07/02/2019
ópera ARIADNA EN NAXOS (RICHARD STRAUSS)
📍 MULTICINES CACERES
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El próximo jueves, a las 20.00, descubriremos una de las óperas más originales de todo el repertorio: 'Ariadna en Naxos', de Richard Strauss. Será desde el Festival de Salzburgo, con la filarmónica de Viena en el foso, un reparto liderado por Jonas Kaufmann, Elena Mosuc y Emily Magee, y una interesante producción del alemán Sven-Eric Bechtolf. Se grabó en 2012, con motivo del centenario de su estreno.
'Ariadna en Naxos' propone un atrevido juego de teatro dentro del teatro. Se divide en dos partes: en la primera, estamos entre bastidores antes de una representación en la Viena del siglo XVIII. En la segunda, tiene lugar la obra, situada en la antigüedad clásica. La idea original del libretista Hugo von Hofmannsthal (gran poeta y colaborador de Strauss durante más de dos décadas, entre 'Elektra', 1909, y 'Arabella', 1933) era concebir una ópera breve, de un solo acto, que complementase la representación de una comedia teatral, 'El burgués gentilhombre', del francés Molière (1670), una sátira sobre un nuevo rico que entretiene a los invitados a una fiesta con una ópera. Al concluir la parte hablada, llegaba una tragedia, en el sentido arcaico del género: trata del mito griego de Ariadna, la hija del rey de Creta, que con su hilo había ayudado a Teseo a orientarse por el laberinto y vencer al Minotauro. Pero en su regreso a Atenas, su amado la abandona en una isla desierta, donde llora desolada hasta que la rescata Baco, el dios del vino (y del teatro). Sin embargo, Hofmannsthal le dio una vuelta de tuerca: introdujo en la acción a personajes bufos de la commedia dell'arte, el antiguo teatro improvisado italiano. Al final, 'Ariadna' es un híbrido que dinamita la vieja separación entre el género serio y el cómico.
Pero hubo un problema: Strauss se extendió tanto en su partitura que el conjunto (obra de teatro + ópera) duraba casi seis horas. Además, elevaba mucho los costes de producción, porque exigía dos compañías, una de actores y otra de cantantes. En 1912, se presentó en la corte de Stuttgart y no convenció a nadie. El poeta, que le tenía mucha fe, dedicó años a revisarla. En 1916 se reestrenó en Viena, con un soberbio prólogo que reemplazaba El burgués gentilhombre. En él, siembra el conflicto, presenta al personaje del compositor (rol travestido para mezzosoprano, como el Cherubino de Mozart o su propio Octavian de 'El caballero de la rosa') y, no menos importante, explica por qué después se mezcla el teatro serio con el ligero, los héroes con los sirvientes, los lamentos filosóficos con los enredos caricaturescos.
'Ariadna' no es una ópera fácil; nos exige mucho como espectadores, pero a cambio nos premia con una finura exquisita, un mensaje universal y una partitura de muy altos vuelos. Los especialistas lo tienen claro: "Un manjar para el verdadero gourmet", zanjaba Kurt Pahlen. Veamos algunos de sus rasgos musicales:
1) Orquesta de cámara
Richard Strauss (1864-1949) ya era un autor consagrado mundialmente, convencido de su talento y de vuelta de las revoluciones (había roto con la tonalidad en las expresionistas Salomé y Elektra). Por eso, en Ariadna en Naxos hizo lo que le dio la gana: bromas, homenajes, guiños por doquier, y todo sin renunciar a su personalísimo lenguaje.
Para empezar, inventó la "ópera de cámara". Redujo la orquesta al mínimo, apenas 39 músicos, algo insólito en el creador de famosos poemas sinfónicos como Así habló Zaratustra. Lo milagroso es que consigue hacerlos sonar -en momentos elegidos- con la grandiosidad de Wagner. Sobre todo en el desenlace:https://youtu.be/1eb4K5iF8yA
Aquí, a partir del min. 4.30, el registro y la intensidad de la soprano van elevándose. En el min. 6.30, lo que sigue es arrebatador, romántico, largo, con un leitmotiv encadenándose hasta el min. 8.00. Los vientos metales acompañan a la voz del tenor, los violines hacen contrapunto. En el min. 9.00, las cuerdas en forte describen la pasión. Y seguidamente entra el trío que replica con la melodía de la soprano. En el min. 10.20 la intensidad baja, el acompañamiento se reduce a la celesta y el fagot. Culminan las dos voces en el 12.00, y entra la orquesta en fortissimo, con los timbales y metales. La última palabra la tiene el tenor, en el 13.20. De ahí al final, igual que en el desenlace de Tristán e Isolda, la orquesta al completo desarrolla crescendos y decrecendos sobre un mismo acorde, alejándose suavemente, como las olas del mar.
