14/09/2020
Cáceres refresca el casco histórico con diez fuentes
En Cáceres el calor no es cosa del estío. Primavera y otoño tienen jornadas que obligan a ir buscando la sombra por las calles. Y el medio millón de turistas que visitan anualmente la ciudad no encuentran suficientes fuentes en el entorno del casco histórico donde refrescarse y avituallarse. Pequeños rincones que hacen agradable una ciudad, porque no hay mejor momento para el visitante que tomar aliento en esos tranquilos oasis de agua y piedra.
Por ello, el Consorcio Cáceres Ciudad Histórica ha puesto en marcha dos proyectos que permitirán, por un lado, acondicionar y abrir dos surtidores centenarios a las visitas: nada menos que Fuente Concejo y la cisterna de San Roque. Por otro, se rehabilitarán las cuatro fuentes de la parte antigua y su entorno que llevan tiempo en pie, aunque no sean conocidas por todos: la Concepción, San Jorge, zona de la Judería y San Pablo. Dentro de este segundo proyecto se instalarán otras tres nuevas en puntos estratégicos de paso de cacereños y turistas: Santa Clara, Foro de los Balbos y plaza del Socorro. Además, el proyecto de reforma de San Juan incluye la incorporación de una fuente.
«Son inversiones pequeñas pero multiplicarán su efecto porque se traducirán en la recuperación de algunos elementos históricos, y contribuirán a hacer una ciudad cómoda y amigable para el visitante, en un entorno lo más verde y fresco posible. Ya conocemos las peculiaridades del clima cacereño», explica el concejal de Urbanismo y Patrimonio, José Ramón Bello.
El primer proyecto, dotado con 14.700 euros, ya está en marcha. Los trabajos de cerrajería, electricidad y señalética avanzan en Fuente Concejo y en la cisterna de San Roque, dos espacios que forman parte esencial del patrimonio histórico cacereño. El objetivo es que próximamente queden abiertos al público, ampliando así el extenso catálogo de monumentos ya visitables. Ambos están acondicionados pero necesitan una serie de mejoras para recibir al público.
HISTORIA ABIERTA
Concejo ha sido la fuente más popular de la ciudad. Allí se reunían los primeros concejales para resolver los asuntos colectivos de cada momento, de ahí su nombre. Fue clausurada en 1964 por orden gubernativa a raíz de las fiebres tifoideas de los años 50-60, pero hasta entonces este surtidor natural de granito, cuya construcción fue encomendada en el siglo XV por el noble Don Alonso Golfín, era el más generoso: llegó a dar 13.000 cántaros de agua en un solo día en el siglo XVIII. Conserva una bóveda de cañón de medio punto, sillares romanos, un rostro de una especie de vestal y el cuerpo de un mono decapitado que despierta la curiosidad entre los estudiosos.
«Cuando se abra la verja, los cacereños y visitantes podrán acceder y conocer su arquitectura. Se trata de un recinto muy interesante objeto de investigación histórica. Habrá además una recreación de cántaras en el exterior para que el público pueda recordar esas estampas tradicionales del pasado cacereño», señala el concejal José Ramón Bello.
Por su parte, la cisterna de San Roque es pura historia. Se encuentra real y simbólicamente en los cimientos de la historia de Cáceres. Se cree que fue protegida con las torres más altas del tramo Este de la muralla (Baluarte de los Pozos) precisamente porque guardaba el bien más preciado: el agua freática de la propia Ciudad Monumental (puede llegar a almacenar 150 m³).
Dicha cisterna ha sido dotada de una luz subacuática que muestra los 7 metros de profundidad bajo una cubierta de piedra. Sin duda, un patrimonio digno de ver y disfrutar.
