroe trágico con su despedida, una muerte esperanzadora y bondadosa como la del Marqués de Posa (sí, las similitudes con Don Carlo son abundantes).
https://youtu.be/UMwOgyNobds (por cierto, en esta versión Amelia le llama “Gustavo” en vez de “Riccardo”; en los últimos años se ha tendido a alterar el libreto para respetar el deseo inicial del compositor, que situó la trama en la corte de Suecia y dio el protagonismo al rey Gustavo III, asesinado por un cortesano a finales del XVIII. Fue la censura de la época la que obligó a situar en otro contexto histórico la trama).
En el 1.00, se dicen adiós y el rey es apuñalado. El coro clama venganza: “Que la espada atraviese al traidor”. En el 1.48, el monarca, en su lecho de muerte, sobre unos violines que siguen el baile, pide comprensión. En el 2.25, “Ella è pura”, su emotiva despedida. Min. 2.58, arpegios de clarinete. “Yo la amaba”.
Min. 4.00, interviene la soprano y el coro. 4.25, Renato: “El deseo de venganza me hizo cometer este error”. Min. 4.40, el rey absuelve a todos con su perdón. 4.50, arpa celestial y coro que se dirige al dios piadoso.
————
Si habéis llegado hasta aquí, muchas gracias por vuestra atención. Perdonad que nos hayamos extendido. Se nota que ‘Un ballo in maschera’ nos motiva bastante, ¿verdad?
Esperamos que estas notas os hayan servido para saber más de la obra y que el próximo martes la disfrutéis con nosotros.
¡Hasta la próxima!
Supone el regreso a Barcelona de uno de los mejores tenores del siglo XXI: el polaco Piotr Beczala. Hoy día nadie le tose -ni siquiera Kaufmann- en sus papeles de cabecera: Werther, Fausto, Rodolfo (La bohème) y por supuesto el protagonista de esta tragedia, Riccardo, que ha llevado a todos los rincones del mundo. Refinado, potente, luminoso en los agudos, de línea impecable y perfecto control de los medios, toma el testigo de Caruso, Pavarotti, Bjorling, Di Stefano, Domingo, Carreras y otros que lo interpretaron. Junto a él, una leyenda viva como Dolora Zajick, apabullante Ulrica. Lamentamos la baja del gran barítono Dmitri Hvorostovsky, que lucha contra un tumor cerebral; lo ha reemplazado Marco Caria.
Después del exitoso estreno de la ópera en Roma en 1859, al Liceu llegó solo dos años más tarde, en enero de 1861. La última vez que se vio por estos lares, en el año 2000, la controvertida escenografía de Calixto Bieito -ambientada en la Transición española- recibió estruendosos silbidos. No ha sucedido lo mismo con el nuevo montaje de Vincent Boussard, elegante, oscuro y plásticamente bello, coproducido con las óperas de Toulouse y Nuremberg. El francés impresionó en 2001 en el Teatro Real con Dido y Eneas, de Handel, y en la ciudad condal con la reciente I Capuleti e i Montecchi, que pudimos disfrutar en nuestros cines. Como en esa última, el lujoso vestuario lo firma el diseñador de alta costura Christian Lacroix, empeñado en “establecer vínculos entre los tiempos del compositor y el presente”.
‘Un ballo in maschera’ se considera una de las cumbres del período intermedio de la producción verdiana, ese que transcurre entre ‘Rigoletto’ y ‘Aida’, previo a la madurez de ‘Otello’. Algunos la ven como un paso atrás respecto a su predecesora, la revolucionaria ‘Simon Boccanegra’, y eso parece si nos ceñimos a la estructura (aquella construía todo un drama musical, con una melodía continua; ésta regresa al esquema de números cerrados: arias, dúos, conjuntos, coros), pero hay mucho más. Como señaló el crítico Filippo Filippi, “Verdi se sitúa entre el pasado y el porvenir. ¿Queréis ritmo, períodos, música pura? Aquí los tenéis en abundancia. Y vosotros, señores del futuro, ¿queríais desvinculación de las maltrechas formas convencionales? Servíos”.
1) Siempre al grano
No puede decirse que Un ballo represente ningún avance significativo, pero está impecablemente estructurada, con ritmo y equilibrio. Destaca la economía de medios y la concreción. Nada se alarga; va al grano. En el primer acto presenta a todos los personajes; es más, en solo un minuto de preludio ya nos ha situado en la corte -con su boato, brillo, elegancia y vitalidad- y advertido de la presencia de una trama criminal.
