20/04/2015
La Diputación de Palencia acerca a los pueblos diversas actividades y talleres de animación comunitaria
Los alumnos se muestran satisfechos con la formación que reciben y los momentos de ocio y convivencia durante los talleres; y los monitores aseguran que acercarse a la provincia para impartir esos cursos es un trabajo muy gratificante, no sólo por lo que aprenden de sus alumnos sino por ese vínculo especial que se genera entre ellos. Para ellos, su labor mezcla la educación con la labor social.
Aprender a manejar Internet, a ejercitar la memoria, a mejorar las relaciones interpersonales, resolver conflictos y a mejorar la autoestima…son algunos de los objetivos que persiguen los talleres de animación comunitaria, organizados por la Institución Provincial. Este año más de 540 grupos de vecinos de la Provincia se acerarán a la animación comunitaria.
Estos cursos son impartidos por profesionales – fisioterapeutas, psicólogos, informáticos…- en cada una de las materias –, bien a través de convenios con colectivos como el que se suscribe con la Universidad Popular de Palencia-; o bien a través de contratos y en otras ocasiones los imparten los propios animadores de los Centros de Acción Social.
“La soledad es muy dura y por ello hay que mantener la mente y las manos ocupadas con algo, hay que cambiar de ambiente para estar entretenido porque sino el día se hace más cuesta arriba”, dice Beatriz Luis Lobato, alumna del curso de Memoria que se imparte en Cervera de Pisuerga, quien reconoce que cursos de este tipo y de animación comunitaria ha hecho muchos en su vida “porque son importantes para estar entretenidos y para ejercitar en este caso nuestra mente” y no hay más que hablar con una de sus compañeras del curso, con Josefa Espinosa de 83 años, “no tengo tiempo para nada, ni para hacer las labores, porque vengo de Memoria y luego tengo gimnasia”, dice entre risas y asegura tajante “estos cursos son los que tiene que haber en los pueblos y aunque yo ya estoy muy vista porque me apunto a todos considero que son fundamentales para que salgamos de casa y nos veamos”.
Josefa cuenta entre risas que “he ido a tanto cursos de manualidades en mi pueblo que se me ha quedado pequeña la casa porque ya no sabe dónde colocar todo lo que hecho”. Pero no le importa, porque seguirá acudiendo, ya verá luego donde colocar todo.
Memoria, expresión corporal, resolución de conflictos, autoestima e inteligencia emocional, higiene postural y entrenamiento de la ergonomía, mantenimiento físico, salud en los mayores… los contenidos de los cursos de animación comunitaria y que llegan a prácticamente a la totalidad de los municipios, son muy variados e “interesantes”. Cristina Elejande, es alumna del curso de Expresión Corporal, que se imparte en Meneses de Campos puntualiza que “ aprendemos mucho, a cómo nos podemos expresar con las manos, lo que pueden indicar nuestros gestos…y ahora porque ya no tenemos que echar CV porque sino… con todo lo que sabemos no tendríamos ningún problema a la hora de enfrentarnos a la entrevista de trabajo porque sabremos cómo expresarnos con los gestos”.
Aprendizaje mutuo. Nosotros aprendemos de ellos y ellos aprenden de nosotros. Esta frase, bien la podría decir uno de los alumnos de los cursos y talleres de animación comunitaria que llegan a la provincia palentina de la mano de la Diputación, o bien uno de los monitores o profesores que desarrollan los mismos. Así funciona el día a día de la animación comunitaria en los pueblos palentinos, una animación que pretende eso, animar y dinamizar la vida en todos los rincones de la provincia.
“Ellos agradecen mucho este tipo de cursos porque se crea un vínculo de amistad y siempre mezclamos nuestra formación, en mi caso la informática, con la labor social, porque gracias a estos encuentros la gente se ve, charla y nosotros entablamos con ellos una relación de amistad”, apunta Eduardo García, profesor de informática en más de 11 localidades, como Villasila de Valdavia, Alba de Cerrato, Castrillo de Onielo o Frechilla, entre otras, gracias al convenio que tiene suscrito la Diputación con la Universidad Popular de Palencia. Este joven aparejador e informático, trabaja ahora para la Universidad Popular de Palencia. “Decidí dar un vuelvo a mi vida profesional y ahora me dedico a enseñar a la gente de la provincia qué se puede hacer con Internet, como por ejemplo el pedir cita para el médico a través del portal del Sacyl, porque muchas veces me han dicho que se paran horas al teléfono sin que nadie les conteste para pedir cita al médico”, apunta.
Los vecinos de toda la provincia siempre esperan la llegada de los carteles que anuncien los cursos de animación comunitaria que se van a desarrollar, porque “en muchos pueblos, normalmente en los más pequeños, estas son las únicas actividades que van a tener y con la excusa de participar en las mismas, luego ya organizan sus tertulias, juegos de mesa….”, señala Araceli Martínez, animadora del CEAS de Cervera de Pisuerga, quien asegura que entre alumnos y monitores se crea un vínculo especial.
“Ellos se implican mucho en los talleres y cursos y eso es bueno, porque te anima a seguir, además son tan agradecidos con todo lo que les enseñas que ir a verles es un placer”, apunta Reyes, profesora de Expresión Corporal, entre otras materias, y que las imparte dentro del convenio con la UPP. Buenas palabras de los profesores a los alumnos y buenas palabras de los alumnos a los profesores. “Araceli es un encanto porque nos enseña muchas cosas”, dice Josefa Espinosa o como señala Cristina Elejalde de su monitora Reyes, “es majísima y además, con los profesores luego nos hacemos amigas y hablamos de todo”.
En la programación de Animación Comunitaria, impulsada por Diputación, todos aprenden algo, los alumnos aprenden a conocerse, a manejar internet, a valorar esos pequeños momentos con el resto de vecinos…; y los profesores aprenden de las experiencias de los mayores, de las habilidades de éstos y por qué no, aprenden que su trabajo va mucho más a allá de la mera expresión corporal, la memoria, la informática o la higiene postural, se acerca también a la labor social.
Alumnos y monitores son conscientes que alguien les está esperando para seguir aprendiendo