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19/12/2023

Cuenca de la A a la Z

Un repaso a algunos de los principales atractivos de la ciudad, reina de la gastronomía en 2023

Cuenca de la A a la Z
Texto: Enrique Sancho
Fotos: Carmen Cespedosa y archivo

 

Faltan pocos días para que Cuenca ceda el título de Capital Española de la Gastronomía (CEG) a Oviedo. Es buen momento para hacer un repaso a todo lo que esta ciudad ofrece —y seguirá ofreciendo— a quienes decidan visitarla. Nos hemos limitado a uno o dos temas por cada una de las letras del abecedario, pero hay mucho más. Cuenca, como ellos mismos dicen, “es deliciosa” pero también es una ciudad para disfrutarla, valorarla, vivirla, descubrirla y amarla. Y eso dura para siempre.

 

 

ALAJÚ, ATASCABURRAS
 
Entre los platos típicos de Cuenca que todo viajero debe probar destaca el Alajú, un postre de origen árabe que es el máximo exponente de la repostería conquense. Se trata de una pasta de miel y almendras que se elabora con pan rallado y especias y se cubre con dos obleas para que adquiera forma de torta. Este dulce tiene algunas variantes, y hay quien sustituye las almendras por otros productos similares como los piñones o las nueces. Lo ideal es acompañarlo de Resolí, tal vez la única bebida típica de Cuenca. Se trata de un licor con una graduación de entre 16 y 18 grados, que se compone generalmente de café, anís seco o aguardiente, corteza de limón o de naranja, canela en rama, clavo, azúcar y agua. Se suele tomar especialmente en Semana Santa y en Navidad.
El Atascaburras, también conocido como Ajoarriero Manchego, es otro de los emblemas de la gastronomía conquense. Se basa en una especie de paté compuesto por una deliciosa mixtura de patatas, bacalao, pan rallado y ajo. Por encima suelen incluirse ingredientes como nueces y huevo cocido. El extraño nombre y el origen de la sencilla receta tiene varias explicaciones, la más sencilla es que el ruido que hace el mortero al machacar las patatas es muy similar al ruido que el burro hace con sus pezuñas cuando está atascado en el barro. Cualquiera sabe...

 

 

BEZUDO
 
El Arco que lleva este nombre es de lo poco que queda de lo que fue la inexpugnable fortaleza cristiana, además de algunos fragmentos de lienzo de la muralla junto a la entrada, un torreón y dos magníficos cubos cuadrados. El Arco de Bezudo data en el siglo XVI, tenía un escudo con toisón, que se encuentra en la fachada del actual Archivo Histórico Provincial (antiguo edificio de la Inquisición) y era una de las antiguas puertas de la ciudad de Cuenca, que separaban los espacios intramuros y extramuros. Es el punto más estrecho entre las dos hoces y desde ahí se defendía la entrada a la ciudad desde su parte más alta. Actualmente, se puede acceder mediante unas escaleras, a la parte alta del arco y disfrutar de unas fabulosas vistas. Y ya que se está aquí, vale la pena disfrutar de los muchos bares y restaurantes con terraza y espectaculares vistas.

 

 

CATEDRAL
 
Presidiendo la Plaza Mayor, donde también se encuentra el Ayuntamiento sobre unos arcos que marcan la entrada, se encuentra la Catedral de Nuestra Señora de Gracia, de estilo gótico con claras influencias francesas, aunque el exterior ha perdido su carácter gótico debido a las innovaciones introducidas durante el Renacimiento. Es la primera catedral gótica de Castilla. La fachada, relativamente pobre, es del 1910 de estilo neogótico y recuerda vagamente la de Notre Dame de París, aunque sin torres. Tal vez por eso, cuando se contempla el interior y se descubren sus joyas, sorprende más. El altar mayor es de Ventura Rodríguez y además posee unas magníficas rejas del siglo XV; las puertas de las salas capitulares son obra de Berruguete. Merecen la pena las vidrieras, de estilo moderno y con dibujos abstractos que forman un juego de luces y sombras, creando espacios y sensaciones irrepetibles a cada momento del día y la noche. Puede verse un estupendo vídeo aquí sobre este juego de colores. En una de las capillas hay dos cuadros de gran belleza del pintor Fernando Yáñez, discípulo directo de Leonardo Da Vinci. Tras pasear por la austera intimidad del claustro y disfrutar de las maravillosas vistas en el Patio de la Limosna, se podrá ascender a parte del triforio y descubrir desde las alturas la increíble profundidad del templo, así como divisar la panorámica exterior desde la fachada. Vale la pena acercarse al Museo Tesoro en la parte de atrás de la catedral donde descubrir todo un legado artístico y religioso de gran valor: El Greco, Martín Gómez el Viejo, tapices y alfombras, orfebrería,... El artista Gustavo Torner llevó a cabo la organización, decoración y disposición de las piezas con un diseño que hoy sigue siendo plenamente actual y de vanguardia.

 

 

DARÍO DOLZ
 
Es el alcalde de Cuenca desde 2019, único socialista en las capitales de Castilla-La Mancha que ha revalidado mandato. Junto son sus concejales de Turismo y Patrimonio Histórico, Miguel Ángel Valero, en la anterior legislatura y Marta Tirado desde junio de este año, han sido los impulsores para que Cuenca recibiera el título de Capital Española de la Gastronomía al tercer intento y frente a ciudades muy importantes, y gestionara sus numerosos eventos en 2023. El cordial alcalde reconoce que lo que se está consiguiendo es “recibir un mayor número de visitantes porque este título supone una gran promoción”. Pero, además, la gastronomía añade un nuevo atractivo a la ciudad: “la gastronomía se está convirtiendo en el cuarto pilar de nuestra promoción turística, junto a las maravillas que ya tenemos consolidadas, que hacen que Cuenca sea desde 1996 Patrimonio de la Humanidad, como son cultura, patrimonio y naturaleza.”

 

 

ENCANTADA, CIUDAD
 
Complemento imprescindible de la visita a la ciudad de Cuenca es un paseo por la denominada Ciudad Encantada, un espacio natural a sólo 28 kilómetros, situado en la Serranía de Cuenca, que se caracteriza por sus curiosas formaciones rocosas esculpidas durante siglos por la acción del agua, el viento y el hielo. Todo ello ha conseguido modelar en la piedra figuras que parecen humanas, objetos, animales... que despiertan la imaginación del visitante. El itinerario para recorrer la Ciudad Encantada está señalizado y muchas de las formaciones rocosas poseen carteles con los nombres de las figuras que semejan. El visitante encontrará de inmediato el parecido: los Barcos, el Perro, el Mar de Piedra, Puente Romano, la Foca, los Osos, el Tobogán, los Amantes de Teruel, los Hongos, el Convento, la Tortuga... El motivo que explica la existencia de estas formas tan caprichosas es la diferente dureza y composición de las rocas. En la parte superior se encuentran las calizas magnesíferas de un color gris y más resistentes a la erosión que las situadas debajo, de una tonalidad rojiza. La parte inferior se desgasta más rápidamente que la superior, dando lugar a cubiertas y cornisas. El entorno de la Ciudad Encantada también resulta mágico. La vegetación está formada por quejigos, sabinas, enebros, boj, zarzamoras... Los rebaños de ovejas y ocasionalmente algún ciervo, pastan por los alrededores y se puede sentir un aroma de romero y tomillo.

 

 

FERNANDO ZÓBEL
 
Aunque nació en Manila y murió en Roma, es, sin duda, uno de los hijos más ilustres de Cuenca, incluso la estación del AVE lleva su nombre. En la década de los sesenta, buscando un lugar en España para albergar su colección de arte español contemporáneo, se enamora de las Casas Colgadas, por entonces bastante deterioradas y propiedad del ayuntamiento, y decidió instalar allí su colección privada y crear el Museo de Arte Abstracto Español, abierto en 1966 y hoy gestionado a través de la Fundación Juan March. En los interiores restaurados con mimo de dos de las Casas Colgadas esperan pinturas y esculturas de Gustavo Torner, Antonio Saura, Gerardo Rueda, Martín Chirino, Manolo Millares, Eduardo Chillida o Antoni Tàpies. Aunque solo unas pocas obras están expuestas, con mucho espacio blanco entre cada una, el museo cuenta con más de 1.500 obras que se engloban en pinturas, esculturas y obras gráficas estampadas. Hay mucho más arte en Cuenca, además de la herencia de Zóbel, también Antonio Saura, que falleció en la ciudad en 1998 y tiene aquí su Fundación. Muy interesante y variada es la Colección Roberto Polo, que es una de las dos sedes del Centro de Arte Moderno y Contemporáneo de Castilla-La Mancha (la otra está en Toledo), y exposiciones temporales que organiza la Fundación Antonio Pérez en un antiguo Convento de Carmelitas Descalzas del siglo XVII.