Aquí va otra versión. En el min. 6.17 la orquesta comienza su crescendo: https://youtu.be/57F9bAbtE2o (En el min. 7.00, se va apagando, con arpa, flauta...).
Wagner, eso sí, jamás habría usado la celesta, con su tintineo característico. Strauss incorporó tres instrumentos de teclado: el piano, que cumple funciones de clave y acompaña los recitativos (por ejemplo, aquí en el min. 2.19: https://youtu.be/6bVMFBTMkkA), el armonio (como un órgano pero sin tubos y más pequeño) y la celesta. Esta última alude a lo mágico, a lo ilusorio (así la empleó también Chaikovski en El cascanueces), y por tanto evoca el tiempo lejano del mito de Ariadna.
2) Comedia y tragedia
El segundo hallazgo de Strauss es su forma de reírse de la separación de géneros. Con sutileza, ironiza sobre la ópera seria y la bufa. Las mezcla a placer, como cuando la ninfa Eco (personaje de la tragedia) se queda embobada -inapropiadamente- por el payaso Arlequín, y repite las frases que este entona. La cancioncilla se titula Lieben, Hassen, Hoffen:
https://youtu.be/TvDOydKqclY Desde Glyndebourne, con Dmitri Vargin en el papel de Arlequín. Eco le responde su misma melodía (min. 1.23).
En esta partitura, Strauss parece seguir todos los esquemas clásicos, pero en realidad lo hace para, desde dentro, romper las normas. Se ve claramente con Zerbinetta. Ese tipo de personaje, un arquetipo de la commedia dell'arte, era un papel de relleno que quedaba reservado a la segunda dama (seconda donna, a diferencia de la prima donna), por ejemplo la criada respondona y avispada de 'El barbero de Sevilla' y otras comedias. Sin embargo, aquí Zerbinetta es la protagonista que más tiempo permanece en escena.. y la única que mantiene su identidad de la primera a la segunda parte (en cambio, el tenor del prólogo luego es Baco, la soprano es Ariadna...). Por si fuera poco, su música la "eleva" de categoría, ya que recibe las intervenciones más largas y atractivas, incluso saliéndose del estilo cómico.
https://youtu.be/0z-oDS7lX5c Aquí vemos cómo en el min. 2 canta con su típico aire humorístico, frases cortantes, rápidas, ligeras. Pero en el Min. 4.41, desarrolla una preciosa melodía larga, lenta, sensual, y un texto en el que abre su corazón y muestra mayor melancolía (aunque quizá sea una estrategia para convencer al compositor).
(nota: esta escena no la veremos en Salzburgo, porque pertenece al prólogo elaborado para el reestreno de 1916. En cambio el festival homenajeaba la versión de 1912, y por tanto debía incluir la obra de teatro de Molière. Nos perderemos así las partes vocales del personaje del Compositor, que en el prólogo asume la mezzosoprano pero en esta versión es un papel hablado).
3) Un repaso a la historia de la música
"Ariadna es un trabajo que cuestiona, critica, parodia y en última instancia justifica la existencia de la ópera", señala el musicólogo Wayne Lee. Deslumbra su modo de aludir a casi todas las épocas de la historia de la música, como si fuese una crónica de su evolución.
Así, se remonta hasta los orígenes, el Renacimiento tardío y el Barroco, Haendel y Monteverdi. De ahí que acuda a un argumento de tragedia griega, con sus dioses distantes, y su esquema formado por recitativos y números cerrados puramente barrocos; armonías y melodías son arcaicas, austeras, especialmente ese lamento de la heroína, de un patetismo barroco.
Seguiríamos, cronológicamente, con Mozart. Sus ideales de clasicismo se materializan en el edificio sonoro: claridad cristalina, equilibrio, belleza, aparente sencillez. Por ejemplo, aquí en el min. 1.00 las ninfas apaciguan a Ariadna con una melodía celestial, a tres voces, que podría perfectamente salir de 'Così fan tutte':https://youtu.be/mMs6NAG5KNo
El compositor austriaco era el ídolo de Strauss, que imitó su estilo en 'El caballero de la rosa'. No pocos críticos encuentran parecido entre 'Ariadna' y 'La flauta mágica', también de estilo variado y belleza caleidoscópica. Ambas se pueden disfrutar sin pensar demasiado, como un pasatiempo, pero contienen profundidad musical y filosófica.