-Obertura: tres motivos. Un pizzicato de violines con viento madera. Otro, más noble (0.24), representa el palacio, la vida regia. El tercero y último (min. 1.00), una fuga de las cuerdas, en tono menor, simboliza a los conspiradores. https://youtu.be/shs-uvPKz0o Ya en el 1.41, otro motivo significativo: el de La rivedrà nell’estasi, el aria del tenor (continúa en el 2.10)
Aquí, versión de Abbado: https://youtu.be/ZPJ1cMSqhKw
En el desenlace, acude a la música de baile, genial recurso dramático: se intercalan mazurcas, vals, coupléts, mientras los asesinos dialogan en tono comedido. Como había hecho en Rigoletto, las danzas marcan los momentos decisivos.
https://youtu.be/HCafzF2Xs7k. (tras la recapitulación Si rivederti Amelia en el min. 1, breve cabaletta del tenor con el tema de amor, corta pero muy exigente). Min. 1.35, danzas en palacio.
En el 2.20, mientras suena música alegre, los conspiradores hablan. En el 3.00, Oscar cuenta a Renato quién es el rey disfrazado. Saper vorreste (3.20) es un aria de bel canto perfectamente integrada en la continuidad orquestal del acto (continúa en el 5.20). Min. 5.40 en adelante, Renato insiste. Min. 7, nueva pieza de baile (y debajo, Riccardo y Amelia dialogan, ella le pide que se marche para no correr peligro; ambos se declaran, sobre una fina mazurca de aire fúnebre. Min. 9, aumenta el lirismo del canto. “No temo a la muerte, tu amor es más fuerte que ella”. Hasta que él le pide que se marche con Renato: “Quiero salvarte, mañana partirás”.
2) Melodías burbujeantes
Muy querida entre los cantantes -por sus cinco exigentes papeles protagónicos-, los espectadores la adoran por sus pegadizos impulsos, sus inusuales elecciones rítmicas y sus ideas burbujeantes. Abundan las melodías inolvidables, marca de la casa, ya desde la primera y apasionada intervención del tenor ‘La riverdra nell’estasi’, forma intermedia entre cantabile y cabaleta, primera aparición del personaje, que no puede contener la emoción al leer el nombre de Amelia entre los invitados. https://youtu.be/sGZmoK9zMLI (min. 0.30, recordémosla de la obertura)
Versión de Giuseppe Di Stefano: https://youtu.be/nGBddgf4QeA
Y aquí, en el 1.35, Piotr Beczala, que está a la altura de los grandes: https://www.youtube.com/watch?v=5UWdLPoZuYk
Verdi lleva esa melodía al extremo en el momento decisivo: el dúo de amor, añadiendo otras amplias y elegantes, como descripción del juego psicológico de Riccardo y Amelia: él, para terminar de ganarse a su amada, la atrae hacia su tonalidad y estilo arrebatador y lírico.
https://youtu.be/04SqtvZfzjM Largo, primero el encuentro, recitativo, después el tenor (1.15), ardiente, tras él la soprano, con su respuesta (2.40) sobre arpegios de clarinete. Acercan posturas (min. 3), “mi vida, un universo por una sola palabra” (4.00). Min 4.05, leitmotiv del amor, muy importante. (coincide con la confesión de ella: “te amo”), la soprano lo subraya en el 4.35. El tenor, eufórico, a partir de min. 5.00. Min. 6.28, la réplica de ella: “Ahi! Sul funereo letto”, rápida y muy movida. La orquesta en pleno, un estallido como el de Amami alfredo de La traviata, en el 7.20, motivo del amor, ahora en otra tonalidad más aguda que antes. Él retoma su euforia en el 8.00, reexposición del tema, y concluyen juntos en el 9.00 al unísono en el do de pecho.
El dúo se compara con el de Otello y sobre todo con Tristán e Isolda por lo prohibido del encuentro y la intensidad de los sentimientos.
Por último, en el tercer acto el tenor vuelve a las andadas: Pavarotti, en directo en Viena, 1986, con subtítulos en español: https://youtu.be/KuSWLb-lxmk Primero, el tema del amor, introducido por la orquesta. Después (0.30) el recitativo accompagnato, en el que el rey duda y se atormenta: dejar escapar a su amada, a la que nunca volverá a ver. En el min. 1.30 la melodía romántica insiste, no le deja tranquilo (1.54). Verdi hace que la orquesta, mediante los leitmotive, expresen los sentimientos ocultos de los personajes, a la manera de Wagner. Así, el tema de amor hostiga a Riccardo durante toda la obra, desde la primera aria hasta que firma la sentencia; nos hace ver que su única razón de ser es Amelia, y a pesar de que él -en un gran gesto de generosidad, amistad y sentido común- la envía lejos junto a su marido, la orquesta repite esa melodía una y otra vez, como la voz de su corazón. En el 2.30, Ma se me forza (…), “es forzoso perderte”, melodía bellísima en tono de lamento, con acompañamiento de arpegios de las cuerdas al más puro estilo Bellini (fue su heredero).