 

 

GAZPACHO PASTOR, GACHAS
 
El Gazpacho Pastor de Cuenca es una contundente receta que tiene una diferencia distintiva con el gazpacho manchego y, por supuesto, nada que ver con el andaluz. El primero se deja evaporar el agua y a continuación se deja tostar en la sartén. Los ingredientes que se utilizan para elaborar este plato son carnes de caza (perdiz o conejo) aunque se puede sustituir por aves de corral, tortas cenceñas, patata y hortalizas. Es una especialidad muy tradicional en la provincia de Cuenca y, como las Migas, se acompaña de uvas.
Las Gachas Manchegas es un plato delicioso, fácil de elaborar y muy económico, con una aportación calórica importante sobre todo para los meses de frío. Está compuesto por harina tostada cocida en agua, a la que una vez removido se le añaden el aceite, la sal, el ajo, pimentón y panceta de cerdo. Se suelen servir con torreznos.

 

 

HOCES
 
Las espectaculares hoces de los ríos Júcar y Huécar abrazan a Cuenca e introducen la naturaleza más pura en pleno casco de la ciudad como un perfecto ejemplo de integración urbana en un medio natural singularmente atractivo. Las hoces –refugio de numerosas especies de aves– esculpen el paisaje conformando un patrimonio natural que invita a ser explorado, especialmente si se viaja con niños. A su paso por la ciudad de Cuenca, forman dos cañones con una anchura que supera los 1000 metros y un desnivel de más de 200 metros en varias zonas. Los escarpes y la erosión provocada por ambos cursos fluviales han esculpido un paisaje muy espectacular. En la hoz del río Huécar destaca el papel de las huertas (denominadas “hocinos”) que tradicionalmente constituían la base del abastecimiento de frutas y verduras a la ciudad. Para mejor disfrutarlas, existe un sendero registrado, el SL CU10, muy cómodo de seguir, que forma un itinerario circular que combina espacio urbano y medio natural alrededor del espectacular casco histórico de la ciudad de Cuenca. Este recorrido rodea por completo el casco histórico, alternando calles de la zona urbana con sendas y caminos tradicionales. Se camina siguiendo los ríos Júcar y Huécar desde su confluencia en las inmediaciones del Barrio de San Antón en la parte baja, hasta el Barrio del Castillo en la zona más elevada. Los paisajes y la riqueza natural que envuelven Cuenca fueron un factor clave para su declaración como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Y es que más allá del casco histórico, el entorno de Cuenca y los espacios verdes de la parte moderna de la ciudad, ofrecen multitud de posibilidades para disfrutar de sus maravillas naturales y culturales. Una ruta muy completa, que también incluye parte del casco urbano, se puede descargar aquí.

 

 

IGLESIAS
 
El turismo religioso va ligado a la esencia de Cuenca, cuna de la catedral gótica más francesa de España, citada por Galdós como “misterio de silencio y oscuridad”. Es el primer templo gótico de Castilla, como ya se ha mencionado en la letra C. La lista de enclaves de visita obligada continúa con la Iglesia de Santiago y San Pedro, en la Plaza del Trabuco, en la parte de alta de la ciudad, que en el siglo XVI ya era una rica urbe castellana que sedujo a destacados maestros flamencos, italianos y franceses. La Iglesia del Salvador, en el barrio del mismo nombre y donde da comienzo la famosa procesión de Las Turbas, guarda bellas imágenes de la Semana Santa y es una excelente muestra de barroco, aunque su origen es medieval. Continuamos descubriendo el siglo XVIII conquense adentrándonos en el espectacular Oratorio de San Felipe Neri, proyectado para acoger a los miembros de esa institución religiosa, con un interior que recuerda a San Juan de Letrán (Roma) con la que está hermanado. Y si el viajero piensa que ya lo ha visto todo, saldrá de su error cuando cruce el umbral de la Iglesia de la Virgen de la Luz, perfecto ejemplo de estilo rococó religioso. El Monasterio de la Concepción Franciscana, catalogado como Monumento Artístico Nacional, y el Palacio Episcopal, que alberga el Museo Tesoro de la Catedral, también forman parte de este apasionante recorrido que combina arte, cultura, historia y devoción. Vinculada a lo religioso está la Semana Santa, declarada de Interés Turístico Internacional, que impresiona por su gran belleza. Se remonta esta tradición al siglo XVII, momento en que agustinos y trinitarios configuraron las dos primeras procesiones conquenses al fundar las primeras cofradías. También la Semana de Música Religiosa de Cuenca que constituye desde su año de creación, en 1962, una de las citas musicales más importantes en Semana Santa. Desde entonces, el festival conquense se ha convertido en uno de los referentes europeos de la interpretación de música religiosa y espiritual y ha sido el escenario del estreno de nuevas creaciones, así como la recuperación de repertorio infrecuente, intentando abarcar diferentes estéticas, géneros y formaciones musicales.

 

 

JOSÉ LUIS PERALES
 
Tal vez la figura actual más vinculada a Cuenca es el prolífico José Luis Perales que aunque nació y ahora vive en su tranquilo hogar en Castejón, durante más de 20 años vivió en Cuenca en la época de su mayor éxito. Aunque ha sido cantante, su mejor trabajo ha sido como compositor para otros artistas que han popularizado sus canciones. Entre otros, ha compuesto para Miguel Bosé (Morir de amor), Julio Iglesias (¿Y quién era él?), para Rocío Jurado (Como una ola), para Parchís (Las locuras de Parchís) o para Isabel Pantoja (Marinero de Luces). Ha registrado más de 510 canciones en la Sociedad General de Autores de España y ha vendido más de 55 millones de discos. Perales es un enamorado de Cuenca, en una entrevista en 1987, comentaba: “Ha sido un invierno precioso en el que he disfrutado de Cuenca más que nunca; he paseado por las hoces, he disfrutado de la escultura, por la que tengo una gran afición; he disfrutado de la soledad y a la vez de la compañía más grata que son mis hijos y mi mujer y me he escapado a Castejón”. Su antigua casa está ocupada ahora por uno de los mejores restaurante de la ciudad: Figón del Júcar, en pleno casco histórico y a pocos metros de las casas colgadas, una preciosa casa de tres plantas de fachada empedrada, con una espectacular terraza que se aboca a la hoz del Júcar.

 

 

KÜNKA
 
Este complicado nombre (que nos viene muy bien para la difícil letra K) fue una de las formas con que los árabes bautizaron a Cuenca, también Qünka, hacia el año 784. Y es sobre estas fechas cuando Cuenca comienza en la práctica su historia, aunque sus orígenes pueden remontarse al Paleolítico Superior, hacia el 90.000 a.C., habitando sus tierras los beribraces, arévalos, olcades y lobetanos, gentes dedicadas a la ganadería. Mucho antes que eso, unos 75 millones de años atrás, hubo unos curiosos habitantes en la zona, que nos han dejado sus restos: los dinosaurios, cuyos fósiles y hasta 20 reproducciones a tamaño real pueden verse en el Museo Paleontológico de Castilla La Mancha en las afueras de la ciudad con una vistas preciosas hacia ella que se aprecian desde el que han dado en llamar “el segundo banco más bonito del mundo” (el primero está en Ortigueira (La Coruña) con una hermosa panorámica que abarca del Cabo de Estaca de Bares a Cabo Ortegal). En época romana la zona se vio envuelta en las guerras celtíberas manteniéndose escasamente poblada y acentuándose esta tendencia con las invasiones bárbaras. Con la invasión musulmana comienza una nueva etapa para estas tierras cambiándose la tendencia anterior, pasando a depender de la Taifa de Toledo y en 1108 a dominio de los almorávides tras la batalla de Uclés. Alfonso VIII la conquistó en 1177 otorgándole el Fuero de Cuenca y Alfonso X el título de ciudad en 1257. Estos logros posibilitaron que la ciudad fuera adquiriendo importancia basada en el desarrollo de la industria textil y la actividad ganadera, dando lugar a un crecimiento demográfico y constructivo a lo largo del siglo XV y XVI. El siglo XVII fue una época de retroceso para la ciudad debido a las epidemias, sobre todo la peste, las sequias y las plagas, reduciéndose su población hasta los 1.500 habitantes. A finales del siglo XIX la parte alta de la ciudad deja de ser el centro económico y social, desplazándose éste a la calle Carretería; se construye el Parque de San Julián y aumentan de tamaño los barrios de San Antón y Tiradores. El comienzo del siglo XX conlleva un nuevo impulso económico con la aparición de algunas industrias modernas, periodo que queda interrumpido por la Guerra Civil Española, que pasó casi de puntillas por Cuenca. Los años posteriores a la guerra la ciudad sufre el auge de la construcción como consecuencia del éxodo rural hacia la capital de la provincia, constituyéndose definitivamente en una ciudad moderna y apareciendo nuevos barrios. En 1963 el casco antiguo de Cuenca y su entorno se declaran "Paisaje Pintoresco" y el 7 de diciembre de 1996 la ciudad antigua, sus arrabales y las Hoces son declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

 

 

LAS HOYAS
 
El yacimiento de Las Hoyas se sitúa en la Serranía de Cuenca, en el término municipal de La Cierva, a 20 kilómetros de la ciudad de Cuenca. Se trata de una de las zonas más importantes para el estudio del Cretácico Inferior, debido al grado de conservación excepcional de los fósiles encontrados en este yacimiento que se han convertido en piezas de gran relevancia a partir de las cuales poder rescatar información sobre el origen de animales y plantas en su ecosistema original. Las Hoyas es un laboratorio natural, donde poder comprobar cuándo y cómo se produjeron estos acontecimientos que revolucionaron la biodiversidad del Planeta. Más de 30 años de estudios han permitido la reconstrucción de lo que entonces fue el paisaje de la Serranía de Cuenca, y concretamente de Las Hoyas: un humedal de clima subtropical, compuesto por un entramado de lagos y charcas de agua carbonatada. El clima del Barremiense se caracterizó por una alternancia de una estación lluviosa y otra seca, propias de esta latitud subtropical. Se presta especial atención al conjunto de dinosaurios encontrados en el yacimiento que enriquecen el Museo Paleontológico de Castilla La Mancha.