La famosa aria de Zerbinetta rivaliza con la de la Reina de la noche como la más difícil y virtuosa jamás escrita para soprano ligera: https://youtu.be/_xQe9jpFP84. Una barbaridad repleta de agilidades, escalas, saltos al registro agudo... Natalie Dessay parece insuperable, pero nos tenemos que quedar con Gruberova en su versión de 1978 a las órdenes de Karl Bohm, director que en su juventud había sido amigo de Strauss: https://youtu.be/MUFnAIWaFZg. Los sobreagudos del min. 9.50 y el 10.25 no parecen de este mundo. El acompañamiento instrumental 'rompe' con Mozart, es más disonante y cómico, como se puede oír en el min. 8.00.
Este pasaje, el más conocido de esta ópera, también se considera una parodia de Strauss al bel canto de Bellini y Rossini (por continuar con el repaso a distintas corrientes de la música), pero su raíz solo puede ser Mozart. De hecho, por su contenido se puede considerar el contrapunto feminista al "catálogo" de Leporello en Don Giovanni, ya que aquí es una mujer la que va nombrando todos los amantes que ha tenido.
4) Hija de su tiempo
Pese a las alusiones constantes a épocas pasadas, 'Ariadna' solo podía concebirse en el siglo XX. Lo entendemos desde el principio, con el sorprendente cromatismo de la melodía de la obertura:
https://youtu.be/4mWH6h3RhtQ (aquí, con James Levine)
El prólogo, con una instrumentación ágil, intercala pasajes recitados con otros en los que el canto fluye con la naturalidad del habla coloquial (se denominaparlando), aquí del min. 4.00 en adelante: https://youtu.be/4dhQXQh7j5A. Strauss retrata con realismo, sentido del ritmo y 'timing' cómico (mérito de Hofmannsthal) el universo en el que se había criado: su padre era músico en la orquesta de Munich, y lidiaba en el día a día con personajes como la prima donna, el tenor que reclama más arias, el maestro de baile, el pedante compositor...
Por entonces, en Europa compositores como Alban Berg conducían la armonía hacia el dodecafonismo en óperas poderosamente teatrales. Aunque quizá Strauss, que había arriesgado como el que más en 'Salomé', mantuvo más apego a un pasado que sus coetáneos rechazaban. Por un lado, defendió el neoclasicismo, con momentos que parecen un pastiche de Mozart como este cuarteto de cómicos: https://youtu.be/oajHooyGEWI
(pero solo "parece": las melodías de los cantantes se persiguen como contrapunto, pero la armonía es claramente moderna, vanguardista).
Por otro, no ocultó su admiración por Wagner, del que heredó la "melodía infinita" o los leitmotive, ideas musicales cortas y reconocibles, vinculadas a personajes o emociones. Hay pasajes enteros que podría haber firmado el autor de 'La valquiria'. Por ejemplo, este trío de las ninfas, que cantan a la naturaleza y su indiferencia sobre el dolor humano (Ach, wir sind es eingewöhnet), con una línea vocal fluida y continua, recuerda poderosamente al de las Rhinemaidens del Oro del Rin.
https://youtu.be/vPvgcyVBado
Aquí, las ondinas (doncellas del Rin) de Wagner en El oro del Rin: https://youtu.be/6CNVoHi4YZ0
y en el Ocaso de los dioses: https://youtu.be/t2bvdXqk3ts
El mejor ejemplo se aprecia en el decisivo soliloquio de Ariadna (Es gibt ein reich, "Hay un reino"). Su recitativo -en el que expresa sus ansias de morir, por el dolor y el despecho- empieza casi atonal, con intervalos disonantes, aunque según avanza se vuelve romántico, largo y exuberante, como no podía ser menos en un autor que se dio a conocer como compositor de canciones (lied). Aquí vemos solo una parte, con Jessye Norman: https://youtu.be/_H9LTixHHug
Poco a poco, su ánimo va pasando de la desolación a la esperanza en que la muerte la redimirá. La voz se va elevando al agudo, pero la "explosión" de la orquesta se hace esperar. Por fin en el min. 4.00 se despliega una melodía lírica muy bella, coincidiendo con el verso "me liberarás". El vínculo con Wagner parece evidente, aunque justo después regresan los actores cómicos, que nos distancian de esa exaltación trágica.
