04/01/2016
Probada con éxito una vacuna contra el virus del síndrome respiratorio de Oriente Medio
La vacuna podría reducir el contagio entre animales y de animales a humanos, al reducir significativamente la excreción nasal del virus, y ser probada para la protección de personas con mayor riesgo de contraer la infección.
Coordinada por el Centro Médico Erasmus (Rotterdam, Holanda), la investigación ha sido publicada en 'Science' y en su curso han participado Joaquim Segalés, profesor del Departamento de Sanidad y Anatomía Animales de la UAB e investigador adscrito al IRTA, y Albert Bensaid y David Solanas, investigadores del IRTA y responsable de la Unidad de Biocontención del IRTA-CReSA, respectivamente.
A pesar de que la enfermedad puede cursar con los síntomas de un resfriado común, se trata de una enfermedad altamente peligrosa, dado que en un 35% de los casos provoca la muerte
Los dromedarios y camellos actúan como reservorios del MERS-CoV, un coronavirus que se aloja en sus vías respiratorias superiores -nariz, laringe, faringe y tráquea-. Los animales generalmente desarrollan una afectación leve – que en algunos casos cursa con mucosidad abundante- y suelen ser portadores del virus, lo que supone un riesgo elevado de contagio, tanto para otros animales como para los humanos.
El contagio de los animales a las personas parece producirse a través de las secreciones nasales de los animales, por contacto o vía aerógena. La mayoría de casos humanos de MERS se han atribuido al contagio entre personas. A pesar de que la enfermedad puede cursar con los síntomas de un resfriado común, se trata de una enfermedad altamente peligrosa, dado que en un 35% de los casos provoca la muerte.
Los investigadores han probado en ocho dromedarios (cuatro animales vacunados y cuatro sin vacunar) la eficacia protectora de la MVA-S, una vacuna modificada basada en el ortopoxvirus Vaccinia Virus Ankara. Los resultados muestran que la vacuna es capaz de proteger a los animales a nivel de tracto respiratorio superior. En comparación con los animales control (no vacunados) del estudio, los dromedarios vacunados y posteriormente infectados con el MERS-CoV mostraron una reducción significativa del virus excretado vía respiratoria.
La protección también se pudo demostrar con la presencia de anticuerpos capaces de neutralizar el virus -que impiden la replicación vírica- en el suero de los animales vacunados, así como en la cavidad nasal. Ningún animal vacunado desarrolló signos asociados a la infección al ser inoculado con el virus. Sólo los animales control desarrollaron signos compatibles con un resfriado, con incremento de la mucosidad nasal.
El contagio de los animales a las personas parece producirse a través de las secreciones nasales de los animales, por contacto o vía aerógena
En base a los resultados obtenidos, la vacunación con MVA-S serviría principalmente para reducir la excreción del virus y, por tanto, también su propagación.
Además, los investigadores consideran que vacunar a los dromedarios más jóvenes podría reducir significativamente la excreción del virus, dado que estos ejemplares excretan más cantidad de MERS-CoV que los adultos, por lo que tendrían que ser vacunados en primer lugar.
Además, los científicos apuntan también que la vacuna basada en MVA-S podría ser probada en las personas con mayor riesgo de contagio del virus, como por ejemplo las que trabajan en el ámbito hospitalario y las que tienen un contacto regular con dromedarios.
Aun así, teniendo en cuenta que generalmente la inmunidad de mucosas tiene un efecto transitorio, harán falta más estudios para determinar la duración de la protección de la vacuna. «Es posible que una protección total ante el MERS no se llegue a lograr, porque el virus se replica a bajo nivel en las vías respiratorias superiores incluso en presencia de anticuerpos específicos, de manera similar a otros virus respiratorios, como por ejemplo el coronavirus del SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Grave)», explica Segalés.
Es, en todo caso, «un avance muy significativo en la lucha contra este patógeno; ahora hay que profundizar en cuanto a la duración de la inmunidad y la dosificación antes de su potencial aplicación en situaciones reales», concluye el investigador.
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