LA PRIMERA CANALIZACIÓN
El segundo de los proyectos tiene un presupuesto de 20.000 euros y también se encuentra ya adjudicado. De hecho, las reformas han comenzado en la plaza de la Concepción, donde se está recuperando la antigua fuente, la primera que en su momento llevó el agua canalizada a la ciudad. «Sabemos que el suministro se bombeaba desde Aguas Vivas hasta unos depósitos situados en el Paseo Alto y desde allí, por gravedad, el agua llegaba hasta la Concepción. Aquello fue un hito: muchos lugareños ya no tenían que desplazarse a las fuentes de las afueras», relata el concejal.
Es cierto que este surtidor de cinco caños, denominado originalmente ‘Santo Domingo’, se encuentra en un extremo de la que fue llamada ‘calle de los bares’ y por ello ha sufrido durante décadas los efectos del vandalismo, hasta el punto que tuvo que protegerse con una reja. Ya han comenzado los trabajos para su recuperación como fuente ornamental, de modo que se remozará y se dotará de un circuito cerrado «para que la gente pueda disfrutar de esa sensación tan agradable de la caída del agua», indica el edil. A su lado se creará una segunda fuente, en este caso un pequeño surtidor para que la gente pueda beber. A finales de septiembre, o como máximo a principios de octubre, la reforma y el nuevo surtidor estarán listos.
Pero además se pondrán a punto otras tres pequeñas fuentes, las únicas que ofrecen agua al viandante en la parte antigua. Se localizan en la plaza de San Jorge (junto a la escalera), plaza de San Pablo (junto al convento de las hermanas clarisas) y la Judería (frente a la antigua sinagoga, hoy ermita de San Antonio). Necesitan reformas en la fontanería y en el entorno para dotarlas de un servicio de calidad.
Respecto a la Judería, efectivamente hay un surtidor donde reponer fuerzas frente a la antigua sinagoga judía, hoy ermita de San Antonio. Posiblemente a muchos les haya pasado desapercibido porque lleva años rodeado de plantas, pero nuevos trabajos de fontanería y adecentamiento permitirán que preste un buen servicio a quienes transitan por el barrio judío.
En cuanto al convento de San Pablo, del siglo XV, alberga en su entorno otra fuentecilla que alivia a quienes llegan hasta la zona más alta de la ciudad. Se pondrá a punto para ofrecer un suministro en condiciones.
Asimismo, la fuente de San Jorge lleva años refrescando la plaza posiblemente más visitada del casco histórico. Pero necesita algunos ajustes para ofrecer un servicio de calidad, que ya están adjudicados.
Dentro de este proyecto incluye la creación de tres fuentes más en zonas de especial afluencia turística. Una de ellas se ubicará en la misma plaza de Santa Clara, «en el espacio interior, junto a las palmeras y tras la pantalla instalada en la zona», detalla José Ramón Bello. Se trata de un importante espacio de entrada y salida al casco histórico por la Puerta de Mérida.
La segunda estará junto a la puerta contraria del recinto intramuros, la de Coria o el Socorro, hoy desaparecida. Allí, en la plaza del Socorro, se ubica un pequeño jardín donde todavía pueden apreciarse los restos de la barbacana original. Es el lugar elegido para la nueva fuente (junto a los peldaños de la plaza, a una distancia de seguridad de estos restos). Los turistas o cacereños que lleguen o vayan a los aparcamientos de Valhondo, el Madruelo o Don Manuel podrán encontrar un lugar donde beber.
Respecto a la fuente del Foro de los Balbos, se situará junto a la Diosa Ceres y al jardín cercano a la torre de la Yerba. Se trata de otra de las vías esenciales de entrada y salida a intramuros, pero también de una zona estancial junto a la plaza Mayor.
Finalmente, y aunque no tiene nada que ver con estos proyectos, en San Juan se habilitará otra fuente con agua potable en la zona del jardín. Forma parte del proyecto de remodelación de la plaza que se retomará para ejecutar los trabajos pendientes: reforma del solado que se vio perjudicado tras la obra, mejoras de iluminación y jardinería, traslado del kiosco y los buzones, y el nuevo surtidor.
Fuente: El periódico extremadura