29/07/2011
Las caprichosas exigencias de las estrellas
Paulina no sale de gira sin un chef exclusivo para su perrita y los Rolling Stone obligan a instalar una sala de reanimación en sus conciertos. Mariah Carey pidió un trono de 1.200 euros para firmar discos. J.Lo no puede dormir sin sus sábanas egipcias
No hace falta cruzar el charco para encontrarse estrellitas. Toallas del mismo color, fruta fresca debidamente cortada y agua de coco fueron algunas de las exigencias de Penélope Cruz durante su última visita a España. Y es que la de Alcobendas está cada vez más integrada en el mundo hollywoodiense y lo demuestra al adoptar ciertas pequeñas manías al más puro estilo de las divas de la meca del cine.
Esto de las excentricidades no entiende de género y los hombres no se quedan atrás. Los geniales Rolling Stone parecen haber hecho del lema “siéntete como en tu casa”, su leit motiv. Por eso viajan con sus propios muebles, incluyendo una mesa de ping-pong y una videoconsola para los momentos de relax. Considerando que estas leyendas vivientes de la música ya han pasado la barrera de los 60, y siguen viviendo como si tuvieran 20, que soliciten de una sala de reanimación y primeros auxilios en el backstage no parece una idea tan descabellada.
La que se lleva la palma en antojos es Mariah Carey que para una firma de discos pidió una mesa de anticuario, valorada en 63.500 euros, cubierta con un paño de seda roja y un trono –de 1.200 euros– rodeado de rosas y mariposas. ¡Además de despilfarradora, hortera! Pero sus exigencias a la hora de viajar no se limitan a los hoteles –a los que no entra si antes no le han puesto una alfombra roja y velas en la puerta– y es que ella tiene que viajar con el máximo glamour posible, y si eso significa reservar todos los asientos de primera clase para ir sola en la cabina, pues lo hace.
Paulina Rubio es otra de las que se hace con la medalla de oro en cuestión de caprichos, y es que por algo la llaman la chica dorada. En ella todo es exclusividad, y entre su lista de elementos indispensables están la de tener agua mineral en tres temperaturas distintas, vitaminas azucaradas y toallas blancas perfumadas
Es de sobra conocido su adoración por las mascotas, por eso su perrita Miranda tiene un exclusivo servicio de catering para ella sola. ¡Hasta para nacer perro hay que tener suerte!
Y es que mención aparte merece el tema de las mascotas de las celebrities, capaces de ser la envidia de cualquiera de los mortales. No sabemos si para meterse en el papel, pero lo cierto es que en el rodaje de Ace Ventura II, Jim Carrey exigió que le contrataran un cocinero personal para él y otro para su iguana, además de comprar billetes de avión en primera clase para sus perros.
Parece que no eres nadie si no pides mucho, aunque hay caprichos que, a fuerza de extravagantes, parecen indeseables.