 

 

MORTERUELO
 
Prototipo de esa cocina popular, de necesidad y costumbre, aunque con frecuencia se define como una especie de paté, similar a los franceses, es mucho más espeso y no siempre está indicado para untar, aunque es la forma más habitual de comerlo. Su base son las carnes de caza, como perdiz, codorniz, liebre y conejo, aunque también se incorpora a veces gallina e hígado de cerdo. El resultado es una pasta viscosa a la que se le añade especias locales como romero o tomillo y pan rallado y panceta o manteca de cerdo Hay muchas variantes y se encuentran referencias del siglo XI. Se puede servir caliente en cazuela de barro o frío. Aunque es un plato muy elaborado, se encuentra en todos los bares y restaurantes de Cuenca, especialmente en el Barrio del Castillo.

 

 

NOHEDA
 
Aunque en la ciudad de Cuenca no se encuentran restos romanos, y los más antiguos son de época árabe, a solo 18 kilómetros al norte está el yacimiento de Noheda, que fue una de las villas más lujosas de la Hispania romana que incluye el mayor mosaico figurativo del mundo y una colección de 500 piezas de mármol. Se calcula que es de los siglos I a.C.- VI d.C. Se trabaja en él desde hace 10 años, se han escavado unos 4.000 metros cuadrados que suponen apenas un 5% de la superficie total. Es conocido internacionalmente por albergar el mosaico figurativo más espectacular de todo el Imperio, este yacimiento arqueológico está compuesto por restos inmuebles de una villa romana, habiéndose documentado varias habitaciones de lo que sería parte del edificio suntuario del complejo rural tardorromano. Cada cuadrado de 25 por 25 centímetros, contiene 1.246 teselas y sus dibujos milimétricos parecen ser pinturas.

 

 

OVIEDO
 
Naturalmente la capital asturiana no está en Cuenca, la separan exactamente 617 kilómetros, pero las une su pasión por la gastronomía que Cuenca ha estado demostrando todo este año y Oviedo lo hará a partir del 1 de enero de 2024. Oviedo, en efecto, es la Capital Española de la Gastronomía en 2024. Así lo ha decidido el jurado encargado de entregar este prestigioso reconocimiento, dirigido por Mariano Palacín, como presidente y Pedro Palacios como director de CEG, aupando a la ciudad asturiana por delante de las candidaturas presentadas por los otros tres aspirantes: Alicante, Antequera y Castellón. De esta forma, Oviedo sucede a Cuenca al conseguir alzarse con este galardón, otorgado por la FEPET (Federación Española de Periodistas y Escritores de Turismo), en colaboración con Hostelería de España La capital del Principado lo ha logrado a la tercera, tras haberse presentado anteriormente en los años 2012 y 2022. Sin duda es un premio al esfuerzo y la perseverancia, fruto de una sólida candidatura, avalada por una oferta culinaria y turística de prestigio y con un gran apoyo de las instituciones y el sector hostelero, volcado con el proyecto.

 

 

PUENTE SAN PABLO
 
Tal vez no sea el más fotografiado de Cuenca, pero sin duda es desde el que más fotografías se hacen. Es el lugar perfecto para observar las Casas Colgadas (no Colgantes, a los conquense les irrita ese calificativo), la hoz del Huécar y antiguo Convento de San Pablo, hoy Parador de Turismo hacia las mágicas Casas Colgadas. Resultan encantadores el claustro acristalado y la antigua capilla, hoy convertida en acogedora cafetería, la piscina y la panorámica de la ciudad que se divisa desde algunas de las habitaciones. Tiene un magnífico restaurante, Especia, que dirige Miguel Ángel Martínez. El puente fue inicialmente edificado en piedra a mediados del siglo XVI, estaba formado por cinco arcos apoyados en pilares, de los que aún quedan en pie algunos restos. El deterioro provocó su demolición a finales del XIX. El actual puente es de hierro. Empezaron sus obras en 1902 y se terminaron un año después. Es un ejemplo significativo de la arquitectura del hierro tipo Eiffel propia de la época. Tiene una altura de 40 metros y una longitud de 110 metros.

 

 

QUESOS DE PREMIO
 
Con denominación de origen desde 1984, el Queso Manchego es el producto más universal de esa comarca conquense. Su secreto, la excelente oveja manchega. Cuenca es famosa por sus quesos, los variados pastos de la provincia proporcionan un completo alimento para las ovejas, con cuya leche se elaboran excelentes quesos en todas sus modalidades. Sin duda el más popular es el típico manchego, que se caracteriza por su sabor intenso y ligeramente picante. Su textura firme y compacta lo convierte en el compañero perfecto para acompañar un buen vino. Entre los muchos que se elaboran en la provincia de Cuenca, destaca Quesos Villarejo y su queso de oveja curado en miel y orégano, elegido como el mejor queso del mundo en el Certamen Internacional de Lyon en 2021 con una puntuación de 99 sobre 100. Otros quesos singulares, y también premiados, son los Quesos Parra Jimenez y su especialidad Innana, un queso curado en vino. Los quesos se sumergen en un baño de vino durante varias horas hasta que adquieren su color característico.

 

 

RASCACIELOS
 
Es un conjunto de viviendas de carácter popular que reflejan una curiosa peculiaridad urbanística: las casas que tienen su entrada por la calle Alfonso VIII presentan una apariencia por estas fachadas de colores tan típicas de Cuenca, y otra muy distinta por la Hoz del Huécar y el barrio de San Martín porque no sólo crecen, como es normal, hacia arriba, sino que además se prolongan hacia abajo, adhiriéndose a las rocas de la Hoz del Huécar, y es que, para compensar la desigualdad del terreno, los constructores medievales consiguieron crear construcciones con 5 plantas de altura por un lado, ¡y hasta 12 por el otro! En su día fueron las construcciones más altas de Europa de ahí el nombre popular hoy en día de rascacielos. Si se observan los portales es fácil apreciar cómo hay una escalera que sube y otra que baja. Vale la pena pasear por el barrio compuesto por un conjunto de casas antiguas, estrechas y laberínticas callejuelas enrevesadas, escalinatas que van y vienen y que se comunican con algunas encantadoras plazuelas, y pequeñas zonas verdes habitadas por algún que otro gato. También hay espectaculares miradores con vistas a la Hoz del Huécar.

 

 

SEMINARIO
 
Sorprende un tanto que en el corazón de Cuenca, junto a la Plaza Mayor y la zona de bares y restaurantes, siga en activo un seminario con algunos futuros sacerdotes –muchos de vocación tardía–, y que esté en el edificio más grande de Cuenca, superior en superficie a la gigantesca catedral. Sorprende más, que buena parte del edificio se haya dedicado a Hospedería y que sea uno de los alojamientos más confortables y atractivos de la ciudad. Buena parte del mérito se debe a Olga Segarra, la activa directora de la Hospedería del Seminario desde su apertura en 2016. El edificio, con una espectacular fachada barroca, y un magnífico retablo gótico, obra del Maestro de Horcajo en su capilla, se encuentra en la céntrica plaza peatonal de la Merced, y tiene como vecinos a la antigua Iglesia de la Merced, que sirve como sala para eventos y grandiosa y moderna biblioteca, el Museo de las Ciencias de Castilla la Mancha y el Convento de la Merced. Naturalmente hay muchas más opciones de alojamiento en Cuenca. En la parte nueva destaca el Hotel Torremangana, tal vez el más emblemático y uno de los más grandes, con 120 habitaciones exteriores, que dirige José Manuel Abascal que es también Presidente de la Agrupación Provincial de Hostelería y Turismo de Cuenca. De un carácter similar es el Hotel Alfonso VIII, también la zona moderna, junto al Parque de San Julián; su restaurante La Terraza tiene vistas al casco antiguo de la ciudad y ofrece un estupendo menú degustación de 9 platos por 38 euros. Otros hoteles con encanto son el Hotel Convento del Giraldo, un cuatro estrellas en una casa palaciega del siglo XVII, el Leonor de Aquitania, que incluso tiene un pequeño spa y el Hotel Resort Cueva del Fraile en las afueras de Cuenca, a los pies del Parque Natural de la Serranía, y es el mayor complejo hotelero de la localidad con 25.000 m2 de extensión, compuesto en su mayoría por jardines y zonas verdes.