Hay quien rechaza 'Ariadna' por heterogénea, pero precisamente ahí reside su encanto. Resulta casi posmoderna, no solo por su estilo novedoso sino por su relación con las épocas pasadas. Hofmannsthal, al que por cierto la isla de Naxos concedió el título de Ciudadano de Honor, la consideraba "una ópera para el futuro".
'Ariadna en Naxos' propone un atrevido juego de teatro dentro del teatro. Se divide en dos partes: en la primera, estamos entre bastidores antes de una representación en la Viena del siglo XVIII. En la segunda, tiene lugar la obra, situada en la antigüedad clásica. La idea original del libretista Hugo von Hofmannsthal (gran poeta y colaborador de Strauss durante más de dos décadas, entre 'Elektra', 1909, y 'Arabella', 1933) era concebir una ópera breve, de un solo acto, que complementase la representación de una comedia teatral, 'El burgués gentilhombre', del francés Molière (1670), una sátira sobre un nuevo rico que entretiene a los invitados a una fiesta con una ópera. Al concluir la parte hablada, llegaba una tragedia, en el sentido arcaico del género: trata del mito griego de Ariadna, la hija del rey de Creta, que con su hilo había ayudado a Teseo a orientarse por el laberinto y vencer al Minotauro. Pero en su regreso a Atenas, su amado la abandona en una isla desierta, donde llora desolada hasta que la rescata Baco, el dios del vino (y del teatro). Sin embargo, Hofmannsthal le dio una vuelta de tuerca: introdujo en la acción a personajes bufos de la commedia dell'arte, el antiguo teatro improvisado italiano. Al final, 'Ariadna' es un híbrido que dinamita la vieja separación entre el género serio y el cómico.
Pero hubo un problema: Strauss se extendió tanto en su partitura que el conjunto (obra de teatro + ópera) duraba casi seis horas. Además, elevaba mucho los costes de producción, porque exigía dos compañías, una de actores y otra de cantantes. En 1912, se presentó en la corte de Stuttgart y no convenció a nadie. El poeta, que le tenía mucha fe, dedicó años a revisarla. En 1916 se reestrenó en Viena, con un soberbio prólogo que reemplazaba El burgués gentilhombre. En él, siembra el conflicto, presenta al personaje del compositor (rol travestido para mezzosoprano, como el Cherubino de Mozart o su propio Octavian de 'El caballero de la rosa') y, no menos importante, explica por qué después se mezcla el teatro serio con el ligero, los héroes con los sirvientes, los lamentos filosóficos con los enredos caricaturescos.
'Ariadna' no es una ópera fácil; nos exige mucho como espectadores, pero a cambio nos premia con una finura exquisita, un mensaje universal y una partitura de muy altos vuelos. Los especialistas lo tienen claro: "Un manjar para el verdadero gourmet", zanjaba Kurt Pahlen. Veamos algunos de sus rasgos musicales:
1) Orquesta de cámara
Richard Strauss (1864-1949) ya era un autor consagrado mundialmente, convencido de su talento y de vuelta de las revoluciones (había roto con la tonalidad en las expresionistas Salomé y Elektra). Por eso, en Ariadna en Naxos hizo lo que le dio la gana: bromas, homenajes, guiños por doquier, y todo sin renunciar a su personalísimo lenguaje.
Para empezar, inventó la "ópera de cámara". Redujo la orquesta al mínimo, apenas 39 músicos, algo insólito en el creador de famosos poemas sinfónicos como Así habló Zaratustra. Lo milagroso es que consigue hacerlos sonar -en momentos elegidos- con la grandiosidad de Wagner. Sobre todo en el desenlace:https://youtu.be/1eb4K5iF8yA
Aquí, a partir del min. 4.30, el registro y la intensidad de la soprano van elevándose. En el min. 6.30, lo que sigue es arrebatador, romántico, largo, con un leitmotiv encadenándose hasta el min. 8.00. Los vientos metales acompañan a la voz del tenor, los violines hacen contrapunto. En el min. 9.00, las cuerdas en forte describen la pasión. Y seguidamente entra el trío que replica con la melodía de la soprano. En el min. 10.20 la intensidad baja, el acompañamiento se reduce a la celesta y el fagot. Culminan las dos voces en el 12.00, y entra la orquesta en fortissimo, con los timbales y metales. La última palabra la tiene el tenor, en el 13.20. De ahí al final, igual que en el desenlace de Tristán e Isolda, la orquesta al completo desarrolla crescendos y decrecendos sobre un mismo acorde, alejándose suavemente, como las olas del mar.