3) Un tono para cada emoción
El compositor logra penetrar en el interior de los personajes para describir sus pasiones. Para cada emoción -la renuncia, la ira- encuentra un tono musical, una tinta.
Veamos dos ejemplos: la estremecedora Eri tu, del barítono, tan cargada de sentimientos contradictorios: la furia, encarnada en los vientos metales; la dulzura, en el arpa y la flauta. Emociones fuertes dan paso a calmadas reflexiones. Aquí, un insuperable Ettore Bastianini, a partir del min. 1.35, aunque todo el pasaje dramático previo merece la pena: https://youtu.be/UJQrrwPPigE Vientos metales -trombones- furiosos. Odio y deseo de venganza hacia el conde. Min. 3, arpa y flauta travesera, ambiente dulce (“O, dolcezze perdute…”), pasaje lírico en tono mayor, remembranza de los años con Amelia. El tono funesto vuelve en el min. 4.30 (“è finita”), aunque concluye con el pasaje lírico y una nota aguda.
Por otro lado, la primera de las dos grandes arias de la soprano: Ma dall’arido stelo divulsa, con Callas. La introduce un corno inglés: https://youtu.be/h20eChErMSg. Se mezclan en esta escena sentimientos diversos: miedo, obligación de fidelidad, dudas. Todas las intervenciones de Amelia son elegías tristísimas. Quizá la heroína más desgraciada de Verdi junto con la reina Isabel de Don Carlo. Tono sombrío, oscuro, de fa menor, aire fúnebre del instrumento solista (corno inglés, que a partir del 1.35 repite la melodía de la soprano mientras ella comenta con variaciones, como en los conciertos instrumentales)
4) Destruir desde dentro
Pese a haber pisado el freno (siempre lo hizo después de sus mayores avances hacia el drama musical, como Macbeth o Boccanegra), el de Busseto no detuvo su progreso. A su manera, continúa dinamitando (o enriqueciendo) las viejas formas. Por ejemplo, las arias se conciben como monólogos dramáticos; obedecen más a la expresión que a la forma. Por eso son más cortas, y ninguna concluye con la típica cabaletta. La rivedrà es una cavatina cantabile, pero a una velocidad y un movimiento inusuales. Más adelante, el primer acto desemboca en un quinteto en el que los presentes expresan consternación, como habrían hecho Mozart o Rossini (recordemos el final de acto de Las bodas de Fígaro).
En bel canto, a este típico conjunto se le llamaba ‘finale concertato’. Pero È scherzo od è follia, el quinteto de Verdi, hace que los cuatro grupos de voces conserven cada uno su tonalidad y su perfil característico, así como su acompañamiento diferente: flautín -Riccardo-, oboe -Oscar-, contrabajo -conspiradores-… https://youtu.be/qj4J0gpNLzA Primero el tenor, Riccardo, que parece emitir carcajadas (corcheas en staccato), luego Ulrica (0.30), con tono suplicante: “Ah voi, signoria queste, seguida de los comentarios de los asesinos, agitados, en semicorcheas, 0.46, “La sua parola è dardo, è fulmine lo sguardo”. Y una línea aguda, amplia y ligada de la soprano (Oscar).
Lo más interesante de todo es que Verdi persigue el contraste incansablemente. Un ballo in maschera se fundamenta en el claroscuro, el choque de extremos: frente a la frivolidad del paje Óscar o de las perfumadas danzas del baile, el macabro estilo de los conspiradores. Frente al lirismo de Amelia, la funesta Ulrica. ¿Qué mejor que juntarlos a todos, con sus diferentes estilos, en las escenas de conjunto?
5) Un aire francés
La partitura aúna la tradición italiana con la opulencia de la grand opéra -como Las vísperas sicilianas- y la gracia de la ópera cómica francesa. Esto último es inédito en el compositor, que nunca había introducido personajes humorísticos en una tragedia. En este sentido, el personaje más sorprendente es Oscar, papel travestido para soprano ligera -un recurso propio de tiempos pasados-, odiado y amado a partes iguales (hay críticos que lo desprecian, aunque el compositor consideraba que sus arias eran las más logradas).