 

 

TURISMO GATRONÓMICO
 
Como ha ocurrido con todas las ciudades que han sido Capital Española de la Gastronomía (CEG) en los últimos 12 años, Cuenca ha experimentado un aumento en el número de visitantes y en pernoctaciones. Concretamente, y sin tener las cifras finales, se estima aumentos del 6% en visitantes y del 8% en pernoctaciones. Cuenca tiene desde hace algún tiempo la línea de AVE que une Madrid y ciudades de Levante, con hasta 30 trenes diarios; eso es una ventaja, sin duda, para favorecer las visitas, pero también puede ser un inconveniente para el alojamiento, puede haber turistas que lleguen en poco más de una hora a Cuenca, la visiten y coman allí, pero regresen a su hogar a dormir, en poco más de una hora de nuevo. Naturalmente se pretende que esta línea ascendente de visitantes siga en 2024 y años siguientes ya que para mucha gente el título de CEG les ha permitido conocer un nuevo atractivo de la capital conquense. Por supuesto el mérito es de los productos y platos de Cuenca, que han ocupado algunas de las letras de este abecedario, pero también de los restaurantes que se han volcado en ofrecer lo mejor a sus clientes. Son muchos (varios se han mencionado ya), pero entre ellos hay que destacar al restaurante San Nicolás en pleno casco histórico, una cocina de vanguardia con referencias al recetario tradicional, con el chef Adolfo Castillejo en los fogones; Figón del Húecar, ya mencionado en la antigua vivienda de José Luis Perales, cocina tradicional casera, de mercado, muy respetuosa con los sabores de siempre; Posada de San José en la casa que fue de Juan Bautista Martínez del Mazo, discípulo de Velázquez y yerno de éste desde 1633, gran cocina e inmejorables vistas; sin duda los más modernos son los restaurantes Casas Colgadas y Casa de la Sirena que dirige Jesús Segura que consiguió una estrella Michelin en su anterior restaurante Trivio (que ahora dirige Pablo Rocamora) y que aún no ha revalidado en estos, se trata de una cocina tradicional y novedosa, de esencia y de cambio, de recuerdo y sorpresa. El restaurante Casas Colgadas ocupa una de las tres casas singulares que son icono de Cuenca, las otras dos son el Museo de Arte Abstracto. Su menú “CocinandoCuenca” de 15 pases con espectacular presentación, cuesta 95 euros, con maridaje de vinos, 65 más, “se trata de un recorrido por el presente y el entorno de nuestra cocina. Dada la estacionalidad de todos nuestros platos, el menú varía según el mejor producto disponible”.

 

 

UCLÉS
 
Hasta ahora, hemos hablado bastante de las comidas en Cuenca (aun que queda mucho por contar sobre su aceite, su azafrán, su ajo morado, sus panes...), pero poco de sus vinos... y no hay comida sin vino. Como sucede en otras especialidades gastronómicas, Cuenca destaca por la variedad y calidad de sus caldos con cuatro denominaciones de origen: La Mancha, Manchuela, Ribera del Júcar y Uclés. Estos vinos conquenses, en la actualidad, están sorprendiendo en el mercado nacional e internacional gracias a su tratamiento y calidad, y es que las bodegas de esta provincia apuestan cada vez más por la innovación, añadiendo nuevas variedades de uva. De entre ellas, tal vez la más auténtica conquense y menos conocida es la de Uclés, una denominación de origen protegida vinícola que ocupa gran parte de la zona oeste de la provincia de Cuenca. Una historia vitivinícola, un terreno de especiales cualidades, unas condiciones climáticas idóneas, y los antecedentes de ocho bodegas precursoras con una larga experiencia en el cultivo de la vid en estas tierras, así como del tratamiento de su fruto en el lagar, han impulsado la creación y desarrollo de la Denominación de Origen Uclés. Como curiosidad, hay que mencionar que un vino de Las Pedroñeras (Cuenca), de la bodega AurumRed se ha convertido en el vino más caro y exclusivo del mundo. Una botella de la serie plata cuesta 1.250 euros, la serie oro asciende a los 25.000 euros, pero sin duda alguna, el producto estrella es la botella de 16 litros de edición única que ya supera los 340.000 euros.

 

 

VENTANO DEL DIABLO
 
En el camino hacia la Ciudad Encantada, imprescindible en toda visita a Cuenca, y en plena Serranía, a poco más de 25 kilómetros de la ciudad, a las afueras del pueblo de Villalba de la Sierra, en un rellano que acoge un pequeño kiosco de bebidas y cerámicas, hay que hacer un alto para asomarse al Ventano del Diablo, un mirador natural con dos agujeros excavados en la roca junto al cual serpentea el río Júcar, limpio, transparente y bellísimo que se pierde en la inmensidad del abismo, allá donde acaba la frondosa pinada y que invita a sentir el viento en la cara y el vértigo en el estómago. Pero las vistas son espectaculares. Desde la explanada o en mirador es fácil ver el elegante vuelo y aterrizaje de los buitres leonados que habitan por docenas en los roquedos colindantes. Cuenta la leyenda que este lugar recibe su nombre porque era donde el demonio realizaba sus sesiones de brujería y empujaba al abismo a quienes se asomaran por las ventanas al vacío. La especial orografía de la zona es perfecta para diversas excursiones de aventura como barranquismo acuático, o atreverse con la famosa vía ferrata del Ventano del Diablo, que te permite ver los cortados del Júcar de una forma única. Un espectacular itinerario en plena naturaleza, en el que se va avanzando mediante peldaños, clavijas, rampas, pasamanos, grapas y cables que permiten vivir esta aventura de forma segura, evitando cualquier tipo de riesgo.

 

 

X, TWITTER, INSTAGRAM
 
Hay que agradecer a Elon Musk que cambiara el nombre de Twitter y nos permitiera dar un contenido a la letra X, que siempre es complicado y así advertir que el ayuntamiento de Cuenca se muestra muy activo en redes sociales de X e Instagram y que su web turística ofrece amplia e interesante información sobre lo que hay que ver en la ciudad, qué hacer, donde comer, donde dormir y como planificar una visita. Además se puede acceder a diversos buenos vídeos. Un buen ejemplo para abrir boca puede ser éste: También en la web de Capital Española de la Gastronomía se pueden ver noticias actualizadas de todo lo que ocurre en torno a Cuenca y su CEG 2023.

 

 

YACIMIENTOS ROMANOS
 
Aunque no existen restos romanos en Cuenca ciudad, en el entorno cercano se localizan varios asentamientos que muestran las formas de ocupación y explotación económica de un territorio del Imperio Romano. Ya se ha mencionado el fabuloso mosaico de Noheda, que todavía dará muchas sorpresas, pero uno de los asentamientos romanos mejor conservados en toda Castilla-La Mancha es la ciudad de Segóbriga, enclavada en el cerro Cabeza del Griego, y aunque es una ciudad asolada por el paso de los siglos, el poder que residió aquí se puede sentir nada más comenzar la visita. El yacimiento arqueológico es uno de los conjuntos arqueológicos más importantes de España. La monumentalidad de sus restos excavados, donde están presentes todos los edificios públicos, referentes esenciales de la arquitectura romana, ha convertido a Segóbriga en un yacimiento singular para entender las características urbanas de este período al no contar con ninguna ciudad actual superpuesta. Los dos edificios más imponentes son el teatro y el anfiteatro. Los dos espacios tienen capacidad para un gran número de espectadores, más de 5.000 en el caso del anfiteatro, lo que delata que las luchas de fieras y gladiadores eran uno de los espectáculos favoritos de esta ciudad. No muy lejos puede visitarse la singular Cueva de Sanabrio, una antigua mina de lapis specularis, que es el yeso cristalizado que los romanos más adinerados usaron para cubrir sus ventanas y permitir que entrase la luz. El recorrido por la Cuenca romana puede completarse con otros yacimientos romanos, como las ciudades de Ercávica y Valeria.

 

 

ZARAJO
 
Se trata de un aperitivo muy popular que se prepara formando una madeja con las tripas más tiernas del cordero lechal, tras ser marinada, en torno a dos ramillas de sarmiento. El truco está en limpiar perfectamente la carne. Se cocina en una parrilla a fuego lento sin más añadidos que su propio jugo, fritos en aceite de oliva, aunque también se pueden asar en el horno o hacer a la plancha. Esta tapa de casquería no gusta a todo el mundo ya que se trata de intestinos de cordero lechal. Sin embargo al estar enrollada alrededor de un sarmiento y servida bien crujiente y tortada el sabor es sorprendente. Un buen lugar para probarlos es el Bar La Ponderosa (San Francisco, 20), santuario de la gastronomía conquense que para muchos es una de las mejores barras de España. Deliciosas también sus perdices escabechadas, reina indiscutible de una carta donde también esperan morteruelo, setas en temporada, lomo de orza en adobo, mollejas o chuletillas de cabrito.
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Corea del Sur: Donde el futuro choca con la tradición ¡y sorprende en cada esquina!

