26/11/2015
La Guardia Civil investiga si el yihadista de Soria reclutó en la Ribera
El ciudadano magrebí detenido en la prisión por captar a compatriotas residió 10 años en Alzira y fue condenado por maltratar a su mujer
Y esto es justamente lo que la Guardia Civil trata de descartar ahora que pudiera haber estado llevando a cabo durante los 10 años que residió en la capital de la Ribera. Fuentes de Interior confirmaron a LAS PROVINCIAS que agentes antiterroristas tratan de reconstruir los movimientos de Chiakhi en la Ribera y las personas con las que se relacionó, por si alguna de ellas fue reclutada para sumarse al Daesh.
No obstante, aunque las averiguaciones siguen, las mismas fuentes indicaron que todo apunta a que la radicalización del acusado se produjo entre rejas. Aunque antes ya daba muestras de su fundamentalismo, en la época en la que residió en la Ribera aún ni siquiera existía el hoy criminal Estado Islámico, aunque así había también viajes de 'combatientes' a Afganistan e Irak, en esta ocasión para sumarse a Al Qaeda.
Interior tampoco descarta otra hipótesis, aunque remota, que tratará de desechar con sus investigaciones: que el exvecino de Alzira tuviera alguna relación con las dos adolescentes detenidas hace unos meses en Gandia y Xeraco por reclutar a yihadistas, y una de ellas incluso por estar a punto de viajar a Siria para incorporares a las filas del Daesh. La diferencia de edad y el distinto periodo temporal en que residieron en la Comunitat hace que los investigadores tengan prácticamente descartada ya esta posibilidad.
«No daba buena sensación»
En Alzira todos definen al sospechoso como un hombre «serio y con muy mal humor» que apenas se relacionaba con gente fuera de su propia familia, su mujer y sus hijos con los que se les veía por el barrio donde residían. «Lo veía casi todos los días y no me daba buena sensación pero no hubiese imaginado que fuera un yihadista», comenta una vecina de la calle doctor Ferran, donde vivió una década.
Trabajó como albañil antes de acabar en una silla de ruedas tras caer de un andamio. Su gran barba pelirroja, su atuendo blanco hasta los pies y su semblante serio no pasaba desapercibido para los que se cruzaban con él. Junto a Chiakhi siempre estaba su mujer, que portaba velo y chilaba oscura, y sus hijos menores.
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