08/06/2016
Valencia Basket, Vives desata la locura
Esos diez segundos fueron los más largos en las vidas de miles de espectadores. Todo arrancó con 85-86 tras un tiro libre anotado por Felipe Reyes. Vives comenzó el ataque y pronto comprobó que en esos instantes es muy complicado encontrar compañeros con el mismo color de camiseta. Había muchos brazos y muy poco oxígeno en la mochila. Pero mucha confianza.
El último amago le llevó muy cerca del límite derecho de la pista. Una zona que está bendecida desde aquel triple antológico de Rafa Martínez frente al Barcelona con siete décimas por jugar. Vives se levantó en el último segundo ante el intento desesperado de Nocioni de puntear el tiro. No lo consiguió. El balón salió de la punta de los dedos del catalán para volar por la Fonteta. El pabellón enmudeció. En ese instante Pedro Martínez había fichado a 8.500 nuevos jugadores, porque todo el mundo lo empujó hasta dentro de la red. 87-86. La catarsis. El éxtasis. La locura. Todo eso que no se puede explicar y que no aparece en los manuales. Con cinco lesionados, puesto que Diot se probó pero sufre una pequeña rotura en el psoas, acabó ganando el Valencia Basket. Ya lo decía el gran Andrés Montes: «Porque la vida puede ser maravillosa». La épica forzó el cuarto partido. Nadie sabe si servirá para que llegue el quinto, pero mañana los taronja lo volverán a intentar.
La canasta ganadora de Vives será lo que pase a la historia, pero si el Valencia Basket sigue vivo en la ACB es porque antes de ese instante jugó un partido memorable. Casi sin fuerzas, pero con la determinación de varios jugadores que anoche se ganaron el cielo. Los tres pasos al frente llegaron desde el puesto de alero. San Emeterio dio un auténtico clínic, jugando cuarenta minutos de magisterio donde siempre encontró la canasta que necesitaba su equipo. Sato sufrió el desgaste de Rudy, acabó expulsado con cinco faltas, pero con una tarjeta de felicitación que tenía 17 puntos y 6 rebotes. Aunque la mención especial fue para Lucic. El serbio saltó al partido cuando Shurna cayó en combate. Le tocaba suplir a uno de los compañeros más queridos del vestuario. Respondió con su mejor partido desde que juega en Valencia.
Las crónicas hablarán hoy de un partido llegó igualado al descanso (47-45), que intentó romper el Valencia Basket en el tercero cuando San Emeterio emergió ante Doncic (64-54), donde Llull se inmoló cuando le pitaron la cuarta falta, lo que le valió una técnica que le sacó del partido con ocho minutos por jugar (65-62)... pero pasó mucho más. En el tiempo reglamentario, Sato anotó el triple que empató el partido (74-74) y que ya nadie movió. Los puntos de Rudy Fernández al inicio de la prórroga amenazaron con poner el punto y final a la temporada taronja (76-83). Pero faltaba un detalle, que el Real Madrid no esperaba ese último arreón de orgullo. No en mi casa que dicen en la NBA. No en mi casa.
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