29/07/2026

Corea del Sur: Donde el futuro choca con la tradición ¡y sorprende en cada esquina!

Enrique Sancho Hay lugares en el mundo que no solo deben visitarse; se sienten, se respiran y se quedan grabados en la memoria para siempre. Corea del Sur es uno de esos destinos raros y fascinantes donde los contrastes no chocan, sino que se abrazan: rascacielos ultramodernos de neón que rozan el cielo se alzan a pocos pasos de palacios imperiales del siglo XIV; templos budistas milenarios esconden paz absoluta en medio del bullicio metropolitano, y una de las culturas pop más vibrantes del planeta convive con tradiciones artesanales ancestrales. Si buscas un viaje que despierte todos tus sentidos, te saque una sonrisa en cada esquina y te demuestre que el mañana ya ha llegado, prepárate, Corea te espera. En el corazón de Seúl y en muchos otros rincones de Corea del Sur, conviven los rascacielos de última generación que nunca duermen y los templos centenarios envueltos en silencio. El país asiático se ha convertido en un imán global, con paisajes espectaculares, demostrando que es posible liderar el futuro tecnológico del planeta sin renunciar jamás a las raíces de su pasado. Ya no es solo la música que arrasa en estadios de todo el mundo o las series que baten récords en las plataformas de streaming. Corea del Sur ha conquistado el planeta exportando una cultura vibrante que marca el ritmo de toda una generación, convirtiéndose en la gran superpotencia del entretenimiento actual. De las cenizas de la devastación a la vanguardia mundial en apenas unas décadas. La historia de Corea del Sur es un vertiginoso viaje de resiliencia, innovación y ambición que ha transformado a una nación entera en un gigante tecnológico e industrial indispensable para entender el siglo XXI. Si estás buscando un lugar que combine rascacielos futuristas, templos budistas milenarios, una gastronomía callejera adictiva y una cultura pop imparable, Corea del Sur es la elección perfecta y uno de los destinos que más va a crecer en los próximos meses y años. Hay que ir cuanto antes. Más allá de los típicos circuitos turísticos, este país es un auténtico cofre de sorpresas. Aquí tienes algunas de ellas en un recorrido muy ameno por algunas de sus curiosidades y lugares más fascinantes que te atraparán antes de hacer la maleta y emprender el recorrido. Estas son algunas preguntas (y respuestas) básicas para que el viaje sea un éxito. ¿Cuándo es el mejor momento para ir? Primavera (abril a junio): Es la época estrella. Los cerezos en flor tiñen todo el país de rosa y el clima es templado y agradable. Otoño (septiembre a noviembre): Una opción igual o mejor para muchos. Las montañas se llenan de colores rojizos y dorados (danphung), y las temperaturas son frescas y secas. Hay que evitar si se puede los meses de verano (julio y agosto), ya que coinciden con el monzón (lluvias intensas) y un calor húmedo muy pesado. ¿Cómo manejarse?: imprescindibles tecnológicos En Corea no funcionan Google Maps ni Apple Maps para navegar a pie o en coche con precisión debido a restricciones de seguridad nacional. Para sobrevivir como un local, descarga estas aplicaciones antes de volar: Naver Map o KakaoMap: Son los navegadores locales. Te dirán exactamente qué metro tomar, el andén, el tiempo de trayecto e incluso la ruta a pie más rápida. Papago: El traductor definitivo creado por Naver. Funciona mucho mejor que Google Translate para el coreano, permitiéndote traducir texto, voz y carteles en tiempo real con la cámara. KakaoT: La aplicación para pedir taxis oficiales (equivalente a Uber), muy útil si te cansas del transporte público a altas horas de la noche. ¿Cómo moverse?: Conectividad y Transporte Tarjeta T-Money: Nada más llegar al aeropuerto o en cualquier tienda de conveniencia (como CU o GS25), compra una tarjeta T-Money física o digital. Es una tarjeta recargable que sirve para pagar el metro, los autobuses e incluso en algunas tiendas. Internet: Lo más cómodo es llevar una eSIM contratada desde casa o alquilar un Pocket WiFi en el aeropuerto al aterrizar. La conexión en Corea es de las más rápidas del planeta, así que volarás digitalmente. ¿Dónde comer y qué pedir? Comer en Corea es una experiencia social increíble. En algunos restaurantes elegantes con suelo de tatami, es obligatorio quitarse el calzado en la entrada. Olvídate de los modales occidentales: aquí se comparte todo al centro de la mesa. Platos que debes probar sí o sí: Kimchi: Es un icono de la cocina coreana. Parece una sencilla combinación fermentada de verduras en salmuera sazonadas pero se le suele añadir mariscos frescos o col china y otras cosas, hasta conseguir 200 tipos de kimchis. Los coreanos suelen preparar distintos tipos para consumir a lo largo del año, incluso se han diseñado frigoríficos especiales para conservarlo. Samgyeopsal: Panceta de cerdo a la brasa que tú mismo cocinas en la mesa. Bibimbap: Es muy popular, colorido y nutritivo ya que combina diferentes ingredientes como arroz, diversas verduras, carne de res, gochujang (salsa picante a base de chiles rojos) y aceite de sésamo. Korean Fried Chicken: El pollo frito crujiente coreano (suele acompañarse con cerveza helada, una combinación clásica llamada Chimaek). Tteokbokki: Pasteles de arroz glutinoso en una salsa roja picante (perfectos para un puesto callejero). Comienza el viaje: Seúl imprescindible Si tienes pocos días para descubrir Seúl, donde suele comenzar el viaje por Corea, la clave es combinar los contrastes que hacen única a esta megalópolis: palacios imperiales milenarios, mercados tradicionales caóticos y barrios ultra modernos. Este es el itinerario definitivo para exprimir al máximo lo mejor de la capital coreana: El contraste de palacios e historia viva Es casi imprescindible comenzar el recorrido por el Palacio Gyeongbokgung, es el más grande y espectacular de los cinco grandes palacios de la dinastía Joseon. No te pierdas el Cambio de Guardia Real (suele ser a las 10:00 y a las 14:00). Un consejo: Si vas vestido con un hanbok (el traje tradicional coreano), la entrada al palacio es totalmente gratis. Justo al lado del palacio se encuentra la Aldea Bukchon Hanok, un barrio de callejuelas empinadas flanqueadas por cientos de casas tradicionales de madera y tejados curvados (hanok). Las vistas de los tejados tradicionales con los rascacielos modernos al fondo son icónicas. Se puede terminar el día en el Mercado de Gwangjang, uno de los más antiguos y animados de Seúl. Es el paraíso de la comida callejera. Hay que probar los mayak gimbap (rollitos de arroz), los fideos cortados a mano (kalguksu), y las tortitas de judías mungo o soja verde (bindaetteok). Si hubiera que elegir lo mejor de Seúl, sin duda es su capacidad única para fundir pasado y presente. La magia reside en caminar por una avenida futurista rodeada de pantallas gigantes y tiendas de alta tecnología, doblar una esquina y encontrarte de repente con un palacio real del siglo XIV o con un arroyo restaurado (como Cheonggyecheon) donde la gente descansa descalza al atardecer. Es una ciudad que te atrapa porque respeta profundamente sus raíces mientras acelera hacia el futuro. Juventud, tecnología y las mejores vistas Para otro día hay que dejar la visita a Myeongdong, el distrito de las compras por excelencia y el paraíso absoluto de la cosmética coreana (K-Beauty). Aunque no vayas a comprar, pasear por sus calles llenas de puestos de comida callejera es toda una experiencia sensorial. Más tarde vale la pena subir hasta el monte Namsan (puedes ir en teleférico o dando un paseo agradable) para llegar a la icónica torre de telecomunicaciones N Seoul Tower. Es el mejor lugar para ver el atardecer y contemplar cómo el mar de rascacielos de Seúl se ilumina por completo. La zona está llena de los famosos "candados del amor" que se popularizaron hace años. Hay que terminar el día, –y comenzar la noche– en Hongdae, el barrio universitario y el epicentro de la cultura urbana y nocturna. Aquí encontrarás música en directo en plena calle, bailarines improvisados, tiendas de diseño independiente y un ambiente joven e imparable hasta altas horas de la madrugada. Seúl y otras ciudades de Corea vibran de noche. Si te cansas de caminar, puedes vivir la experiencia de un Noraebang (un karaoke privado donde cantar a pleno pulmón con amigos) o relajarte en un Jjimjilbang (un spa tradicional coreano abierto las 24 horas que cuenta con saunas de sal, zonas de descanso y los famosos cascos de toalla enrollada en la cabeza estilo "huevo duro"). Lo mejor en el resto de Corea del Sur Si ya te enamoraste de la capital, prepárate porque el resto del país guarda auténticos tesoros que van desde la historia imperial hasta paraísos naturales volcánicos. Aquí tienes las paradas obligatorias para completar tu viaje: Gyeongju: El museo sin paredes. Si te interesa la historia, esta ciudad es una visita obligada. Gyeongju fue la capital del antiguo Reino de Silla durante casi mil años. Hay que visitar el Templo Bulguksa (una obra maestra de la arquitectura budista) y la Gruta de Seokguram en la montaña, ambos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En el centro de la ciudad, pasea por el parque de los grandes túmulos funerarios reales (Daereungwon). Busan: Playas y templos junto al mar. Es la segunda ciudad más grande de Corea y ofrece un ambiente completamente diferente al de Seúl, mucho más relajado y marinero. Hay que ver el Templo Haedong Yonggungsa, A diferencia de la mayoría de los templos coreanos (que están en las montañas), este está encaramado directamente sobre los acantilados frente al mar. Gamcheon Culture Village: Un colorido pueblo de casas escalonadas en la colina, lleno de arte urbano, callejones laberínticos y miradores alucinantes. Mercado de pescado de Jagalchi: El mercado de marisco más grande del país, donde puedes probar pescado ultra fresco. La Isla de Jeju: El "Hawái" coreano. Situada al sur del país, esta isla volcánica es el destino de vacaciones favorito de los propios coreanos y un paraíso natural, considerada una de las maravillas naturales. Allí podrás conocer a las Haenyeo, mujeres, muchas de ellas octogenarias, que practican el buceo libre a pulmón hasta a 10 metros de profundidad sin bombona de oxígeno para pescar marisco fresco. Su valentía y tradición forman parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO. También hay que subir a la cima volcánica Seongsan Ilchubong (perfecta para ver amanecer), las cascadas de Cheonjiyeon y recorrer alguna de sus rutas costeras flanqueadas por campos de mandarinas y estatuas de piedra volcánica (Dolhareubang). Jeonju: Tradición y el origen del plato nacional. Si buscas el verdadero sabor de la cultura tradicional y de la gastronomía, este es tu sitio. Su Aldea Tradicional (Jeonju Hanok Village) cuenta con más de 800 casas de estilo clásico. Además, Jeonju es mundialmente famosa por ser la cuna oficial del Bibimbap (el plato de arroz con verduras, carne y salsa picante servido en cuenco caliente), así que comer aquí es obligatorio. De compras por Corea Corea del Sur es un auténtico paraíso para las compras, y lo mejor es que puedes encontrar desde auténticas joyas culturales hasta productos de tecnología y cosmética a precios imbatibles que en Europa o América costarían el doble. Aquí tienes la guía definitiva de qué comprar y qué resulta especialmente económico: Cosmética Coreana: La gran ganga. Si hay algo que vale la pena comprar en cantidades industriales en Corea, es cosmética. Las marcas locales como Innisfree, Etude House, Missha o Laneige son famosas en todo el mundo por su calidad innovadora. Mascarillas faciales de un solo uso (pueden costar desde menos de 1 euro la unidad en tiendas como Olive Young), cremas hidratantes, protectores solares de textura ultraligera y tintes labiales. En Seúl encontrarás tiendas en cada esquina (especialmente en el barrio de Myeongdong) con ofertas constantes de "compra 10 y llévate 10 gratis" o packs promocionales muy económicos. Papelería creativa y diseño cuqui. A los coreanos les encanta el diseño bonito y minimalista. Las tiendas de papelería son un peligro porque querrás llevártelo todo: Agendas, libretas ilustradas, washi tapes (cintas decorativas), pegatinas y estuches con diseños adorables de personajes locales como los de Kakao Friends o Line Friends. Son económicos (suelen costar pocos wones), ocupan muy poco espacio en la maleta y son el regalo perfecto y original para amigos y familiares. Té verde de Jeju e infusiones tradicionales. La isla volcánica de Jeju y la zona de Boseong son famosas por sus plantaciones de té. Entre los mejores está el té verde orgánico de alta calidad o tés tradicionales coreanos a base de raíces y frutas (como el omija, el té de cinco sabores, o el yuja-cha, una mermelada dulce de cítricos que se mezcla con agua caliente). Son ligeros, fáciles de transportar y una forma deliciosa de revivir el viaje al volver a casa. Calcetines originales y divertidos. Puede sonar a tópico, pero los calcetines en Corea son toda una institución cultural. Calcetines con estampados hipercoloridos, caras de dibujos animados, animales, obras de arte famosas o motivos típicos coreanos. Se venden en puestos callejeros (como en los mercados de Myeongdong o Hongdae) por precios ridículos (a veces a 1 o 2 euros el par). Tienen una calidad excelente, son súper suaves y duraderos. Palillos y juegos de cubiertos de acero inoxidable. A diferencia de Japón o China, donde se usan palillos de madera o bambú, en Corea tradicionalmente se utilizan palillos planos de acero inoxidable, acompañados de una cuchara alargada. Son también un original recuerdo para practicar al volver a casa. También vale la pena comprar un juego de cubiertos tradicionales coreanos (sujeo), a menudo decorados con grabados de nácar o estuches elegantes. Es un recuerdo con mucha identidad cultural, barato y que durará toda la vida en tu cocina. Buen viaje (Annyeonghi gaseyo) Cuando el avión despegue de vuelta a casa y dejes atrás el mar de luces de Seúl, el aroma a brochetas picantes de los mercados callejeros y el murmullo de las olas en las costas de Jeju, comprenderás que Corea del Sur deja una huella imborrable. No te llevarás solo una maleta llena de cosmética, calcetines coloridos y recuerdos únicos; te llevarás la calidez de su gente, el compás de una cultura que honra su pasado mientras acelera hacia el futuro y la certeza de que este viaje no fue solo un destino marcado en el mapa, sino un capítulo inolvidable de tu propia historia. Buen viaje (Annyeonghi gaseyo).

