22/08/2011
Esto no va a quedar aquí
Benedicto XVI invitó a los jóvenes a responder con “generosidad y valentía” a la llamada de Cristo. Dos millones de fieles siguieron la última Misa del Pontífice en la JMJ.
Los discursos que el Santo Padre nos ha regalado han sido de muchísimo calado. Ha hablado a una juventud a la que Juan Pablo II había encomendado ser heraldos del Evangelio, testigos de Cristo y que, sin miedo de avergonzarse, a pesar del complejo panorama que viven, han decidido ser testigos de esperanza. Los dos millones de peregrinos han crecido en su fe convirtiéndose en pequeñas piedras vivas que pueden construir esa pequeña catedral por la que subir para dar la mano a Cristo.
“Seguir a Jesús en la fe es caminar con Él en la comunión de la Iglesia. No se le puede seguir en solitario. Quien cede a la tentación de ir por su cuenta o de vivir la fe según la mentalidad individualista, que predomina en la sociedad, corre el riesgo de no encontrarle o de acabar siguiendo una imagen falsa de Él”, afirmó el Papa en la Homilía que pronunció en su última Misa de estas Jornadas, en la base aérea de Cuatro Vientos.
El Papa invitó a los jóvenes a responder con “generosidad y valentía” a Cristo, “como corresponde a unos corazones jóvenes como los vuestros”. “No os guardéis a Cristo para vosotros mismos. Comunicad a los demás la alegría de vuestra fe. El mundo necesita el testimonio de vuestra fe, necesita ciertamente a Dios”, afirmó.
El obispo de Roma dijo también que la Iglesia “no es una simple institución humana, como otra cualquiera, sino que está estrechamente unida a Dios”. “El mismo Cristo se refiere a ella como su Iglesia. No se puede separar a Cristo de la Iglesia, como no se puede separar la cabeza del cuerpo. La Iglesia no vive de sí misma, sino del Señor. Él está presente en medio de ella y le da vida, alimento y fortaleza”, aseguró.
El Pontífice invitó a los jóvenes a fortalecer la fe y les dijo que tener fe es apoyarse en la fe de los hermanos y que sirve de apoyo para la de otros. “Os pido, queridos amigos, que améis a la Iglesia, que os ha engendrado en la fe, que os ha ayudado a conocer mejor a Cristo, que os ha hecho descubrir la belleza de su amor”, subrayó.
Benedicto XVI aseguró que para que “crezca” la amistad de los muchachos con Cristo es “fundamental” que formen parte de las parroquias, comunidades y movimientos, “así como la participación en la Eucaristía de cada domingo, la recepción frecuente del sacramento del perdón y el cultivo de la oración y meditación de la Palabra de Dios”.
De esa amistad con Jesús, añadió, nacerá también el impulso que lleva a dar testimonio de la fe en los más diversos ambientes, incluso allí donde hay rechazo o indiferencia. El Papa manifestó que no se puede encontrar a Cristo y no darlo a conocer a los demás.
“Por tanto, no os guardéis a Cristo para vosotros mismos. Comunicad a los demás la alegría de vuestra fe. El mundo necesita el testimonio de vuestra fe, necesita ciertamente a Dios. Pienso que vuestra presencia aquí, jóvenes venidos de los cinco continentes, es una maravillosa prueba de la fecundidad del mandato de Cristo a la Iglesia: ‘Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación”, afirmó.
El Papa Ratzinger señaló en la Homilía que a los jóvenes incumbe la “extraordinaria tarea” de ser discípulos y misioneros de Cristo “en otras tierras y países donde hay multitud de ellos que aspira a cosas más grandes y no se dejan seducir por las falsas promesas de un estilo de vida sin Dios”. La fuerte tormenta y el vendaval que se desataron durante la Vigilia del sábado no desalentaron a los dos millones de fieles que siguieron la Misa.
Difícil de superar
Diferentes figuras de la vida política y de la Iglesia han resaltado los desafíos que plantea Benedicto XVI a la nueva generación y el mensaje de ilusión y respeto de la JMJ. El presidente del PP, Mariano Rajoy, afirmó que ha sido un “éxito rotundo, sin paliativos” y ha destacado “la alegría” y el “buen ambiente” de los participantes, algo “realmente reconfortante en los tiempos que vivimos”. Rajoy, que ayer se entrevistó con Benedicto XVI en la Catedral de La Almudena, ha agregado que el Papa “es un hombre enormemente inteligente y enormemente informado [...], un hombre afable y bueno” y ha asegurado que fue un “orgullo” estar en una audiencia en la que estuvo representando a mucha gente.
Entre las autoridades eclesiásticas reinaba una evidente alegría por estas jornadas. El cardenal Raymundo Damasceno Assis, obispo de Aparecida, en Brasil, país que acogerá la próxima edición de la JMJ, reconocía que “Madrid ha dejado el listón muy alto y nos será difícil superarlo”.