28/08/2020
Los vendedores dan por hecho que el mercadillo de Cáceres se traslada a Charca Musia
Una parcela en las traseras de la Charca Musia, entre Casa Plata y las últimas naves del polígono industrial, sería el emplazamiento elegido para el traslado del mercadillo. Los vendedores habrían consensuado el lugar en una reunión mantenida con la concejala del ramo, María Ángeles Costa, para seleccionar la nueva ubicación y abandonar Vegas del Mocho, según aseguró ayer a este diario Joaquín Jiménez, uno de los portavoces de los vendedores ambulantes.
Se trata de un terreno de titularidad municipal que tiene que ser asfaltado y acondicionado y que requerirá, por tanto, de una obra para dotarlo de servicios, como baños públicos. Es una lengua de tierra en bruto, estrecha y larga, separada de las viviendas de Casa Plata por una vía que va al Recinto Hípico.
El Ayuntamiento no confirmó ayer este extremo. Se limitó a manifestar que no se ha tomado una decisión «definitiva» sobre la instalación futura del mercado franco en otro punto de la ciudad, y que «se sigue trabajando en ello».
Los vendedores, en cambio, dan por hecha y por buena la opción que, aseguran, es la escogida. «Este no es sitio para el mercadillo», reiteraba ayer Jiménez refiriéndose a Vegas del Mocho. Estaba conforme con el lugar decidido. «Allí no hay casas, ni vecinos, y el mercado siempre ha estado por la Pizarra y atraerá a más público», mantenía el patriarca.
Lo que no tiene claro el portavoz gitano es cuando se producirá el traslado, máxime teniendo en cuenta que la parcela tiene que adecentarse.
«Allí no hay casas ni vecinos y atraerá a más público; este no es sitio para mercadillo«JOAQUÍN JIMÉNEZ, PATRIARCA GITANO
«Deberían dejar entrar y salir por la calle, el sentido único no está funcionando»ISMAEL GARCÍA, CHARCUTERÍA MALLO
En Charca Musia, algunos empresarios de naves colidantes están al tanto de las intenciones del Gobierno local de llevar el mercado a la zona. «Hemos escuchado que vendría aquí, aunque lo primero que tendrían que hacer es arreglar esto, que está de vergüenza», relataba el responsable de uno de los negocios en alusión a la situación de «abandono» del polígono, con calles sin asfaltar y sin iluminación, una de las demandas históricas de la ciudad.
Desde que el mercadillo reabriera con las disposiciones de la nueva normalidad el pasado 10 de junio, los vendedores han venido lamentando pérdidas notables, motivadas, principalmente, por un descenso de clientes a consecuencia de la pandemia. A este factor se suman las quejas, sobre todo, iniciales, relacionadas con la reorganización de espacios y puestos y la adopción de medidas preventivas. Se autorizó un único sentido de tránsito en el mercado, sin opciones de salir del recinto por la vía de entrada para evitar cruces, aglomeraciones y, de ese modo, contagios.
«Está la cosa muy tranquila, antes había más entradas y salidas, y la gente no viene a comprar porque ahora tiene que salir por abajo», declaraba Francisco Vargas, cacereño con un puesto de frutas y verduras, que asegura, a su vez, que sus ventas han bajado casi un 60 por ciento.
Terrenos en los que se ubicará el mercadillo, según los vendedores. / A.M.
Después de las primeras semanas de reajustes, la situación se ha normalizado y vendedores y clientes no han tenido más remedio que adaptarse, cumplir la normativa y seguir las indicaciones de los agentes de la Policía Local, que este miércoles todavía recordaban a algunos despistados, cargados de bolsas junto a la entrada, que por ese punto no estaba permitido salir: Señora, por favor, en aquella dirección», indicaba un efectivo a una mujer.
«Deberían dejar entrar y salir por la calle porque es ancha y el sentido único no nos está funcionando», opinaba Ismael García, de charcutería Mallo, al tiempo que agradecía al Ayuntamiento que sí hubiera tenido en cuenta la petición de algunos comerciantes de que sus puestos no se instalaran con el sol de frente. «Por lo demás, el mercado bien, aunque nos gustaría tener más ventas», afirmaba.
Entre el público no todo han sido quejas y muchas personas han aplaudido la nueva organización y medidas en el mercadillo. «Está fenomenal, mucho más despejado y podría mantenerse así, porque se transita mejor y hay menos barullo», apuntaban Anabel y Ángela, dos clientas.
Ayer fue una jornada especialmente calurosa y se notó una afluencia menor de compradores. Había muchos puestos prácticamente vacíos y por las calles se caminaba sin agobios y con suficiente distancia interpersonal. La seguridad e higiene se han seguido extremando y a mediodía en el acceso se formaba una cola para usar el dispensador hidroalcohólico y desinfectarse las manos.
En la entrada se ha colocado, también, una señal vertical que recuerda mantener dos metros de distancia, recomienda el uso de mascarilla, guantes y gel, y aconseja acudir al médico si se presentan síntomas.
Además, hay puestos que incluyen sus propias medidas. Se veían más carteles informando de la opción de pago con tarjeta, y algunas tiendas, en su mayoría de alimentación, han colocado bandas de separación para que los clientes no se acerquen a los mostradores y evitar así que se toquen los productos.
Fuente: Hoy