De la piedra milenaria al cristal futurista: un viaje por la esencia de la China eterna

13/07/2026

De la piedra milenaria al cristal futurista: un viaje por la esencia de la China eterna

China no se visita, se experimenta. China es un país que no te deja indiferente; es un choque de escalas, de tiempos, de historias y de tecnología. El itinerario que comienza en los mostradores de Air China en Madrid, no es solo un vuelo directo de larga distancia; es un puente temporal que nos traslada a un universo donde el tiempo se mide en dinastías y la seda aún se hila a mano. Al llegar a un aeropuerto como el de Pekín-Daxing, lo primero que golpea al viajero no es el caos (como muchos esperan), sino un orden tecnológico casi abrumador y una primera visión de la capacidad china en cualquier modalidad. Cualquiera de los más de 100 millones de pasajeros que recibe al año no tarda más de 8 minutos en llegar a su puerta de embarque desde el centro, está equipado con reconocimiento facial para el check-in y sistemas robóticos de estacionamiento. Además, cuenta con un centro de transporte intermodal subterráneo que conecta directamente con trenes de alta velocidad que te llevan al centro de Pekín en menos de 20 minutos. Esta es solo la primera impresión de este país, a lo largo del viaje que propone Chinavisión Travel, especialistas en dar a conocer China a los turistas españoles. Un viaje en el que uno puede sentir el olor a comida callejera en un viejo callejón hutong cercano que, como las grandes avenidas presumen de una limpieza impecable y la sensación de seguridad absoluta. Donde el efectivo es casi una reliquia. Todo se mueve con códigos QR (Alipay o WeChat), o cámaras de reconocimiento facial que también permiten el pago, sin otro requisito, conviviendo con templos milenarios y maravillosos paisajes. Es como haber aterrizado en el año 2050 pero con los pies en la dinastía Ming. Explorar China es como hojear un libro de historia que cobra vida. El itinerario que propone Chinavisión Travel nos lleva por el "Triángulo de Oro" (Pekín, Suzhou, Hangzhou y Shanghái), donde cada parada revela una faceta distinta de la identidad asiática. Lo esencial de Pekín Hay que comenzar, naturalmente, por Pekín, una ciudad de escala titánica. La llegada es el impacto de lo colosal. Lo primero que nos golpea son las grandiosas medidas: avenidas de seis carriles, nudos de autopistas que parecen imposibles y una arquitectura que busca, ante todo, imponer respeto, y que también sirve de gigantescas pantallas donde mostrar todo tipo de productos de lujo... en un país que se dice comunista. De lo que más sorprende nada más pisar la calle es que, a pesar del tráfico denso, los miles de scooters eléctricos que inundan las calles no hacen ruido; se deslizan a nuestro lado como fantasmas, algo con lo que hay que tener precaución, ya siguen sus propias normas de circulación y entre ellas no siempre está el respetar los pasos de cebra. También sorprende la cantidad de coches eléctricos que ya hay en la ciudad, se calcula que más de la mitad ya lo son. Tras la breve estancia en algunos de los grandes hoteles (hay 190 de cinco estrellas en la ciudad), toca ir a lo esencial porque Pekín es gigantesco – 16.410 km² de superficie (el doble que toda la Comunidad de Madrid) y 22 millones de habitantes–. Y la primera visita es a la mítica Plaza de Tiananmén. Es el punto de partida obligado. No es solo una plaza, es mucho más que un espacio público; es el centro simbólico y político de China. Con una extensión de 44 hectáreas, es una de las plazas más grandes del mundo, y ha sido el escenario de los eventos más definitorios de la historia moderna del país. Su nombre significa "Plaza de la Puerta de la Paz Celestial", en referencia a la entrada principal a la Ciudad Prohibida que se encuentra en su extremo norte. Fue aquí donde Mao Zedong proclamó la fundación de la República Popular China en 1949. La plaza alberga edificios de gran importancia, como el Gran Salón del Pueblo (sede del Parlamento) y el Mausoleo de Mao Zedong, donde su cuerpo está embalsamado, como el de Lenin en la Plaza Roja de Moscú. A nivel internacional, es recordada principalmente por las protestas pro-democracia de 1989, que terminaron con una intervención militar. Hoy en día, es un lugar de altísima seguridad lleno de vallas que hace complicado el acceso al centro de la plaza, por lo que mejor ir con tiempo, y un destino imprescindible para entender la compleja identidad de la China contemporánea. Un palacio con 9.999 habitaciones El siguiente paso es la Ciudad Prohibida (se llama "Prohibida" porque, durante siglos, nadie podía entrar o salir del recinto sin el permiso explícito del emperador), se trata del complejo palaciego más grande del mundo; cruzando el Puente de las Aguas Doradas se entra en un complejo de 980 edificios y hay que prepararse para recordar los bellos nombres que aquí, y en toda China, tienen los palacios, jardines y monumentos: Salón de la Armonía Suprema, Puerta de la Pureza Celestial, Palacio de la Longevidad Tranquila, Pabellón de los Mil Otoños, Pabellón de la Fragancia de Buda, Salón de las Olas Generosas, Jardín del Humilde, Pabellón de la Luna que se encuentra con la Brisa, Altar de la Oración por las Buenas Cosechas... y así por miles en todo el país. Se dice que el palacio tiene 9.999 habitaciones, porque solo el Cielo podía tener 10.000. Es una obra maestra del Feng Shui. Todo el complejo está alineado de norte a sur y los colores predominantes son el amarillo (color exclusivo del emperador) y el rojo (buena fortuna). En las esquinas de los tejados, hay filas de pequeñas figuras de cerámica. Representan animales mitológicos y su función era proteger el edificio de los incendios y los malos espíritus. Cuanto más importante era el edificio, más figuras tenía; el Salón de la Armonía Suprema es el único que tiene el máximo permitido. En el sistema de construcción de las dinastías Ming y Qing, el número de figuritas siempre debía ser impar (3, 5, 7 o 9) según la importancia del edificio. El Salón de la Armonía Suprema es el único edificio en toda China que tiene permiso para romper esta regla y llevar 10, lo que reafirma que es el lugar de mayor rango de todo el imperio. Una muralla de 21.000 kilómetros El siguiente paso en el viaje es la Gran Muralla China, aunque, en realidad, habría que hablar de murallas, porque no es una sola línea continua, sino una red de murallas, fosos y torres de vigilancia construidas por diferentes dinastías a lo largo de más de 2.000 años. Su objetivo principal no era solo frenar invasiones (principalmente de los nómadas mongoles), sino funcionar como un sistema de fronteras, controlar el comercio de la Ruta de la Seda y servir como una "autopista" elevada para transportar tropas rápidamente. La sección más famosa y mejor conservada (la que construyó la dinastía Ming) mide unos 8.800 km. Aunque se ha dicho lo contrario, no se ve desde el espacio. Para su construcción se utilizaron diversos materiales, en las zonas desérticas usaron arena, grava y ramas de tamarisco. En las montañas, piedra caliza tallada. Pero el gran secreto de la dinastía Ming (la sección más famosa) fue el mortero de arroz pegajoso. Mezclaron cal con caldo de arroz flotante, lo que creó una especie de cemento súper flexible y resistente que evitó que creciera maleza y soportó terremotos. La construcción de la primera gran fase de la muralla (bajo el emperador Qin Shi Huang) fue sumamente costosa. Para financiarla, además de exprimir a la población con impuestos, el emperador creó una de las primeras loterías