19/04/2016
Carlos Fabra sólo irá a la cárcel a dormir tras pasar diecisiete meses en prisión
Una decisión que llega cuando apenas ha cumplido un tercio de su pena. No han pasado ni 17 meses desde que el exlíder del PP castellonense entrara en la madrileña prisión de Aranjuez (fue el 1 de diciembre de 2014) para cumplir una condena de cuatro años por cuatro fraudes fiscales. El tercer grado a Fabra se adopta a pesar de contar con la negativa de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias y de la propia Junta de Tratamiento del centro penitenciario. Las fuentes consultadas por este diario justificaron esa oposición a la concesión del régimen de semilibertad por considerar que había un riesgo «medio-alto» de reiteración delictiva, por la gravedad de sus delitos, por el hecho de que no ha satisfecho el total de la responsabilidad civil que se le impuso y porque su buena conducta en prisión no es un dato «relevante» de que se haya rehabilitado, porque el buen comportamiento es habitual en este tipo de delincuentes.
Con este régimen de semilibertad, por el que el exmandatario popular sólo tendrá que volver a prisión para pernoctar, se cumple uno de los deseos, convertido en «obsesión», según comentó a este periódico su círculo más próximo, a los que vivía aferrado Fabra desde el pasado verano y tras la entrada en vigor de la reforma del Código Penal. Su edad, 70 años -cumplirá 71 el próximo 2 de agosto- y su estado de salud -fue sometido a un trasplante de hígado en 2010 «por el que debe tomar medicación muy fuerte, de por vida, y someterse a controles periódicos», indicaban las mismas fuentes- eran las bazas con las que contaba el barón provincial del PP para conseguir el tercer grado o, directamente, la libertad definitiva.
De momento, ha sido lo primero. Y con ello podrá abandonar cada día su celda del Módulo 3 de la prisión de Aranjuez, y su rutina entre rejas, esa que ha compartido durante casi 17 meses junto a otros 60 presos -la mayoría veteranos y antiguos toxicómanos en rehabilitación- y que ha aireado recientemente en un reportaje publicado en una revista sobre su vida carcelaria y en el que aprovechó para renegar del PP y animar incluso a no votar a Rajoy. Ya no habrá tardes de dominó, ni comidas a base de latas de mejillones y embutidos, como reveló en la citada publicación, pero seguirá siendo 'Don Carlos' o 'Señor F' -así es como se le conoce entre la población reclusa- cuando cruce los muros de la prisión para dormir.
Fabra ha disfrutado hasta la fecha de dos permisos. El primero de ellos fue el 16 de octubre de 2015, tras 319 días entre rejas, y lo disfrutó en Madrid, con su familia, durante cuatro jornadas; el segundo -tras un intento frustrado por Navidad- tuvo lugar el pasado 19 de febrero. Esta segunda dispensa la pasó en el hospital, ya que tuvo que ser ingresado en un centro de la capital por el elevado nivel de glucosa en sangre detectado tras un análisis practicado a su salida de prisión.
La Audiencia Provincial de Castellón condenó a Carlos Fabra a cuatro años de cárcel por haber estafado 700.000 euros a la Hacienda Pública entre 1999 y 2003 y al pago de una multa de 1,3 millones de euros, frente a los 13 años que pedía la Fiscalía. La sentencia llegó a finales de noviembre de 2013 y ponía fin a un juicio intenso al que precedieron diez años de instrucción y cambios constantes en el juzgado de Nules encargado de la causa, por el que pasaron hasta nueve jueces.
Fabra quedó absuelto de los delitos de tráfico de influencias y cohecho, algo por lo que reconoció en su día «estar muy satisfecho». Durante meses peleó para evitar la cárcel, pero el indulto solicitado al Gobierno falló, y en noviembre de 2014 el Consejo de Ministros notificaba su denegación junto al demandado también por José María del Nido, expresidente del Sevilla C.F. Pocos días después, y con todos los cartuchos quemados, Carlos Fabra entraba en la cárcel de Aranjuez para cumplir cuatro años, pero 17 meses después, atisba la libertad.
El tercer grado le llega al exlíder de la política provincial pocos días después de que el que fuera su mano derecha en la Diputación, el exvicepresidente Francisco Martínez, haya sido condenado a ocho meses de prisión y al pago de 12.600 euros de multa por un delito de negociación prohibida a funcionario público a raíz del conocido como 'caso de la depuradora de Borriol'.
Además, el tercer grado se solapa con una nueva condena para Fabra, la interpuesta este mismo mes por el juzgado de Primera Instancia número 4 de Castellón y que obliga al expresidente de la Diputación a abonar 368.000 euros más intereses al piloto de motos Álex Debón, quien le prestó esta cantidad entre 2010 y 2013 y le denunció tras cumplirse el plazo de devolución.
"Campaña de la renta"
Por su parte, el senador Carles Mulet afirmó ayer que el hecho de que se le dé el tercer grado «a un defraudador condenado sin cumplir dos terceras partes de la condena, justo cuando el resto de mortales estamos haciendo la declaración de renta no es demasiado ejemplarizante, ni nos anima», indicó.
las provincias