Aquí va otra versión. En el min. 6.17 la orquesta comienza su crescendo: https://youtu.be/57F9bAbtE2o (En el min. 7.00, se va apagando, con arpa, flauta...).
Wagner, eso sí, jamás habría usado la celesta, con su tintineo característico. Strauss incorporó tres instrumentos de teclado: el piano, que cumple funciones de clave y acompaña los recitativos (por ejemplo, aquí en el min. 2.19: https://youtu.be/6bVMFBTMkkA), el armonio (como un órgano pero sin tubos y más pequeño) y la celesta. Esta última alude a lo mágico, a lo ilusorio (así la empleó también Chaikovski en El cascanueces), y por tanto evoca el tiempo lejano del mito de Ariadna.
2) Comedia y tragedia
El segundo hallazgo de Strauss es su forma de reírse de la separación de géneros. Con sutileza, ironiza sobre la ópera seria y la bufa. Las mezcla a placer, como cuando la ninfa Eco (personaje de la tragedia) se queda embobada -inapropiadamente- por el payaso Arlequín, y repite las frases que este entona. La cancioncilla se titula Lieben, Hassen, Hoffen:
https://youtu.be/TvDOydKqclY Desde Glyndebourne, con Dmitri Vargin en el papel de Arlequín. Eco le responde su misma melodía (min. 1.23).
En esta partitura, Strauss parece seguir todos los esquemas clásicos, pero en realidad lo hace para, desde dentro, romper las normas. Se ve claramente con Zerbinetta. Ese tipo de personaje, un arquetipo de la commedia dell'arte, era un papel de relleno que quedaba reservado a la segunda dama (seconda donna, a diferencia de la prima donna), por ejemplo la criada respondona y avispada de 'El barbero de Sevilla' y otras comedias. Sin embargo, aquí Zerbinetta es la protagonista que más tiempo permanece en escena.. y la única que mantiene su identidad de la primera a la segunda parte (en cambio, el tenor del prólogo luego es Baco, la soprano es Ariadna...). Por si fuera poco, su música la "eleva" de categoría, ya que recibe las intervenciones más largas y atractivas, incluso saliéndose del estilo cómico.
https://youtu.be/0z-oDS7lX5c Aquí vemos cómo en el min. 2 canta con su típico aire humorístico, frases cortantes, rápidas, ligeras. Pero en el Min. 4.41, desarrolla una preciosa melodía larga, lenta, sensual, y un texto en el que abre su corazón y muestra mayor melancolía (aunque quizá sea una estrategia para convencer al compositor).
(nota: esta escena no la veremos en Salzburgo, porque pertenece al prólogo elaborado para el reestreno de 1916. En cambio el festival homenajeaba la versión de 1912, y por tanto debía incluir la obra de teatro de Molière. Nos perderemos así las partes vocales del personaje del Compositor, que en el prólogo asume la mezzosoprano pero en esta versión es un papel hablado).
3) Un repaso a la historia de la música
"Ariadna es un trabajo que cuestiona, critica, parodia y en última instancia justifica la existencia de la ópera", señala el musicólogo Wayne Lee. Deslumbra su modo de aludir a casi todas las épocas de la historia de la música, como si fuese una crónica de su evolución.
Así, se remonta hasta los orígenes, el Renacimiento tardío y el Barroco, Haendel y Monteverdi. De ahí que acuda a un argumento de tragedia griega, con sus dioses distantes, y su esquema formado por recitativos y números cerrados puramente barrocos; armonías y melodías son arcaicas, austeras, especialmente ese lamento de la heroína, de un patetismo barroco.
Seguiríamos, cronológicamente, con Mozart. Sus ideales de clasicismo se materializan en el edificio sonoro: claridad cristalina, equilibrio, belleza, aparente sencillez. Por ejemplo, aquí en el min. 1.00 las ninfas apaciguan a Ariadna con una melodía celestial, a tres voces, que podría perfectamente salir de 'Così fan tutte':https://youtu.be/mMs6NAG5KNo
El compositor austriaco era el ídolo de Strauss, que imitó su estilo en 'El caballero de la rosa'. No pocos críticos encuentran parecido entre 'Ariadna' y 'La flauta mágica', también de estilo variado y belleza caleidoscópica. Ambas se pueden disfrutar sin pensar demasiado, como un pasatiempo, pero contienen profundidad musical y filosófica.
