01/06/2016
«La factura de los papeles de Panamá es más cara en reputación que en lo fiscal»
Distintos indicadores señalan que se ha iniciado la salida de la crisis, ¿se aprecia en el negocio?
El año pasado se veía mejor la luz al final del túnel, pero somos optimistas. Entonces las inversiones habían vuelto a fluir porque España ha estado haciendo bien sus deberes, aunque le queden cosas pendientes. No en vano es la economía europea que más crece. A día de hoy, hay buenísimas oportunidades y está demostrado que se trabaja bien y somos gente seria, profesional y con muchas ventajas. Dicho esto, la situación política no ayuda y, como los inversores buscan estabilidad, las incertidumbres han generado una ralentización de las decisiones y esto hace que muchas cosas se paren. De cara al futuro, yo siempre pido ayuda para los políticos para que lleguen a acuerdos, porque eso nos ayuda a generar una sociedad mejor, más justa y con menos diferencias.
¿Podemos estar avanzando hacia una italianización de la sociedad española: fortaleza económica e inestabilidad política?
Confío en que la situación se recupere, porque ningún país europeo ha tenido que repetir elecciones porque no se ha sido capaz de llegar a acuerdos. Los políticos creo que son suficientemente responsables para entender que lo que este país necesita es un gobierno y estabilidad, además de alcanzar pactos de estado en muchas materias, como la educación, la justicia.
¿Qué efecto puede tener en los negocios el proceso independentista en Cataluña?
Ese es un tema absolutamente delicado. En todo caso, como abogados no podemos ver este escenario nada más que dentro de la absoluta legalidad. Fuera de eso, la firma no tiene opinión y respeta la de cada uno de los miembros de Cuatrecasas. Como despacho, no tenemos más patria que la defensa de nuestros clientes.
¿Les está afectando ser considerados un despacho catalán?
Somos un despacho nacido en Cataluña, pero somos un despacho ibérico, pero los catalanes tienen muchas virtudes que son muy aprovechables.
Usted es abogado fiscalista. ¿Cree que puede tener algún efecto la filtración de los llamados papeles de Panamá?
Los papeles de Panamá es un episodio más. La solución a los problemas que tenemos no pasa por aumentar los impuestos, porque así estrangulas al contribuyente y éste abandona. Lo que hay que hacer es aumentar la masa de contribuyentes, reduciendo ese 20 o 25% de la economía que no está pagando tributos. Además, hoy con la conectividad, no hay nada confidencial y el tema reputacional juega un papel crítico. Hay que hacer una fiscalidad responsable porque la factura puede que no venga por lo fiscal, si no por la pérdida de reputación, que es mucho peor. En el caso concreto de los papeles de Panamá, muchas de las situaciones ya están regularizadas. La factura es más cara en reputación que en lo fiscal.
La oficina en Valencia celebra su 20 aniversario. ¿Cómo han cambiado los servicios que se demandas a las firmas en estos años?
Hace 20 años arrancamos de la mano de Vicente Montes, excelente jurista y gran persona, una clave esta última que siempre hemos tenido en nuestra casa. Cuando encuentras a la persona es cuando entiendes que tienes que abrir un proyecto nuevo. Valencia ha cambiado exponencialmente, era un despacho de cinco abogados en 1996 y hoy somos cerca de 80, contando con Alicante. Para hacerse una idea del peso de Valencia en la firma, valga decir que es un poquito más de la mitad que Portugal.
¿Cómo prevé que sea el futuro de esta plaza para Cuatrecasas?
Hay que desterrar el mito de que los abogados ganan más en los tiempos de crisis. Nosotros tenemos más trabajos con la bonanza, la alegría y el optimismo, porque somos un despacho de empresas y es en esos periodos cuando los empresarios hacen más operaciones. Además, la Comunitat Valenciana entra antes en la crisis, pero también sale antes de la crisis. En todo caso, durante ella, Valencia se ha comportado muy bien porque los profesionales han estados volcados con el cliente.
¿Cómo ha cambiado el cliente en este tiempo?
El cliente cambia porque el cliente crece y se ha internacionalizado como efecto de la crisis. No sólo las grandes empresas, sino también las medianas con la primera generación en España, pero con la segunda y la tercera abriendo mercado fuera.
¿Esto ha ocurrido también en el despacho?
Además de asesorar a nuestros clientes, uno de nuestros objetivos es dar carrera a nuestros profesionales. Yo siempre digo que a Cuatrecasas no se viene a ocupar un puesto de trabajo sino a realizar una carrera profesional. Así, hay que atraer buen talento, retenerlo y ofrecerle esa carrera. Por eso, cuando Cuatrecasas se expande por México, Colombia o Perú empezamos con nuevas generaciones de españoles acompañados de los séniors, aunque luego se pase a profesionales locales.
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