Sin duda resulta singular su línea vocal belcantista, con intermedios, canciones estróficas y virtuosas, partes decorativas, ya desde la primera intervención, Volta la terrea (aquí Blackwell): https://youtu.be/tzGpQA0atNk (coloraturas a partir del min. 0.30). En el min. 2, Pavarotti continúa ese fraseo rápido. La soprano sigue en el 2.50. Defiende a la bruja para que no la destierren.
En esa misma línea afrancesada, de estilo cortesano y aire perfumado, se puede encuadrar al personaje del conde al principio de la trama. Es quien más evoluciona: de monarca frívolo -que, como algún especialista ha señalado, “juega a gobernar” más que gobierna- a auténtico héroe trágico en el desenlace. Al inicio, es un personaje amable, despreocupado, amistoso con sus súbditos. Cuando un juez le lleva una orden de destierro de una bruja, decide acudir personalmente a su cueva para comprobar si merece ser acusada. Pero él se lo toma como una diversión: va disfrazado de pescador, como un niño travieso, y para más inri pide a todos los amigos que lo acompañen.
Di tu se fedele, con Jussi Bjorling: https://youtu.be/BkrDmv8NhYI
6) La variedad
El musicólogo Roger Parker definió ‘Un ballo in maschera’ como “obra maestra del popurrí”. Y sí, en la variedad está su fortaleza: contiene pasajes líricos -Amelia-, sobrenaturales -los de la contralto, Ulrica-, recrea las fiestas de la corte…
-Aria de Ulrica (min. 1.50), aquí con Florence Quivar: https://youtu.be/y8bbG0AAsSc . La orquesta, al principio, sorprende con unas disonancias. Primero tres acordes estruendosos; después (0.16), un clarinete con intervalos insólitos (como los trombones del auto de fe en ‘Don Carlo’. El color oscuro recuerda a la gitana Azucena de Il trovatore. En el 0.33, las cuerdas (violonchelos y violas), motivo en tono mayor. Para personificar la fatalidad, Verdi escoge una voz femenina de registro grave, y la acompaña de fagotes o contrabajos.
Comparémosla con su figura opuesta, la delicada Amelia:
Morrò, ma prima in grazia, con Maria Callas: https://youtu.be/2iD5BfWJN8c
Bellísima melodía introducida por un solo de violonchelo que nos lleva también a ‘Don Carlo’ (casi esperamos que aparezca el rey Felipe II lamentando aquello de “Ella nunca me amó”)
(Violeta Urmana en el Real; no se le acerca a la suela de los talones a Callas, pero merece la pena por los subtítulos: : https://youtu.be/rKM7rv7h1U4 )
Y, siguiendo con la extraordinaria variedad de la partitura, recordemos al paje Oscar:
Saper vorreste (aquí, con Diana Damrau): https://youtu.be/kdMgvdRQmcE (en el 0.32, comienzan coloraturas, personaje del bel canto. Min. 0.50 continúan). Tono alegre, humorístico justo en medio de la tragedia del tercer acto, antes de que el protagonista sea asesinado.
En el conmovedor final, Riccardo alcanza la condición de héroe trágico con su despedida, una muerte esperanzadora y bondadosa como la del Marqués de Posa (sí, las similitudes con Don Carlo son abundantes).
https://youtu.be/UMwOgyNobds (por cierto, en esta versión Amelia le llama “Gustavo” en vez de “Riccardo”; en los últimos años se ha tendido a alterar el libreto para respetar el deseo inicial del compositor, que situó la trama en la corte de Suecia y dio el protagonismo al rey Gustavo III, asesinado por un cortesano a finales del XVIII. Fue la censura de la época la que obligó a situar en otro contexto histórico la trama).
En el 1.00, se dicen adiós y el rey es apuñalado. El coro clama venganza: “Que la espada atraviese al traidor”. En el 1.48, el monarca, en su lecho de muerte, sobre unos violines que siguen el baile, pide comprensión. En el 2.25, “Ella è pura”, su emotiva despedida. Min. 2.58, arpegios de clarinete. “Yo la amaba”.
Min. 4.00, interviene la soprano y el coro. 4.25, Renato: “El deseo de venganza me hizo cometer este error”. Min. 4.40, el rey absuelve a todos con su perdón. 4.50, arpa celestial y coro que se dirige al dios piadoso.
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Si habéis llegado hasta aquí, muchas gracias por vuestra atención. Perdonad que nos hayamos extendido. Se nota que ‘Un ballo in maschera’ nos motiva bastante, ¿verdad?
Esperamos que estas notas os hayan servido para saber más de la obra y que el próximo martes la disfrutéis con nosotros.
¡Hasta la próxima!