02/02/2016
Tarifa: Mariscadores de Tarifa.
Naturalmente me refiero al denominado "Marisqueo a pie": mediante el cual la actividad marisquera se realiza en la zona inter-mareal de forma manual, sin la utilización de embarcación ni prácticas de buceo para el ejercicio de la pesca. Y reconociendo su ardua tarea, al propio tiempo que la posibilidad de la presencia de biotoxinas en los moluscos, se está convirtiendo en una auténtica pesadilla para los mariscadores.
En cuanto a la peculiaridad de sus labores se puede afirmar que sus trabajos comenzaban de madrugada, mal vestidos, con aquellos pantalones marineros hasta las "corvas" , algunos de ellos siempre descalzos. Y la zona del curro llegaba desde la propia Caleta, pasando por Barranco, Guadalmesí, Arenillas, hasta el Tolmo, con todo lo que lleva consigo, lo agreste del camino, la distancia, la ropa inadecuada y escasa y el tiempo especialmente en invierno, sin olvidar las persistentes y temidas levanteras, amen de otros mudables obstáculos con los que se encontraban muchos de los días que salían a buscar el sustento de la familia.
Cuando regresaban al pueblo seguían otros obstáculos ya que, tenían prohibido pasar por delante del Casino Tarifeño, puesto que había "alguien" esperándoles que los hacían volver porque, en aquel tiempo, el Casino era algo así como "tabú" y su presencia lastimaba la vista de algunos de los personajes que pululaban por la "sociedad" o alta clase social, es decir, gente con dinero. Consecuentemente retrocedían por la calle Aljaranda hasta el Miramar y desviaban su camino habitual hasta el Barrio del Moral. Sin embargo, algunos de aquellos sensibles personajes aprovechaban el paso de estos trabajadores del mar para indicarles que dejasen algunos de sus artículos en sus respectivos domicilios, especialmente cuando traían pulpos colgados de sus brazos. Capturas que luego eran vendidos en La Calzada con la misma vestimenta e incluso descalzos. Si bien, lo normal era que una vez llegados a sus casas y realizado el trabade limpiar y cocer sus capturas, se arreglasen y decorosamente vestidos saliesen a satisfacer a sus habituales clientes.
Trabajadores del mar que, generalmente, eran conocidos por sus motes que no por sus nombres, siguen algunos ejemplos: Manolo "El Boga"; "El Sevillano"; "El Loro"; Antonio "El Mijitas" y algunos otros que aparte de estos motes tenían otros, pero eran conocidos por los ya mencionados, como "El Maceta" pescador con caña pero que al parecer también recogía otros productos. Finalmente, lo que llamaba poderosamente la atención del grupo era la firme y admirable solidaridad y desapego por el dinero bien ganado, así como su alegría que comparativamente, por desdicha, hoy no existe.
Hasta aquí el pasado, pues en la actualidad la actividad marisquera está reglada por la Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía: Orden de 18.11.2008 y otras normas complementarias.
Y finalizo expresando mi agradecimiento a quienes han compartido sus experiencias y recuerdos en este sencillo trabajo sobre los mariscadores de nuestra querida tierra, TARIFA.