09/11/2015
Valencia dice sí a las motos
Más de 200.000 personas viven en el Ricardo Tormo uno de los GP de la Comunitat más trepidantes de la historia
Si la Generalitat decide prescindir del Mundial de motociclismo tomará una decisión política, nunca por motivos económicos o sociales. Mientras en los despachos se empieza a negociar el nuevo contrato con Dorna, Cheste brindó uno de los mejores GP de la Comunitat de la historia. El fin de semana ha salido redondo. Con el esperado llenazo al estar todo el papel vendido, los pilotos no defraudaron ni sobre la pista ni en lo sucedido después de las carreras. El domingo por la tarde ofreció un desenlace picante, un ingrediente más que permite al último gran evento que sobrevive en un arma perfecta para poner a Valencia, como suele decirse, en el mapa.
Cheste, un pequeño municipio del que en Japón, Italia o Francia no tendrían referencias si no fuera por las motos, va a aparecer en los próximos días en los periódicos de todo el mundo. Las declaraciones de un enrabietado Rossi tras perder la que, dicen, ha sido la última ocasión para alcanzar los diez títulos fueron la guinda. El colofón a un thriller que venía planteado desde Malasia, que se intentó calmar el jueves, pero que tenía todos los visos de estallar, independientemente del desenlace, en la carrera.
Si feas fueron las declaraciones de 'Il Dottore', la afición de Valentino también merece su tirón de orejas por los silbidos e insultos tanto a Lorenzo como a Marc Márquez. Pero dicho esto, los fans de los pilotos compartieron tiempo y espacio sin que se registrasen incidentes. Nunca se sabrá si estuvo justificada la declaración de alto riesgo para el GP, pero lo cierto es que lo que se vivió en la grada fue una fiesta.
Con el Rey emérito a la cabeza, también se ha producido un incremento de personalidades con respecto a anteriores ediciones. A los nuevos responsables de la Generalitat, desde luego, se les ha presentado un buen producto. Los rostros del presidente, Ximo Puig, el conseller Vicent Marzà y el director general de Deportes, Josep Miquel Moya, así lo atestiguaban. Incluso alguno de ellos pidió que le tomasen una fotografía en el mismo hall de acceso a la zona vip del Ricardo Tormo.
Los datos también hablan por sí solos. De acuerdo con las cifras de afluencia hechas públicas ayer por la tarde por el circuito, hasta Cheste se han acercado 217.000 personas durante todo el fin de semana: 31.170 el viernes, 75.700 el sábado y 110.130 ayer. Son desde luego unos números que confirman que, de haberse puesto en taquilla más entradas, se habrían vendido.
«Te compro el pase por 400 euros». Esta frase, pronunciada por un aficionado el sábado, resume la locura que ha desatado el GP de motos en Cheste. La reventa ha funcionado por internet hasta la misma mañana del domingo. Los 'vendo dos bolis (por una burrada) y regalo dos entradas' se podían encontrar fácilmente en cualquier página de venta de objetos de segunda mano. Más complicado ha sido hallar un lugar donde pernoctar.
Si a finales de la semana pasada se hablaba de un 98% de la ocupación hotelera, una llamada telefónica confirmaba la veracidad de esta cifra. El viernes, las pocas camas que restaban por adjudicar ya habían disparado su precio. El sábado ya era una locura. Se llegó a pedir 1.000 euros por habitación y una reserva mínima de dos noches.
Y es que los profesionales del ramo han notado la mayor alegría por acudir al circuito, especialmente por parte de personas de elevado poder adquisitivo. Esto también se ha percibido en el circuito. Las iniciativas para próximas ediciones pasan por elevar el aforo en las localidades más caras: las que cuestan 450 euros durante todo el fin de semana con servicio de catering. Hará falta elevar el ingenio, porque desde luego no se van a reducir las entradas más baratas para que el GP esté al alcance de casi cualquier bolsillo, pero sí que se está buscando el modo de atender esa demanda.
Si hay un informe en manos del Consell que refleja un impacto de 37 millones de euros en Valencia durante el fin de semana del GP, en esta edición se ha percibido esta tendencia sin necesidad de realizar una auditoría. Y desde luego, abre un debate para el futuro sobre la necesidad de que existan más zonas de restauración en las inmediaciones del Circuit. Está claro que esa ha de ser una iniciativa privada.
Doohan apuesta por Pedrosa
Pero al fin y al cabo, un Gran Premio de motociclismo ha de ser rentable porque tenga interés deportivo. Es la pescadilla que se muerde la cola. Si un evento no es atractivo, no hay gente dispuesta a comprar entradas y a gastar dinero en la zona. Y desde luego, después de lo visto este fin de semana, el deporte de las dos ruedas goza de más salud que nunca. El público italiano sigue enloquecido -a veces demasiado-, con Valentino Rossi. 'Il Dottore' arrastra fans de todo el mundo y no hay un segundo en los tres días que un grupo de gente no lo esté buscando. Pero para la afición española, el Gran Premio de la Comunitat va a tener muchos alicientes durante los próximos años: a los adeptos de Lorenzo y a los cada vez más numerosos de Márquez, hay que repescar a los de Pedrosa. El catalán ha revivido para la causa en el tramo final de 2015 y ayer, una leyenda como Doohan, se atrevía a colocarlo entre los candidatos al título de 2016.
A ellos hay que añadir los pilotos que están por llegar, como los hermanos Espargaró, Maverick o el siempre incómodo Iannone. Y los valencianos. Porque la última gran noticia de este GP es que una nueva generación criada en la Comunitat viene pegando fuerte. Cheste ha confirmado a Jorge Navarro como candidato al título de Moto3.
El piloto de La Pobla, como punta de lanza de la Cuna, ha dado a los nuevos gobernantes una nueva razón para seguir apostando por las motos. Tanto desde la Generalitat como la Diputación se habla siempre de la necesidad de fomentar el deporte de base y su vertiente más social. Esto podría haber quedado en entredicho si la presencia de valencianos en el paddock a estas alturas se limitase a Héctor Barberá.
Pero es que después de este fin de semana, Cheste ha terminado de confirmar a Navarro, el equipo del de Dos Aguas ha anunciado que se instala en Cheste, y Estrella Galicia ha confirmado a un tercer valenciano: Arón Canet. El de Corbera es el segundo de una saga que sueñan desde pequeños correr una carrera del Mundial en casa. Puede que eso dependa de que Ximo Puig y Carmelo Ezpeleta se den un apretón de manos en los próximos meses.
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