registradas de la historia. La excursión permite disfrutar de esta maravilla del mundo durante unas horas. Para aprovechar el día, vale la pena una parada para hacerse una foto frente al estadio Nacional de Pekín, construido para ser sede de los Juegos Olímpicos de Verano de 2008 y que se conoce popularmente como nido de pájaro. Después, una visita a una fábrica de perlas y recorrer uno de sus hutongs en Rickshaws, su nombre proviene del término japonés jinrikisha, que significa "vehículo impulsado por fuerza humana” y es que es el conductor quien pedalea para avanzar. Al caer la noche, hay que pasear por la calle peatonal Wangfujing, que es un festín sensorial, y cenar un buen pato a la pekinesa. Antes de abandonar Beijing hay que hacer una visita al Templo del Cielo, ubicado en un parque donde los jubilados practican Tai Chi y juegan al Jianzi o bádminton con los pies, este templo es una joya de la arquitectura Ming. Allí está el llamado Muro del Eco que tiene una curiosidad acústica increíble. Si dos personas se colocan en extremos opuestos del muro circular y susurran, pueden escucharse perfectamente gracias a la curvatura y densidad del material. También está el Ciprés de los Nueve Dragones: Un árbol de más de 500 años cuyas ramas retorcidas parecen dragones trepando hacia el cielo. Los locales creen que su forma retorcida es producto de la energía espiritual del Templo del Cielo. Es el símbolo de la longevidad y un lugar sagrado para la fotografía. Paraíso en la Tierra La siguiente etapa del viaje supone pasar de la monumentalidad de la Gran Muralla y los grandes palacios al romanticismo de las "ciudades del agua". En China hay un proverbio clásico que dice: "En el cielo está el paraíso, y en la tierra están Suzhou y Hangzhou". Suzhou, la "Venecia de Oriente", es un oasis de elegancia clásica donde el agua y el arte se fusionan. Famosa por sus canales serpenteantes cruzados por puentes de piedra milenarios y sus exquisitos jardines tradicionales —diseñados meticulosamente para recrear paisajes naturales a escala microscópica—. El Jardín Liuyuan (también conocido como el Jardín de la Demora) es uno de los tesoros más grandes de la arquitectura paisajística china. No es un jardín cualquiera; está considerado uno de los cuatro jardines clásicos más famosos de toda China. Al avanzar hacia el sur se llega a Hangzhou, la capital del té y la naturaleza, cuyo corazón late a orillas del legendario Lago del Oeste (Xi Hu). Este paisaje, que parece sacado de una pintura tradicional con sus pagodas recortadas entre la niebla y sus sauces llorones, ha inspirado a poetas y emperadores durante siglos. Hangzhou ofrece una desconexión total a través de sus colinas verdes, donde se cultiva el famoso té verde Longjing (Pozo del Dragón). Es un destino donde la espiritualidad de los templos budistas, como el de Lingyin, se mezcla de forma única con la serenidad de sus aguas, cerrando con broche de oro una de las rutas más bellas de toda China. Rumbo al futuro Si Suzhou y Hangzhou son el alma de la China antigua, Shanghái, última etapa del viaje, es el sistema nervioso de la China del futuro. Es el lugar donde el té Longjing se cambia por un espresso y las barcas de madera por trenes Maglev que flotan a 431 km/h. Llegar a Shanghái es como aterrizar en el set de rodaje de una película de ciencia ficción. La ciudad es un duelo visual constante: de un lado del río Huangpu está Puxi, más conocida como el Bund, un desfile de edificios coloniales que parecen sacados del Londres de los años 20; del otro, Pudong, un bosque de rascacielos que parecen diseñados por un arquitecto que viajó en el tiempo. Como casi siempre en toda China, salen al paso los contrastes. En una misma mañana uno puede perderse en las callejuelas de la Antigua Concesión Francesa y diez minutos después estar rodeado de pantallas LED gigantes y robots que te sirven el café en Nanjing Road. O visitar el Museo de Shanghái, dedicado al arte chino antiguo y que contiene más de 120.000 piezas y después subir a la Torre de Shanghái, que no solo es un gigante de cristal; es un recordatorio de que en esta ciudad el único límite es el cielo, y a veces ni eso, cuando la niebla abraza su cima a 632 metros de altura. Shanghái no se visita, se experimenta a través de sus luces de neón reflejadas en el río al anochecer. Un paseo en barco al anochecer es, seguramente, la experiencia visual más potente de todo el viaje y el broche de oro perfecto para un recorrido que empezó en la piedra milenaria de la Gran Muralla y termina en el brillo cromado de la metrópolis más eléctrica del mundo. No hay que olvidar la gastronomía china Un aspecto importante e imprescindible en cualquier viaje a China es el gastronómico. En el viaje que proponemos se incluyen todas las comidas. A diferencia de Occidente, donde cada uno pide su plato, en China la comida es comunitaria. Una gran variedad de platos se colocan en el centro para que todos prueben de todo. La mesa redonda elimina las jerarquías físicas: todos están a la misma distancia de la comida y de los demás, fomentando la conversación y la cercanía. En el centro de la mesa suele haber un gran disco de vidrio giratorio que suelen llamar "Lazy Susan" donde se ponen los distintos platos y permite que cada comensal se sirva del que quiera girándolo. Es importante girarlo despacio y con cortesía cuando nadie esté sirviéndose. No hay que sorprenderse si el arroz blanco llega al final. Se considera un "saciador" por si te quedaste con hambre. La sopa también suele servirse a mitad o al final de la comida para ayudar a la digestión. Un detalle de cortesía: Servir primero el té o los mejores trozos de comida a los demás (especialmente a los mayores o invitados) antes que a uno mismo es el mayor gesto de respeto en una mesa china. La cocina de Pekín está influenciada por la cercanía a Mongolia, el clima frío del norte y los banquetes de la corte imperial. Los sabores son más intensos, salados y con un uso generoso del ajo, el jengibre y la pasta de soja dulce. Imprescindible probar el Pato laqueado a la Pekinesa (Beijing Kaoya), es el rey indiscutible. La piel crujiente y la carne jugosa se cortan en finas lonchas frente al comensal. La tradición indica que el chef lo debe cortar en exactamente 108 lonchas, pero pocas veces se cumple... y nadie las cuenta. Se come enrollado en una fina tortita con tiras de pepino, cebolleta y salsa dulce de judía. Otros platos habituales en Pekin es la Olla caliente de Pekín (Beijing Huoguo) una especie de fondue con agua o caldo suave (no con aceite o queso) de herencia mongola. En ella se cocinan al momento finísimas láminas de carne de cordero, verduras, setas... que luego se mojan en una rica salsa de sésamo. Más información: https://www.chinavisiontravel.com Sobre Chinavisión Travel Chinavisión es una marca registrada de Wenjing Global S.L. Somos una agencia de viajes Mayorista/ minorista con sede en Madrid. Nuestro propósito es dar a conocer al mercado de habla hispana, el impresionante legado cultural de China , así como su actual pujanza. Nuestro personal esta formado por empleados chinos y españoles, con años de experiencia en el turismo emisor a China y en el turismo receptivo hacia España. Para la elaboración de nuestra programación de viajes a China contamos con la inestimable colaboración de importantes empresas del sector turístico, relacionadas con China, como son Air China, China Eastern Airlines, Capital Airlines, la Oficina Nacional de Turismo de China en España, que nos ayudan a dar a conocer a nuestros clientes lo mejor que el gigante chino puede ofrecer.

