18/01/2017
Tarifa: LO PEOR ES QUE SIGUEN SIN ENTENDERLO
No voy a entrar en detalles de lo que realmente sucedió, se expresó claramente en el juicio y existe informe de la policía. Es obvio que no hubo lesiones y que no hay que lamentar males mayores, pero ¿realmente se puede dar la actitud que vivimos después de ese Pleno en un Ayuntamiento? El juez no ha juzgado esto, lo que ha juzgado es las consecuencias de aquel episodio, que realmente fueron leves, pues nadie resultó herido.
Pero esa no es la cuestión, ni quién gana o pierde, pues un juicio no es un juego, no se trata de que haya un ganador o un perdedor, porque la justicia es algo bien diferente. La cuestión es que siguen sin entenderlo, siguen sin entender que el Ayuntamiento es la institución pública donde se gestiona un Municipio y no un campo de batalla en el que se juegan los intereses de algunos.
A sabiendas de que probablemente no sucediera nada, pues no era nuestra intención perjudicar a las personas denunciadas, decidimos llevar la denuncia hasta el juicio por una simple razón: qué entendieran que el templo de la democracia no debe ser profanado con actitudes violentas, y por supuesto que las actitudes violentas no son el camino ni la solución.
Éramos conscientes de las condenas a la que se exponían. De hecho, alguna persona del Partido Popular habló varias veces conmigo para retirar la denuncia, ya que los acusados simplemente habían sido alentados a acudir al Pleno, haciendo referencia esta persona a que otros miembros del PP eran los actores principales sin salir en escena.
Antes de entrar en la sala decidimos, con el abogado, que si se acercaban y rectificaban la actitud no seguiríamos adelante con la denuncia. Tan simple como que su abogado se acercara a hablar con el nuestro, algo que no deja de ser usual en la justicia. Pero ni siquiera hubo rectificación de la actitud.
No voy a profundizar en la labor de la justicia, pues esta denuncia no es motivo de relevancia para hacerlo, habiendo asuntos en manos de la justicia de tanta importancia. Pero la utilidad que se supone que debía tener acudir al juicio ha resultado nula, ha sido contraproducente a todas luces, pues desde el Partido Popular aluden a falta de libertad de expresión. Es decir, alentar a personas para que acudan a presionar a los cargos públicos lo ven como libertad de expresión.
Claro que todo el mundo debe poder expresarse libremente, pero ¿hay que hacerlo de forma violenta? Recuerdo uno de los Plenos más convulsos que he vivido, se aprobaba el Plan Parcial de Valdevaqueros. Es cierto que allí había mucha gente, y muchos de ellos con ropajes extravagantes, estilo desaliñado y pelo enmarañado, en algún caso incluso rastas. Nadie, absolutamente nadie lanzó improperios hacia los concejales que apoyaban la construcción en Valdevaqueros, y nadie, absolutamente nadie agredió, ni grave ni levemente, a nadie. A todo ello hay que sumar que no fueron alentados por ninguna formación política representada en el Pleno. Creo que se aprecian con claridad las notables diferencias en el modo de hacer reivindicación, no tratándose de apariencias sino de educación e intenciones.
Como anécdota, cabe recordar que en el mismo juicio el juez hizo alusión a la contradicción en sus versiones de los hechos entre uno de los acusados, que dilucidaba que había entrado en contacto conmigo, y el Presidente del Partido Popular de Tarifa y condenado por la justicia e inhabilitado como cargo público, Juan Andrés Gil, que de forma tajante expresó que no hubo contacto. Después de tachar la contradicción el juez mandó a sentar a Juan Andrés Gil.
En cualquier caso, es una lástima que personas serias que tienen los planteamientos ideológicos del Partido Popular, que lo votan y que militan o simpatizan en este partido y que buscan una forma reflexiva, sosegada y democrática de hacer política, no alberguen una representación digna en Tarifa ni tengan la opción de serlo. Este tipo de episodios les repele de participar activamente y de construir sociedad, algo que tanto necesita este Municipio.