La famosa aria de Zerbinetta rivaliza con la de la Reina de la noche como la más difícil y virtuosa jamás escrita para soprano ligera: https://youtu.be/_xQe9jpFP84. Una barbaridad repleta de agilidades, escalas, saltos al registro agudo... Natalie Dessay parece insuperable, pero nos tenemos que quedar con Gruberova en su versión de 1978 a las órdenes de Karl Bohm, director que en su juventud había sido amigo de Strauss: https://youtu.be/MUFnAIWaFZg. Los sobreagudos del min. 9.50 y el 10.25 no parecen de este mundo. El acompañamiento instrumental 'rompe' con Mozart, es más disonante y cómico, como se puede oír en el min. 8.00.
Este pasaje, el más conocido de esta ópera, también se considera una parodia de Strauss al bel canto de Bellini y Rossini (por continuar con el repaso a distintas corrientes de la música), pero su raíz solo puede ser Mozart. De hecho, por su contenido se puede considerar el contrapunto feminista al "catálogo" de Leporello en Don Giovanni, ya que aquí es una mujer la que va nombrando todos los amantes que ha tenido.
4) Hija de su tiempo
Pese a las alusiones constantes a épocas pasadas, 'Ariadna' solo podía concebirse en el siglo XX. Lo entendemos desde el principio, con el sorprendente cromatismo de la melodía de la obertura:
https://youtu.be/4mWH6h3RhtQ (aquí, con James Levine)
El prólogo, con una instrumentación ágil, intercala pasajes recitados con otros en los que el canto fluye con la naturalidad del habla coloquial (se denominaparlando), aquí del min. 4.00 en adelante: https://youtu.be/4dhQXQh7j5A. Strauss retrata con realismo, sentido del ritmo y 'timing' cómico (mérito de Hofmannsthal) el universo en el que se había criado: su padre era músico en la orquesta de Munich, y lidiaba en el día a día con personajes como la prima donna, el tenor que reclama más arias, el maestro de baile, el pedante compositor...
Por entonces, en Europa compositores como Alban Berg conducían la armonía hacia el dodecafonismo en óperas poderosamente teatrales. Aunque quizá Strauss, que había arriesgado como el que más en 'Salomé', mantuvo más apego a un pasado que sus coetáneos rechazaban. Por un lado, defendió el neoclasicismo, con momentos que parecen un pastiche de Mozart como este cuarteto de cómicos: https://youtu.be/oajHooyGEWI
(pero solo "parece": las melodías de los cantantes se persiguen como contrapunto, pero la armonía es claramente moderna, vanguardista).
Por otro, no ocultó su admiración por Wagner, del que heredó la "melodía infinita" o los leitmotive, ideas musicales cortas y reconocibles, vinculadas a personajes o emociones. Hay pasajes enteros que podría haber firmado el autor de 'La valquiria'. Por ejemplo, este trío de las ninfas, que cantan a la naturaleza y su indiferencia sobre el dolor humano (Ach, wir sind es eingewöhnet), con una línea vocal fluida y continua, recuerda poderosamente al de las Rhinemaidens del Oro del Rin.
https://youtu.be/vPvgcyVBado
Aquí, las ondinas (doncellas del Rin) de Wagner en El oro del Rin: https://youtu.be/6CNVoHi4YZ0
y en el Ocaso de los dioses: https://youtu.be/t2bvdXqk3ts
El mejor ejemplo se aprecia en el decisivo soliloquio de Ariadna (Es gibt ein reich, "Hay un reino"). Su recitativo -en el que expresa sus ansias de morir, por el dolor y el despecho- empieza casi atonal, con intervalos disonantes, aunque según avanza se vuelve romántico, largo y exuberante, como no podía ser menos en un autor que se dio a conocer como compositor de canciones (lied). Aquí vemos solo una parte, con Jessye Norman: https://youtu.be/_H9LTixHHug
Poco a poco, su ánimo va pasando de la desolación a la esperanza en que la muerte la redimirá. La voz se va elevando al agudo, pero la "explosión" de la orquesta se hace esperar. Por fin en el min. 4.00 se despliega una melodía lírica muy bella, coincidiendo con el verso "me liberarás". El vínculo con Wagner parece evidente, aunque justo después regresan los actores cómicos, que nos distancian de esa exaltación trágica.
Hay quien rechaza 'Ariadna' por heterogénea, pero precisamente ahí reside su encanto. Resulta casi posmoderna, no solo por su estilo novedoso sino por su relación con las épocas pasadas. Hofmannsthal, al que por cierto la isla de Naxos concedió el título de Ciudadano de Honor, la consideraba "una ópera para el futuro".