Fuente: Un apicultor maneja sus colmenas en un monte cerca de campos de naranjos. :: J. iglesias
El Pleno del Consell ha aprobado una nueva normativa para regular la ubicación de colmenas apícolas en las proximidades de explotaciones citrícolas que implica una flexibilización de las condiciones aplicadas en años anteriores.
El conocido popularmente como decreto contra la 'pinyolà' es la normativa que cada año saca por estas fechas la Conselleria de Agricultura con el propósito de minimizar en lo posible la polinización cruzada entre variedades de mandarinas que provoca la aparición de semillas en los frutos, lo que deprecia su valor comercial, ya que los consumidores rechazan comprar fruta con la pulpa plagada de pepitas.
Por la 'pinyolà' se conoce precisamente la aparición indeseada de semillas en variedades de clementinas o mandarinas híbridas que de normal, cultivadas de forma aislada, no presentan tal alteración. Sin embargo, al haberse plantado o injertado unas y otras variedades intercaladas o en huertos próximos, se propicia la polinización cruzada entre ellas, lo que aumenta exponencialmente la probabilidad de que aparezcan las semillas, cuando el proceso de selección anterior había derivado en variedades que ya no tenían este problema.
La cuestión es que un carácter genético recesivo (el de la manifestación física de las pepitas) se convierte en dominante cuando se cruza el polen de unas especies con otras que son compatibles.
Las investigaciones determinaron en su día que el polen de los cítricos es transportado de flor en flor por insectos polinizadores, especialmente por las abejas, por lo que empezó a establecerse la obligación de que los apicultores instalasen las colmenas al menos a cinco kilómetros de las áreas citrícolas susceptibles de sufrir este problema, lo que ha venido desatando continuas protestas de los colmeneros profesionales que trabajan la miel de azahar.
Con el paso del tiempo, algunas de las variedades híbridas más problemáticas, como la Fortune, han ido dejando su lugar, por diferentes causas, a otras que, bien por ser todas ellas clementinas o bien por tratarse de híbridos triploides que ya no provocan 'pinyolà', permiten autorizar mayor número de localizaciones de colmenas cerca de plantaciones citrícolas, cuando hasta ahora únicamente era posible tal cosa en áreas de sólo naranjos o clementinos (que no sufren nunca 'pinyolà'. El periodo de vigor de esta norma va este año desde el pasado día 17 hasta el 15 de mayo, al haberse adelantado dos semanas la floración por la bonanza de las temperaturas de los últimos meses.
Según ha destacado la conselleria, las condiciones de esta normativa se han consensuado con las organizaciones agrarias y «tratan de compatibilizar la actividad citrícola con la actividad apícola, de forma que ambos sectores puedan mantener su actividad respetando los intereses de los dos colectivos».
Con carácter general siguen prohibidos los asentamiento de colmenas a menos de 4 kilómetros de las plantaciones de cítricos durante el período de floración. No obstante hay excepciones, como en el caso de los asentamientos apícolas que alberguen un máximo de 650 colmenas y que cuenten con el previo consentimiento, por escrito, de todos los propietarios de fincas de cítricos existentes en un radio de un kilómetro alrededor.
Además se amplía el número de localidades (consultar el DOCV del 17 de marzo) en el que se podrán ubicar colmenas, a una distancia superior a 500 metros de los límites de las parcelas de cualquiera de las variedades de híbridos de mandarino susceptibles de provocar polinización cruzada, albergar 150 colmenas y respeten una distancia de, al menos, 350 metros a otros asentamientos.
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