04/11/2016
Tarifa: EL BOSQUE DE NIEBLA
Si a esto unimos la frecuencia de nubes en sus cumbres, como ocurre en el Parque Natural del Estrecho, término municipal de Tarifa, se producen las siguientes consecuencias ecológicas: la baja insolación y el ambiente húmedo reduce la desecación de la vegetación durante los períodos sin lluvia y proporciona aportes suplementarios de agua, fenómeno conocido como "lluvia horizontal"; es decir que los árboles generan lluvia interceptando las gotitas de la niebla que pasan a través de sus copas que, un vez cargadas de humedad, gotean y empapan el suelo. Este fenómeno se puede apreciar fácilmente en las manchas húmedas que sobre las carreteras aparecen en los días de niebla espesa, sin que realmente hubiera llovido.
Las nubes, al ser arrastradas por el viento a través de obstáculos, depositan por contacto las gotitas de agua, fenómeno que se denomina condensación; posteriormente el conjunto se transforma en una gota de mayor diámetro que cae al suelo por la acción de la gravedad y origina la llamada precipitación horizontal o precipitación de niebla. Es frecuente observar en el interior de un bosque la disminución de la densidad de niebla desde las copas de árboles al suelo, de modo que sólo las partes superiores y semilaterales de los árboles están afectadas.
Cuando la fuerza del viento es moderada, las gotitas permanecen en suspensión alrededor del bosque y apenas se depositan en hojas y ramas, pero al incrementarse su fuerza, la precipitación de niebla es abundante, incide un mayor número de gotitas sobre el obstáculo en un mismo período de tiempo y también baña una mayor superficie de follaje al penetrar la niebla en el interior del arbolado.
Para contemplar un paisaje similar, si bien en menor grado, TARIFA, en el curso alto del río Guadalmesí, posee una vegetación tipo laurisilva producto de su situación geográfica, del paso del tiempo y proximidad al mar de sus sierras o elevaciones, por las que suben las nieblas o nubes para el desarrollo del bosque que describo. Bastaría con seguir el sendero que se inicia en el kilómetro 93 de la N. 340, lugar del área recreativa del Bujeo. Sendero del "río de las mujeres" es la traducción del original árabe que le da nombre, de un gran valor natural. Su singularidad está en el hecho de que permite transportarse en el tiempo hasta miles de años atrás. Entonces en el Mediterráneo, existían condiciones de clima tropical con abundante niebla donde crecían árboles pequeños con hojas como las del laurel de ahí el nombre de LAURISILVA que los cambios climáticos de las últimas glaciaciones (final de la ERA TERCIARIA) han hecho desaparecer casi totalmente. Camino que acerca al cauce, y permite conocer uno de los canutos más accesible del Parque.
La Laurisilva es un tipo de bosque nuboso subtropical, formado por especies arbóreas de la familia de las lauráceas, que junto al Fayal Brezal compone el denominado Monteverde. Presenta suelos profundos y es característico de las medianías septentrionales influidas por las brumas de los alisios, carentes de heladas, con precipitaciones de 500 a 1.100 mm anuales y una temperatura media anual de entre 15 y 19ºC. Y es que los bosques nubosos se desarrollan con preferencia alrededor de elevaciones donde la densa humedad proveniente del mar, se precipita por el relieve. La orografía del terreno, oponiéndose al frente de aire cálido y húmedo, obliga a aumentar la altura sobre el nivel del mar de esa masa húmeda y cálida de aire, lo que la enfría y disminuye su punto de rocío, haciendo que se condense parte de la humedad, que se precipita en forma de niebla o lluvia y crea un hábitat saturado de humedad ambiental y del suelo, especialmente hidrófilo.
Estiman que, hace más de 20 millones de años (ERA TERCIARIA), este tipo de bosque se extendía por una amplia zona de la cuenca del Mediterráneo. Posteriormente, las glaciaciones del final de dicho período y buena parte del Cuaternario fueron desplazando la laurisilva hacia regiones más templadas del sur, donde las condiciones eran más propicias para su supervivencia, asentándose de este modo en el norte de África y los archipiélagos macaronésicos (Afortunados) como Canarias, Azores, Madeira, Cabo Verde e Islas Salvajes.