París se convierte en la capital mundial del gaming con 2.000 jugadores y 75 millones de dólares en premios

12/07/2026

París se convierte en la capital mundial del gaming con 2.000 jugadores y 75 millones de dólares en premios

Enrique Sancho   Tras el éxito de los Juegos Olímpicos del año pasado, la capital francesa afronta una nueva prueba internacional, de carácter muy distinto. La élite de los videojuegos competitivos ha encontrado un nuevo hogar este verano. Por primera vez en su historia, la Esports World Cup (EWC) sale de Arabia Saudita para celebrar su tercera edición en Europa. Desde el 6 de julio hasta el 23 de agosto de 2026, la vibrante ciudad de París acoge el evento de deportes electrónicos más grande del planeta. El centro de operaciones principal se ha instalado en el prestigioso recinto Paris Expo Porte de Versailles, transformando la capital francesa en un festival masivo que combina competición extrema, cultura geek y entretenimiento para todos los públicos.   Las cifras récord del evento   Para entender la magnitud de lo que está ocurriendo en París, basta con mirar los números que maneja la organización este año: Duración: 7 semanas de competición ininterrumpida. Participación: Más de 2,000 jugadores de élite y 200 clubes internacionales provenientes de más de 100 países. Bolsa de premios: Un récord histórico de 75 millones de dólares a repartir entre todas las disciplinas. Variedad: 25 torneos en total que cubren 24 de los videojuegos más populares del mundo.   ¿Qué juegos están en el menú?   La EWC 2026 destaca por su diversidad, ofreciendo competiciones de primer nivel divididas en grandes categorías para satisfacer a cualquier fanático del gaming: Tácticos y Shooters: Counter-Strike 2, VALORANT, Call of Duty: Black Ops 7, Rainbow Six Siege. Estrategia y MOBA: League of Legends, Dota 2 y torneos digitales de Ajedrez. Lucha y Deportes: Street Fighter 6, Tekken 8, Rocket League y Trackmania. Battle. Royale y Móviles: Fortnite (en su modo Reload), PUBG Mobile y Honor of Kings.   El Campeonato de Clubes: La joya de la corona   A diferencia de los torneos tradicionales donde solo importa el campeón de un juego individual, la EWC premia la consistencia global. El Club Championship cuenta con una bolsa reservada de 30 millones de dólares. Aquí, organizaciones multidisciplinarias gigantes como Team Vitality (los héroes locales franceses), G2 Esports, T1 o los vigentes defensores del título, Team Falcons, compiten entre sí sumando puntos con los resultados de sus divisiones en cada juego. El club que demuestre ser el más dominante y versátil en múltiples videojuegos se llevará el gran trofeo a casa.   ¿En qué consisten las "Pruebas"?   En total se celebran 25 eventos en 24 disciplinas de esports. En el mundo de los videojuegos competitivos, las pruebas varían drásticamente según la disciplina. En las siete semanas de competición se abarcan todos los grandes géneros del gaming competitivo: FPS, juegos de estrategia, títulos deportivos, MOBA, battle royale, juegos de lucha, juegos de carreras, ajedrez...   1. Pruebas por Objetivos y Rondas (Shooters Tácticos)   Juegos como Counter-Strike 2 o VALORANT se juegan en equipos de 5 contra 5. La prueba consiste en que un equipo debe plantar un artefacto explosivo en una zona designada y el otro debe evitarlo o desactivarlo. Se juegan a mapas completos; el primer equipo en ganar 13 rondas se lleva el punto del mapa.   2. Destrucción de la Base Rival (MOBA)   En League of Legends y Dota 2, la estrategia es total. También juegan 5 contra 5, y cada jugador controla a un "campeón" con habilidades únicas. La prueba consiste en avanzar de forma coordinada a través de un mapa custodiado por torretas automáticas para destruir el núcleo o base del enemigo (llamado Nexo o Ancestro). Estas partidas pueden durar entre 25 y 50 minutos llenos de tensión táctica.   3. Modos de Supervivencia Masiva (Battle Royale)   Para títulos como Fortnite o PUBG Mobile, la prueba cambia por completo: no es un cara a cara directo, sino un "todos contra todos". Docenas de equipos caen simultáneamente en una isla gigante con el objetivo de recolectar armas y recursos. A medida que una tormenta eléctrica reduce el espacio de juego, los equipos se eliminan entre sí. La prueba premia la supervivencia absoluta: el último equipo en pie gana.   4. Duelos 1 contra 1 (Lucha y Deportes Digitales)   Juegos como Tekken 8, Street Fighter 6 o los torneos de ajedrez virtual son el equivalente al tenis o al boxeo tradicional. Es un enfrentamiento directo e individual a base de reflejos puros o estrategia mental, donde el jugador que comete el más mínimo error queda fuera del torneo.   El Orgullo Hispano en París   La comunidad hispanohablante tiene varios de sus proyectos más potentes compitiendo codo con codo contra los gigantes asiáticos y norteamericanos en la EWC 2026:   Team Heretics (España): El club fundado por el creador de contenido TheGrefg es una de las organizaciones con más peso en la escena de shooters de Europa. Llegaron a la cita parisina pisando fuerte en el torneo de VALORANT y buscan arañar puntos vitales para el Campeonato de Clubes.   Movistar KOI (España): La alianza entre el streamer Ibai Llanos y el exfutbolista Gerard Piqué se mide a nivel internacional, especialmente en competiciones de estrategia y arenas de batalla como League of Legends.   9z Team (Argentina): La "Violeta" es el estandarte absoluto de América Latina en los juegos tácticos, destacando su presencia en las fases finales del torneo de Counter-Strike 2.   Leviatán (Argentina): El club del dragón se ha ganado a pulso su plaza internacional, aportando plantillas multiculturales muy potentes a la competición general.   Estrellas más allá de la pantalla   El evento no solo ha atraído a leyendas del teclado y el mando. La EWC 2026 ha vuelto a fichar a grandes figuras del deporte y la cultura tradicional como embajadores globales, destacando la presencia del astro del fútbol Cristiano Ronaldo y el genio del ajedrez Magnus Carlsen. Además de la acción competitiva, los asistentes en París disfrutan del Fan Fest, zonas de juego libre para probar lanzamientos recientes y un despliegue de retransmisión masivo que planea superar las 7,000 horas de contenido en directo en más de 40 idiomas. En paralelo a las pruebas se celebra el Festival EWC, una celebración mundial de la cultura gamer que acompaña a los torneos. Reúne competiciones de esports, conciertos de música en directo, salas de arcade retro, cafés temáticos, concursos de cosplay, estudios creativos y mucho más, ofreciendo a millones de fans una experiencia total. En París, esta dimensión festiva se desplegará dentro y alrededor de Paris Expo Porte de Versailles. París no solo celebra el verano físico, sino que ya se ha coronado como el epicentro digital del año.   Más información: Valerie.Watine@atout-france.fr https://www.atout-france.fr/es/pro/ES